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CELEBRAR A CRISTO EN ÁFRICA

Entrevista al teólogo y liturgista Antoine Essomba Fouda





 

En Camerún, el sacerdote Antoine Essomba Fouda, del clero diocesano de Mbalmayo, es una figura de referencia en campo litúrgico, por su competencia y su experiencia. En 2009, con ocasión de la visita de Benedicto XVI a Camerún,El Rvdo. Essomba con el papa Benedicto XVI, en Yaoundé ha sido encargado por Roma de la preparación de todas las liturgias celebradas por el Papa.

Nacido en Mbalmayo, en 1957, el Prof. Antoine Essomba Fouda es titular de un doctorado en teología litúrgica, y enseña en varias instituciones universitarias. Actualmente, desempeña la función de Decano de la Facultad de Teología de la Universidad Católica de África Central, y la de secretario de la Comisión para la Doctrina de la Fe en la Conferencia Episcopal Nacional de Camerún. Recientemente, ha publicado, en las ediciones el Harmattan, un estudio, fruto de sus búsquedas, sobre un ritual inculturado del matrimonio cristiano, para el pueblo Bëti de Camerún.

Presentamos a nuestros lectores los pasajes más significativos del coloquio, que el Prof. Essomba nos ha concedido gentilmente, sobre los desafíos de la liturgia en Camerún.

 

*  ¿De qué manera la Iglesia en Camerún está actuando, para una renovación profunda y verdaderamente conciliar de la liturgia?

Una de las prioridades de la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II es la participación activa, consciente y fecunda del pueblo de Dios en la celebración cultual. Este compromiso de formar al pueblo de Dios en una liturgia decorosa, portadora de los usos litúrgicos recibidos universalmente de la tradición apostólica, requiere de parte de nuestras Iglesias una organización, según reglas precisas y con un esclarecimiento de las funciones. De aquí la importancia de las normas litúrgicas, que tienen que ser puestas en práctica, para hacer frente a los abusos, también graves, contra el sentido de la liturgia y el valor de los sacramentos.

Por esto, un trabajo de información y formación se lleva adelante a favor de todos los agentes litúrgicos. La Constitución Sacrosanctum Concilium, en el n.° 29, recomienda que cada uno de estos "esté profundamente penetrado del espíritu de la Liturgia y sea instruido para cumplir su función debida y ordenadamente". Es necesario, en efecto, tener unas referencias teológicas y sobre todo cristológicas, porque la liturgia, antes de ser acción del hombre, es sobre todo opus Dei, acción de Dios y de su Iglesia.

Este trabajo de ahondamiento incumbe ante todo a los Obispos, quienes son los principales agentes litúrgicos en nuestras Iglesias locales. Es por esto por lo que la Conferencia Episcopal Nacional deEl Rvdo. Essomba en una sesión de formación litúrgica Camerún organiza, regularmente, para ellos, algunas sesiones de formación litúrgica sobre los fundamentos teológicos y los principios, que presiden la celebración litúrgica; sobre los actores litúrgicos; sobre la organización de la liturgia en las diversas estructuras de la Iglesia; sobre el problema de la traducción de los textos litúrgicos en nuestros idiomas; sobre la celebración de la Misa.

El impulso pastoral del Obispo diocesano puede ser eficaz, solo si los mismos sacerdotes están implicados en la "causa" de la liturgia. Con este objetivo, a nivel de nuestras Diócesis, las comisiones litúrgicas diocesanas promueven, periódicamente, algunas sesiones de puesta al día para el presbiterio. Un clero mal formato en liturgia o que se interesa poco por las normas litúrgicas de la Iglesia, efectivamente, expone a la comunidad de los creyentes a algunos errores teológicos, que llevan al laxismo y a la permisividad, y abren la puerta a todas las desviaciones hasta el sincretismo.

La liturgia, que refleja la naturaleza de la Iglesia, aunque siendo jerárquicamente estructurada, no es por su naturaleza clerical. Los Obispos, los sacerdotes y los diáconos no celebran el culto de modo exclusivo, ni olvidan la función legítima y activa del pueblo de los bautizados. Por esto, las parroquias están solicitadas a dotarse de la propia comisión litúrgica, y a animarla para el acompañamiento de los fieles laicos, sobre todo de los que ejercen una función litúrgica. Según la instrucción Redemptionis Sacramentum de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, los fieles tienen que estar debidamente preparados y distinguirse por fe, conducta de vida y fidelidad al Magisterio de la Iglesia (cf. n. 46). Pienso particularmente en los ministros litúrgicos delegados (ministros extraordinarios de la sagrada Comunión), y sobre todo a los ministros litúrgicos reconocidos (lectores y acólitos no instituidos, monaguillos, salmistas, comentadores, coristas, organistas, balafonistas, otros músicos, etc.), llamados a colaborar para hacer fecundo el acto litúrgico, gracias a la participación activa y consciente del pueblo de Dios

*  El esfuerzo para llegar, en la liturgia, a la participación activa y consciente del pueblo, contribuye naturalmente a hacer emerger la exigencia de su adaptación inculturada. A tal propósito, ¿cuáles son, según Ud., los desafíos más importantes? 

