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Comprender el Derecho Canónico/46 




LA POLIGAMIA/2


Disciplina y práctica eclesial



Después de haber examinado la realidad social y jurídica de la poligamia, ahora queremos analizar la disciplina de la Iglesia y su práctica pastoral con respecto a los polígamos. Distinguimos esencialmente dos situaciones: por una parte, el caso del polígamo no bautizado, quien, después de un camino de conversión, quiere recibir el bautismo; por la otra, el caso de un católico que pide el sacramento del matrimonio, después de haber celebrado un matrimonio civil con opción poligámica.

El polígamo que pide el bautismo

En los países donde la poligamia es legal, no es raro que una mujer casada por lo civil con un varón que tiene varias esposas pida el bautismo.

 La Iglesia permite solo a la primera esposa de un polígamo no bautizado, después de haber realizado la formación prevista en el período de catecumenado, recibir el bautismo y permanecer como esposa del polígamo.

En efecto, esta primera esposa es considerada la única cónyuge legítima. El matrimonio de un polígamo no bautizado con su primera esposa no bautizada es reconocido como contrato matrimonial naturalmente valido, a pesar del estado poligámico del varón, y esto permite a la primera esposa el acceso al sacramento del bautismo.

Este discurso, en cambio, no se aplica a las demás esposas, quienes no están habilitadas a recibir el bautismo, porque viven en una situación irregular, puesto que solo la primera cónyuge es esposa legítima del polígamo.

En el caso en que sea el mismo polígamo quien se convierte y pide el bautismo, él podrá recibirlo a condición de que deje el estado de poligamia. Según el Código de 1917, estaba obligado a permanecer con la primera esposa como cónyuge legítima; sin embargo, el Código actual le da la posibilidad de escoger a una de sus esposas, en el caso de que, para él, sea difícil permanecer con la primera (cf. can. 1148). En este último caso, la ley canónica anula el primer matrimonio natural; el polígamo bautizado tendrá que contraer el matrimonio, según la forma canónica, con la esposa a la que ha escogido, expresando un nuevo consentimiento matrimonial en la celebración del sacramento.

El matrimonio civil de los católicos con opción poligámica

Normalmente, se supone que los fieles católicos conocen las exigencias del matrimonio sacramental.

Sin embargo, como hemos demostrado en una primera parte, a menudo, la realidad es más compleja en los países africanos, como, por ejemplo, en Camerún, donde la poligamia está regulada por el derecho civil.

 En efecto, hay algunos fieles católicos que están casados por lo civil con opción poligámica, aunque nunca hayan vivido efectivamente como polígamos y no tengan ninguna intención de tomar a otras esposas[1]. Frecuentemente, su elección se motiva simplemente por el hecho de precaverse, en caso de eventual esterilidad de la esposa, para que el varón pueda tomar a otras esposas y continuar la descendencia.

Una pareja católica que ha contraído el matrimonio civil con opción poligámica podría decidir, en cierto momento, pedir al párroco el sacramento del matrimonio. ¿En tal caso, es posible este sacramento?

En Camerún, la Conferencia Episcopal Nacional prohíbe, por principio, que los titulares de estos actos civiles de matrimonio puedan contraer un matrimonio sacramental[2]. La poligamia se opone a la unidad del matrimonio y, por lo tanto, a la fidelidad que los cónyuges están obligados a prometerse mutualmente, según la visión del sacramento. Se rechaza el acceso al matrimonio canónico a quienes viven en situación de poligamia, en virtud del can. 1056 que define la unidad como una propiedad esencial del sacramento del matrimonio.

La opción por el "régimen poligámico" en el acto de estado civil del matrimonio hace presumir en las partes, o al menos en una de ellas, el rechazo de la unidad y de la fidelidad conyugal; de esta presunción deriva la no admisión al matrimonio sacramental.

Si una pareja casada civilmente con opción poligámica pide el sacramento del matrimonio, la Iglesia exige, ante todo, que sea cambiado oficialmente el acto civil del matrimonio, de poligámico a monógamo. Este cambio es la prueba oficial de la efectiva intención monógama de los contrayentes.

El procedimiento

En Camerún, el art. 22 del Código civil establece que la rectificación y la reconstitución de los actos de estado civil pueden realizarse solo por medio de sentencia del tribunal. De hecho, este procedimiento es bastante largo y muy oneroso, para la mayor parte de los fieles, y el resultado no se obtiene rápidamente.

 Una pareja de esposos, después de haber recurrido, sin éxito, al procedimiento civil de rectificación de su acto civil de matrimonio, para conformarse a las prescripciones de la Iglesia, puede presentarse ante la autoridad eclesiástica con la voluntad de acercarse al sacramento del matrimonio.

En el caso en que cambiar la opción poligámica al estado civil sea muy difícil, es necesario probar que la intención poligámica que el acto matrimonial civil hace lógicamente presumir, en realidad no existe o ya no existe, y que los dos cónyuges no tienen la voluntad de excluir la fidelidad y la unidad de su vínculo matrimonial.

La pareja tiene que presentarse ante el párroco y ante dos testigos y firmar, en su presencia, un documento propuesto por el Obispo para revocar la intención poligámica y declarar explícitamente la intención monógama.

La práctica eclesial exige que dos o tres personas que conocen a la pareja presenten su testimonio, para confirmar la voluntad monógama de los cónyuges. Será analizada también la manera en que el matrimonio civil ha sido vivido por ellos, para llegar a la certeza moral de que la voluntad de los esposos es efectivamente la de contraer un matrimonio monógamo.

En Camerún, ya que es explícitamente recomendado por la Conferencia Episcopal no admitir al matrimonio sacramental a quienes tengan un acto civil de matrimonio con opción poligámica, es necesario solicitar formalmente una dispensa de esta normativa particular, en el caso en que la pareja no haya logrado modificar el acto civil. La solicitud será dirigida al Obispo diocesano, explicando los motivos que han conducido a la opción poligámica en el acto matrimonial civil.

Después de haber realizado algunos coloquios profundizados con la pareja, el párroco está llamado a dar su recomendación para motivar al Obispo en la decisión que tomar.

Lo que permanece importante es verificar que quienes pidan casarse por la Iglesia católica sepan a qué se comprometen, y estén dispuestos a asumir las propiedades esenciales del matrimonio sacramental, o sea, su unidad e indisolubilidad.

Silvia Recchi

(Traducido del italiano por Luigi Moretti)




[1] Están igualmente incluidos quienes, sin hacer una opción poligámica, no han explicitado claramente en el acto civil que quieren un régimen matrimonial monógamo; la poligamia, en efecto, es considerada en Camerún el régimen de derecho común. En los dos casos, estas personas viven una unión monógama de hecho.

[2] Cf. Cf. Conférence Épiscopale Nationale du Cameroun, Guide pastoral pour le mariage catholique, Presses de l'UCAC, Yaoundé 2000.



14/12/2011 

 

Sitio de la Comunidad misionera Redemptor hominis