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CARTA A LAS NIÑAS LITURGISTAS Y A LOS

MONAGUILLOS DE YPACARAÍ



Genk, 31 de octubre de 2018



                             Para las niñas liturgistas y los monaguillos
                    que reciben las sagradas vestiduras
                     Parroquia Sagrado Corazón de Jesús
             Ypacaraí

 

Queridas niñas liturgistas y queridos monaguillos:

Hoy, para Uds. y sus familiares, y también para toda nuestra parroquia, es un día muy importante porque Uds., después de un período de formación, en el cual han participado con fidelidad y buen compromiso, reciben las sagradas vestiduras para servir al Señor en su altar y en todas las funciones litúrgicas.

Hoy estaba programado, desde hace mucho tiempo, que yo estuviera presente en medio de Uds. y que yo también participara en este día de alegría, que constituye una etapa importante en su crecimiento humano y cristiano.

Como les he repetido tantas veces, nosotros nunca debemos separar la gloria de Dios que celebramos en el culto divino, de la gloria de Dios que celebramos en los diferentes momentos de la vida de cada día: la vida en familia, en las escuelas, con los compañeros, en tantos pequeños trabajos que hacen, en el deporte, en el barrio, en su relación con tantas personas que encuentran y que deben reconocer en Uds. unos verdaderos amigos y testigos de Jesús.

Hoy, como les he dicho, yo también debía y quería estar con Uds.

Sin embargo, un acontecimiento que yo no había previsto y no podía prever, me ha impedido y me impide partir de Bélgica, donde me encuentro, a Paraguay.

Una huelga improvisa está paralizando el aeropuerto de Bruselas y yo no puedo tomar el avión hasta Madrid desde donde, con otro avión, llegaría hasta Asunción.

Este acontecimiento me llama a hacer con Uds. una pequeña y sencilla reflexión, sobre la cual volveremos cuando esté de nuevo en Ypacaraí.

La palabra acontecimiento quiere decir un hecho importante que sucede.

Ahora bien, nosotros debemos saber distinguir entre acontecimientos que dependen de nuestra voluntad, y que nosotros podemos cambiar o modificar, y acontecimientos que no dependen de nuestra voluntad.

Solo los hechos que, de una manera u otra, dependen de nuestra voluntad son hechos de los cuales somos responsables, y debemos tener el coraje de tomar nuestra responsabilidad, sin descargarla sobre las espaldas de otras personas.

Por eso, desde la niñez debemos acostumbrarnos a tomar nuestras responsabilidades personales, sin estar siempre acusando a los demás o buscando a un chivo expiatorio cualquiera.

Empero, como hemos dicho, existen también hechos que no dependen de nuestra voluntad, de los cuales no tenemos ninguna responsabilidad.

La huelga en el aeropuerto de Bruselas, por ejemplo, es uno de aquellos acontecimientos que no dependen de nuestra voluntad, y que debemos saber aceptar con paciencia y comprender como un encargo de una misión que nos exige obediencia, nos impone renunciar a nuestros hábitos y disponernos para algo diferente.

Debemos saber leer en los acontecimientos de la vida algo que nos impacta y nos interpela. Ante ellos, no podemos permanecer indiferentes.

Aquellos esperan nuestra respuesta.

Mi respuesta es esta carta que les escribo para expresar todo mi gozo y alegría por este día que los ve protagonistas, con sus parientes que los han acompañado con tanto cariño y sacrificios, junto a Jesús, actor principal de esta celebración.

Y agradezco al buen Dios, quien, por medio del acontecimiento de esta huelga, me ha puesto un poco a un costado, porque en el proceso educativo yo debo menguar y Uds. deben crecer.

A todos los que participan hoy en esta celebración y a todos los ciudadanos de Ypacaraí un saludo lleno de cariño.

Y a Uds., queridas niñas y queridos monaguillos que reciben la vestidura, mis felicitaciones y el recuerdo en mi oración.

Y, como repite siempre nuestro Santo Padre Papa Francisco, yo también les digo: "Por favor, recen por mí".




31/10/2018

 

Sitio de la Comunidad misionera Redemptor hominis