Entre los numerosos desafíos de la inculturación en materia litúrgica, quiero citar sobre todo cuatro: los gestos litúrgicos, la música sagrada, el sacramento del matrimonio y el problema de las traducciones inculturadas.

Si el rito litúrgico, como han subrayado los Obispos de Congo, es expresión de una verdad divina comunicada a los hombres y de una verdad humana dirigida a Dios, los gestos litúrgicos deben recibir una particular atención de parte de nuestros Obispos en Camerún. Es importante atenerse a las normas emanadas por la Sede Apostólica, que recomienda una liturgia simple, sobria y solemne. Por consiguiente, es necesario evitar gestos rituales no apropiados, movimientos, actitudes, palabras y cantos que no forman un clima de oración, y alejan a los fieles de la participación en el misterio significado. He aquí un primer campo de intervención, en el cual se deben hacer todavía algunos progresos.

También la música sagrada constituye un lugar de reflexión. Ya que está en estrecha relación con la finalidad misma de la liturgia, es decir, la gloria que se debe rendir a Dios y la santificación de los hombres, la música debe tener una función ministerial en el servicio divino, obedecer al criterio de santidad y vigilar por la armonía de los gestos, para no decaer en el folclore. Nuestras corales son muy ruidosas, y tienden, frecuentemente, a hacer espectáculo.

La celebración del sacramento del matrimonio vuelve a llamar a la necesidad de una profunda inculturación; después de más de cien años de evangelización en África, en efecto, por razones de orden histórico, cultural, político y religioso, la alianza matrimonial se sigue celebrando todavía en tres formas distintas matrimonio tradicional, matrimonio civil y matrimonio sacramento como si esta tres formas estuviesen en oposición entre sí. Esto expresa la ambigüedad de la vida cristiana de los africanos, quienes titubean entre dos realidades: asumir los valores tradicionales, y vivir las exigencias evangélicas de la fe. El Cristo quien ha instituido los sacramentos deja, al mismo tiempo, al hombre la responsabilidad de celebrarlos en un lenguaje y en símbolos culturales iluminados, purificados y asumidos por el Evangelio. De aquí el trabajo desarrollado por nuestras Iglesias, para poner a punto los rituales inculturados del matrimonio cristiano.

En fin, con vistas a la participación activa y consciente del pueblo de Dios en la liturgia, se hace sentir cada vez más la necesidad de tener algunas Biblias traducidas en los idiomas locales. Uno de los problemas que se pone, sin embargo, en África, es el de la multiplicidad de los idiomas. No todos pueden volverse idiomas litúrgicos. Compete al Obispo diocesano, después de haber consultado a la Conferencia Episcopal Nacional, elegir el idioma en el cual los textos litúrgicos pueden ser traducidos. A la Comisión Litúrgica Nacional le corresponde el encargo de vigilar, a fin de que las traducciones sean auténticas. Existen, a este propósito, algunas normas a las que atenerse para evitar improvisaciones o traducciones literales hechas por diletantes, sin ninguna fidelidad al sentido bíblico. Sin este esfuerzo de actualización de la cultura bíblica en el lenguaje de la fe y de la liturgia, es imposible la evangelización de nuestras culturas. Es necesario, por lo tanto, buscar el espíritu de la Biblia, el lenguaje de la Biblia y el imaginario bíblico, para insertarlo en el idioma de un pueblo. A este nivel, un trabajo de fondo debe ser hecho todavía por la Iglesia en Camerún, a fin de que estas traducciones puedan obtener la recognitio (aceptación) del Magisterio.

*  El papa Benedicto XVI está haciendo de la liturgia uno de los elementos más significativos de su pontificado. Usted ha vivido la experiencia directa del estilo litúrgico del Santo Padre, durante su último viaje a Camerún. ¿Cuáles son sus recuerdos de este importante acontecimiento?

Efectivamente, con ocasión de la visita del papa Benedicto XVI a Camerún, he sido llamado a coordinar la Comisión litúrgica. He podido trabajar por meses, en Roma y en Yaoundé, con el equipo de Mons. Guido Marini, Maestro de las Celebraciones Litúrgicas del Papa, y seguir de cerca al Santo Padre durante su estadía en Yaoundé.

