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PRINCIPIOS DE FILOSOFÍA, O SEA,
LO QUE NO ES EL FULANISMO/3


 


Liberar la inteligencia, liberar la palabra

Vuelvo a aquellos jóvenes amigos campesinos. Los tengo presentes a todos, buscando adivinar en sus ojos las cosas hermosas que ellos verán claras mañana, y nosotros hoy vemos solo confusamente.

Desde hace mucho tiempo volvía a proponerme escribirles.

Los veo moverse entre los trabajos de la estancia, de la carpintería, de los campos. Son muchachos y muchachas: algunos más despejados, otros menos; algunos con un gran deseo de un mundo diferente, otros haraganes y resignados; algunos están marcados ya por trágicas experiencias, otros, por el momento, se han quedado preservados de ellas.

El tren de la historia corre veloz. Aquí, entre ellos, cada minuto que pasa puede significar una vida perdida. Es verdaderamente una carrera contra el tiempo.

El tiempo pasa para todos inexorable. No tenemos que ser "dueños del tiempo", sino saber vivir todo el tiempo que nos ha sido donado, instante por instante, como tiempo de decisión y elección, como último momento de la vida, como encuentro final con Dios.

Cada uno ha recibido algunos dones y un tiempo.

Cada uno está llamado a hacer sus elecciones.

Elegir quiere decir siempre hacer ciertas cosas y no hacer otras; quedarse con algunos y no con otros; estar en un lugar y no en otros.

Elegir quiere decir que allí donde hay un "sí" hay también muchos "noes".

No se puede vivir toda una vida y llegar a los umbrales de la muerte, afirmando que se quiere solo "ver y dejar, tener y dejar".

Este "ver y dejar, tener y dejar" constituye el fundamento de la Fulano's University, el fundamento del no decidir nunca. Las palabras que están siempre en la boca de Fulano, como de Mengano, Zutano y Perengano, son solo flatus vocis (un ruido salido de la boca que, sin embargo, no tiene correspondencia con ninguna realidad).

¿Qué hace Fulano? Repite como un loro palabras aprendidas, sin razonar.

Procura no cometer errores, intenta adivinar, porque es un haragán que no quiere trabajar con su inteligencia: es un irresponsable.

Fulano es un irresponsable.

"Responsable" es una persona que no se sustrae al deber de rendir razón de las acciones propias o ajenas.

"Irresponsable" es una persona que actúa con ligereza, como inconsciente, sin sentido de responsabilidad.

"Responsabilidad" es la conciencia de tener que responder de los efectos de acciones propias o ajenas.

La etimología de estas palabras se encuentra en el verbo latino respondēre responder.

Como un irresponsable, Fulano, sin colocarse en el tiempo y el lugar apropiados, repite palabras que en ese momento suenan como el lenguaje de los locos, el lenguaje de la nada, el lenguaje de la... Fulano's University.

Por eso, aconsejo alejarse de él lo más pronto posible, pero sin olvidarse de que este Fulano vive en el corazón de cada uno de nosotros.

Él vaga como un fantasma; es una de esas personas tan haraganas, a las que les cuesta incluso pronunciar su nombre. Y no lo pronuncian porque no quieren exponerse nunca, no quieren manifestar nunca lo que piensan, no quieren alinearse nunca con una u otra parte. Amigo de todos, porque amigo de nadie; ama a todos, porque no ama a nadie.

Fulano repite siempre la última palabra escuchada, escondiéndose detrás de la última persona que ha hablado. Se pone siempre a la cola del último carro que pasa, naturalmente solo después de haber visto, en la piel de los demás, hacia dónde conducen los otros carros.

Es una persona peligrosísima, porque solicita siempre la parte peor de nosotros mismos, esa parte cobarde y haragana que hace de manera que perdamos lentamente inteligencia, voluntad, libertad, responsabilidad, para transformarnos en una cosa entre tantas cosas.

No nos liberamos de Fulano echándolo afuera o alejándolo. Por el contrario, él es el llamamiento continuo hacia nuestra libertad.

Es una gracia de Dios reconocerlo y tenerlo entre nosotros, porque nos dice lo que también nosotros seremos si no amamos al Logos, la razón creadora que en el Dios crucificado se ha manifestado como amor.

Cómo se llama ese fantasma nadie entre nosotros lo sabe. A mí se me ocurría llamarlo Fulano y el Fulanismo es esa manera de comportarse que se opone al Logos.

Fulano, como Mengano, Zutano y Perengano, es una persona real y simbólica al mismo tiempo. Vive junto con nosotros y en cada uno de nosotros. Es cada uno de nosotros cuando, por pereza o maldad, nos negamos a razonar y nos amparamos en la fácil actitud de repetir lo que hemos escuchado, escondiéndonos detrás del genérico lenguaje anónimo del "se dice... se piensa... lo dicen y lo hacen todos..."[1], renunciando al don que Dios nos ha hecho que es el de la libertad personal, el saber hablar en primera persona, asumiendo siempre las propias responsabilidades y no descargándolas sobre los demás o sobre estructuras anónimas.

El siglo pasado fue caracterizado por la explosión de ideologías (basta pensar en el fascismo, en el nazismo y en el marxismo en la realización histórica del leninismo-estalinismo-maoísmo o la de Camboya de Pol Pot...) que negaron la posibilidad de la decisión libre personal, de la responsabilidad en primera persona y, allí donde se llegó frente a elecciones no compartidas que no encajaban con esquemas prefabricados, fueron puestos en marcha los más variados métodos represivos.

Admitir que una persona pueda libremente hacer una elección personal transgresiva de las normas establecidas es algo inaguantable, y tal persona debe ser reprimida y, en última instancia, transformada en un caso clínico y curada como enferma mental.

Al fin y al cabo, la reducción a Fulano con la ideología del Fulanismo enseñada en la Fulano's University es muy funcional a los sistemas de poder represivo.

Después de su fuga de la Unión Soviética, Svetlana Allilúieva Stalin, la hija de Stalin, así explicó la reacción furiosa del Kremlin a los periodistas desorientados: "No pueden creer que un individuo, una persona, un ser humano, pueda tomar decisiones por sí mismo. Aún no pueden creer que abandoné Rusia por decisión propia, que no fue una conspiración, que no estuvo organizado, que no hubo ayuda. No pueden creerlo. Solo creen en actos dictados por alguna organización el colectivo, sí y siempre están muy enojados al ver que aunque han tratado durante 50 años de que la gente de Rusia piense igual, tenga las mismas opiniones... el mismo punto de vista político... Cuando ven que todo el trabajo hecho en 50 años fue en vano y la gente todavía tiene algo proprio, se enojan mucho"[2].

(Continúa)



[1] Heidegger hace la distinción entre lenguaje auténtico, que es un desvelamiento del ser y se expresa en primera persona (yo), y lenguaje anónimo, que es una forma inauténtica que se vuelve solo habladurías inconsistentes y se expresa en forma impersonal (se dice, se hace...), cf. M. Heidegger, Essere e tempo, Longanesi & C., Milano 1976, § 35, 213-214.

[2] R. Sullivan, La hija de Stalin. La extraordinaria y tumultuosa vida de Svetlana Allilúieva, Penguin Random House Grupo Editorial, Ciudad de México-Barcelona 2017, 245.

 



14/09/2018

 

Sitio de la Comunidad misionera Redemptor hominis