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Home arrow Comprender el Derecho Canónico arrow Comprender el Derecho Canónico/19. La libertad del Señor Fernando Lugo
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Comprender el Derecho Canónico/19


LA LIBERTAD DEL SEÑOR FERNANDO LUGO


El Señor Fernando Armindo Lugo Méndez, desde el 30 de junio de 2008, ha recuperado su libertad de todo compromiso asumido en la Iglesia Católica, como sacerdote y como religioso.

Libre de las obligaciones inherentes al estado clerical, del cual el episcopado es la plenitud, y de las obligaciones religiosas; libre del particular vínculo que lo ligaba a los cohermanos del Colegio episcopal. Libre de iniciar una actividad comercial o profesional; de abrir una cuenta bancaria o registrar una casa a su nombre, sin rendir cuenta a nadie; libre de desplazarse a donde quiera, sin pedir permisos a los superiores religiosos; libre de frecuentar a quien quiera; libre de formarse su familia.

El Santo Padre, en efecto, "habiendo examinado cuidadosamente todas las circunstancias, ha concedido para él la pérdida del estado clerical, ... dispensándolo al mismo tiempo de los votos religiosos, ... de la obligación del celibato y de las demás obligaciones que el estado clerical comporta" (cf. Decreto del 30 de junio de 2008 de la Congregación para los Obispos).

Quien hasta el 30 de junio de 2008 era "Su Excelencia Mons. Fernando Armindo Lugo Méndez, S.V.D., Obispo emérito de San Pedro", como se lee en apertura del Decreto, se podrá finalmente llamar "Señor Fernando Armindo Lugo Méndez", como se trae al término del mismo Decreto.

Ahora, hay que poner en evidencia algunos aspectos, que están puntualizados en el Decreto:

1. La intervención del Santo Padre ha clarificado que la Iglesia no concibe que un Obispo sea al mismo tiempo también Presidente de una República, porque en eso hay el peligro de que se superpongan los dos cargos: Lugo se habría vuelto, para el pueblo paraguayo, como Jano, uno de los dioses romanos con dos caras, una con la mitra y la otra con la corona del estadista.

Con un acto de amor, justamente definido atormentado, el Santo Padre ha mostrado al pueblo paraguayo que los dos cargos pertenecen a dos esferas diferentes, claramente distintas entre ellas por finalidad y medios. Estos no pueden estar presentes en la misma persona.

En el susodicho Decreto se escribe, en efecto, que, después de haber intentado disuadir a Mons. Lugo de presentarse como candidato a Presidente, utilizando también la suspensión a divinis - medio de no usual aplicación a un Obispo - que no ha hecho retroceder a Mons. Lugo de su propósito, la Congregación para los Obispos ha constatado el hecho de que Mons. Fernando Lugo ha sido electo Presidente de la República del Paraguay, a pesar de ser todavía Obispo. Una vez visto el camino emprendido, el legislador supremo ha decidido concederle "la pérdida del estado clerical, con la consiguiente pérdida de los derechos inherentes al mismo, dispensándolo al mismo tiempo de los votos religiosos hechos en la Sociedad del Verbo Divino, de la obligación del celibato (cf. CIC can. 291) y de las demás obligaciones que el estado clerical comporta (cf. CIC can. 292)", "por el bien del País". El pueblo tiene así la ocasión de salir de la nebulosa de la confusión de las funciones; de la equivocación de las dos caras, de las alusiones, de la actitud de jugar con dos barajas, y tener los términos para interpretar la realidad.

2. Además, en el Decreto se escribe que la Santa Sede ha reconsiderado el caso Lugo "por el bien del País y para que se distinga claramente y de modo definitivo entre el cargo de Presidente de la República y el ejercicio del ministerio episcopal". Ahora bien, la causa (por) que ha llevado a reflexionar y actuar es la situación que se ha creado con la elección de Mons. Lugo a Presidente de la República. La finalidad (para) de dicha acción, sin embargo, no coincide con el Señor Lugo Presidente, sino con el llevar al pueblo paraguayo a distinguir entre los dos cargos. Por lo tanto, no hay el objetivo de asegurar al Paraguay tener al Señor Lugo como Presidente.

3. El Decreto de la Santa Sede no es una legitimación para "participar activamente en los partidos políticos" (can. 287 § 2) o para ser Presidente de una República (cf. can. 285 § 3), como se intenta hacerlo pasar.

De hoy en adelante - es este el reverso de la medalla con el que habrá que enfrentarse - también el Señor Fernando Armindo Lugo Méndez será juzgado sobre el plano político, momento por momento, en base a sus actos y a las realizaciones de un preciso proyecto político, ya sin cubrirse con el manto de la Iglesia.

Ahora que la Iglesia, a través del Santo Padre, le ha notificado públicamente que él ya no actúa en nombre de la Iglesia (nomine Ecclesiae), porque ya no forma parte de la Jerarquía eclesiástica y ya no comparte los cargos (munera) de santificar, enseñar y gobernar a su Pueblo, tendrá que remar su barca con los propios remos.

La decisión del Santo Padre, si se lee atentamente y sin prejuicios, es una gran ayuda para laFernando Lugo y Chávez purificación de una Iglesia, en la que es grande la confusión entre la esfera política y la eclesial.
En todo caso, el hecho del que nos alegramos es el de que estaremos dispensados de asistir a aquellos espectáculos de circo de mal gusto, en los que, en más de una ocasión, se ha aclamado al "Obispo de los pobres" y al "Obispo de los revolucionarios". Con buena paz de Chávez, que ha perdido a su "Obispo"[1], prestado a la política, y que deberá buscarse la bendición de alguna otra parte. 

A la Iglesia no le queda más que retomar su libertad de ser el testigo del Absoluto, y no de las componendas, sin abdicar a su rol profético.


Maria Cristina Forconi





[1] "‘Llegó un Obispo a presidente. Ahora tenemos que estar rezando todo el tiempo con el Obispo Lugo. Pronto asumirá el Gobierno, nos faltaba un Obispo de presidente para quitarnos eso del eje del mal y el diablo y no sé cuántas cosas', señaló el presidente venezolano", en Faltaba Lugo para no ser "eje del mal", en "ABC Color" (26 de julio de 2008) 9.



                                                                                                  
02/08/08
 

Sitio de la Comunidad misionera Redemptor hominis