Lo que me ha impresionado, sobre todo, es exactamente la atención a lo esencial, a fin de que el lenguaje verbal y no verbal de la liturgia, que comprende signos sensibles, símbolos y palabras, converja hacia el misterio celebrado. En la liturgia, no es nunca la creatividad del hombre, expresión de su cultura, la que tiene que ser puesta en evidencia, sino el sentido del misterio celebrado. Por esta razón, todas las disposiciones habían sido tomadas, a fin de que las celebraciones litúrgicas de Benedicto XVI en Camerún fuesen simples, sobrias, solemnes, conjugando la dimensión litúrgica universal con ciertos aspectos cultuales de la Iglesia de Camerún.

Gracias al trabajo de las diferentes subcomisiones, ningún detalle, a nivel de los signos, de los gestos, de los ornamentos, de los cantos, ha sido descuidado. Esto ha contribuido también a la valorización de nuestros recursos naturales y culturales; la dignidad y la belleza de las celebraciones han aparecido en todos los detalles. El altar, la cátedra, el ambón, el atril, el crucifijo de la Misa en el estadio Ahmadou Ahidjo de Yaoundé habían sido fabricados, finamente, con una madera preciosa de nuestra floresta: el bubinga. Los linos sagrados y las casullas han sido preparados con gran cuidado por nuestras religiosas. La megacoral había ejecutado un programa, acompañado de gestos que efectivamente habían ayudado al pueblo de Dios a rezar, aunque teniendo en cuenta la diversidad lingüística y cultural.

El ceremonial había respetado rigurosamente los principios y las normas litúrgicas, lo que ha favorecido más aún la participación de los fieles. Particularmente lindo el esfuerzo de inculturación de la procesión de la Palabra de Dios, y el rito del incienso en el momento de la oración de los fieles. Inolvidables han sido los momentos de intenso silencio litúrgico, después de la homilía y de la distribución de la Santa Comunión, religiosamente respetado por la inmensa asamblea de los fieles.

Al final de la celebración, la entrega solemne del Instrumentum laboris de la Asamblea Especial del Sínodo para África ha sido un vibrante llamamiento al pueblo africano, para pasar de la liturgia celebrada a la liturgia vivida, para "ir mar adentro" y hacerse "Buen Samaritano", poniéndose al servicio de la reconciliación, de la justicia y de la paz.

*  Usted está comprometido, desde hace años, con todas las categorías de fieles para transmitir el gusto de la liturgia. ¿Cuáles son las "piedras de tropiezo" con las que se ha enfrentado más frecuentemente?

La liturgia, en Camerún, es muy participada y comunitaria. Sin embargo, hay que insistir en el ahondamiento en su sentido. Esto evitará ciertas actitudes sincretistas, por no decir mágicas, típicas de los nuevos movimientos religiosos. Como un "Deus ex maquina" (la intervención de un poder sobrenatural) de los teatros griegos, estos movimientos hacen creer a la gente que tienen, en el nombre de la divinidad, algunas soluciones, "llave en mano", para todos los problemas relativos a la salud y al bienestar del hombre. Precisa insistir en una correcta preparación de la liturgia, para evitar que nuestros cristianos cedan a la tentación de la búsqueda de lo sensacional y de los "milagros".

La música sagrada, que forma parte de los ministerios reconocidos, exige una simbiosis con los textos sagrados. Debe tener en cuenta también el tiempo litúrgico, y vigilar por la armonía de los gestos rituales, y por la expresión musical propia de los diferentes momentos litúrgicos. Precisamente por esto, para asegurar la dignidad y la belleza de la música litúrgica, es necesario purificar el culto de rebabas de estilo y de expresión, de músicas y textos sin interés y poco en armonía con la profundidad de lo que se celebra. Nuestras corales tienen que trabajar mucho todavía, a nivel de los instrumentos y de los sonidos, demasiadas veces ruidosos. Por otro lado, si el canto litúrgico está acompañado por movimientos corporales, se tiene que hacer un esfuerzo para evitar introducir en las liturgias ciertas danzas profanas, que no elevan el espíritu y no favorecen la oración.

También el valor del silencio litúrgico tiene que ser transmitido a los fieles, y debe ser fomentado en nuestras celebraciones cultuales, a veces demasiado festivas y poco propensas a favorecer la meditación y el recogimiento personal.

En nuestras liturgias, debe ser hecho un esfuerzo también para llevar a los fieles a dar más importancia a los sacramentos que a los sacramentales. A éste nivel, se nota, en particular, un gran interés por los ritos de exorcismo.

Partiendo de la constatación de que, en África, las iglesias y los templos están llenos de gente, mientras que a la sociedad civil le cuesta despegar, los Pastores de la Iglesia tienen que seguir formando al pueblo de Dios, con vistas a un ahondamiento en la celebración cultual, para pasar, cada vez más, de la liturgia celebrada a la liturgia vivida.

(A cargo de Franco Paladini)

(Traducido del italiano por Luigi Moretti)


21/03/2011

 

Sitio de la Comunidad misionera Redemptor hominis