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Comprender el Derecho Canónico/45 



LA POLIGAMIA/1


Realidad social y jurídica



La poligamia, en su acepción común, es el estado de un varón legítimamente casado con dos o más mujeres. En África, está todavía muy difundida, a pesar de que en algunos países se ha constatado cierto retroceso, a causa de los cambios sociales provocados por la modernidad.

La poligamia y las tradiciones africanas

 Cuando se habla de poligamia, se piensa sobre todo al Islam: en efecto, el Corán autoriza a cada varón a tener hasta cuatro esposas. En la tradición africana, un varón que tenga varias esposas y numerosos hijos es particularmente respetado; en efecto, la poligamia le proporciona una abundante mano de obra para cultivar la tierra, para producir riquezas y para ser asistido mejor por sus hijos, en la vejez.

En África, el fiel cristiano normalmente es considerado monógamo. Pero, la realidad es más compleja; entre los animistas o entre los cristianos, se encuentran también algunos polígamos, porque comparten con sus hermanos musulmanes algunos valores tradicionales y ciertas características sociales y culturales, que están en contradicción con la fe cristiana.

Actualmente, en varios países occidentales, a pesar de la adopción de leyes que prohíben la poligamia, millares de personas viven ilegalmente en familias polígamas. Efectivamente, a causa de las relaciones, cada vez más frecuentes, entre personas de estatutos sociales diversos y del fenómeno de la inmigración internacional, la poligamia se ha vuelto una realidad también en los países llamados "de monogamia". El fenómeno de la poligamia así ha adquirido, de alguna manera, una dimensión mundial de la que precisa tener en cuenta, en el plano jurídico.

Los tribunales de los países occidentales, relacionados con la realidad de la poligamia −una institución desconocida en el propio sistema legislativo, y que se opone a una concepción civil fundamental, es decir, el matrimonio monógamo−, han conocido el problema a través de la experiencia de un conflicto de civilización, antes de comenzar a tomar acto de las relaciones jurídicas producidas por el fenómeno[1].

La poligamia en Camerún

En Camerún, la poligamia se encuentra sólidamente instalada y está más o menos difundida, según las regiones y las etnias.

 En virtud del art. 49 del decreto ley del 29 de junio de 1981 sobre el estado civil, Camerún admite la unión polígama; este artículo prevé un sistema de opción matrimonial, dejando a los futuros esposos la libre elección de la forma monógama o polígama de su matrimonio.

Frecuentemente, los Cameruneses eligen la opción polígama solo para "someter" a su única esposa, antes que en previsión de tomar una segunda mujer. Según algunos lugares comunes compartidos, la opción monógama haría a la esposa demasiado orgullosa, consciente de que su marido tendrá que pasar a través del tribunal y obtener el divorcio, antes de contraer otra unión legal. Para muchos varones, la elección polígama permite simplemente evitar las numerosas formalidades judiciales del divorcio, en el caso de que llegasen a emergencia problemas en la pareja.

Sin duda, la posibilidad del divorcio civil, con respecto al matrimonio monógamo, ofrece hoy una solución más pacífica, en caso de fracaso del matrimonio, configurando, en el fondo, una "poligamia por etapas", que tiene la ventaja de ofrecer una nueva posibilidad de unión legal, no solo al varón, sino también a la mujer.

La familia polígama

La mayor parte de los grupos étnicos, en Camerún, son tradicionalmente polígamos. Los reyes, en el interior de algunas etnias, a veces, tienen decenas de esposas, ya que su poder se mide por el número de estas últimas y de los hijos.

 En lo que se refiere a esto, existe una literatura abundante, con pareceres discordantes acerca del tema.

La familia del polígamo tiene una organización compleja; el varón divide su tiempo entre sus esposas y los hijos. Algunas esposas viven bajo el mismo techo, donde, fácilmente, la atmósfera se vuelve insoportable; otras viven a kilómetros de distancia y, en este caso, el varón cambia cotidianamente de techo; otras todavía viven en el interior de una concesión, cada una con la propia vivienda y su parte de terreno que cultivar.

La vida familiar de un polígamo está organizada según reglas precisas, con algunas relaciones de subordinación entre las diversas esposas. Cada una de ellas tiene un estatuto en el seno a la unión común; frecuentemente, entran en rivalidad para conservar o mejorar su posición en el interior del hogar doméstico. Por todas partes, la primera esposa goza de un estatuto privilegiado, administra los negocios de la familia y asume algunas misiones importantes; en algunas etnias (como los Bëti y el Fali del Nord Camerún), también la favorita goza de una posición eminente.

En situación de poligamia, la mujer puede también intervenir en la elección de una nueva esposa para el marido, por ejemplo, cuando el varón está empujado a causa de la esterilidad de la esposa.

Por lo que se refiere a los problemas de herencia en los hogares polígamos, muy a menudo, se asiste a una verdadera hostilidad entre los hijos de madres diferentes, alimentada por estas últimas. Una situación que es causa de varios dramas, que destrozan a los miembros de la familia.

Un obstáculo a la comunión conyugal

La poligamia se presenta, de hecho, como la legitimación del poder masculino sobre la mujer, considerada como un objeto que se puede cambiar cuando se quiera. Es  contraria a la visión cristiana del matrimonio, que exige un compromiso recíproco del varón y de la mujer, en un amor fiel, que Dios bendice, santifica y eleva con su gracia.

La poligamia se opone radicalmente a la comunión conyugal y a la igual dignidad del varón y de la mujer, quienes, en el matrimonio, se dan mutuamente en un amor que, por su naturaleza, es total, único y exclusivo (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, n.° 2387).

Según la visión cristiana, el amor de los esposos exige la unidad y la indisolubilidad de la relación matrimonial, que incluye una comunión de toda la vida.

En una segunda parte, sobre este argumento, analizaremos la disciplina canónica y la pastoral de la Iglesia con respecto a quienes han contraído un matrimonio civil con opción polígama y, después, como católicos, piden celebrar el sacramento del matrimonio, o bien, por no ser bautizados todavía, el sacramento del bautismo.

Silvia Recchi

(Traducido del italiano por Luigi Moretti)



 


[1] Cf. B. Djuidje, La polygamie en droit international privé camerounais, en "Revue générale de droit" 31 (2001) 173-209.


27/11/2011

 

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