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Entrevistas/21


 

LAS DIFICULTADES DE LA EDUCACIÓN EN TACUATÍ

Entrevista con la Profesora Elisa Torres Cardozo,

Directora del Colegio Nacional Ramón Vicente Talavera

La entrevista con la profesora Elisa ha empezado mencionando algunos recuerdos personales.

Cuando joven, ella tuvo que dejar Tacuatí, para ir a estudiar en Concepción, porque en su pueblo no había posibilidad de continuar los estudios. Ella terminó el Colegio en 1978. En esa época, el único medio para llegar a Concepción era el caballo. Elisa se quedó en una familia que acogía a estudiantes. Puesto que estaba acostumbrada a conversar en guaraní, solo después de seis meses pudo comprender a la profesora, quien hablaba en castellano. Tenía miedo de expresarse porque no quería equivocarse, por eso, se callaba e intentaba captar los sonidos y las palabras.
Prof. ª Elisa Torres Cardozo En la primaria, ella había aprendido a memorizar en castellano todo lo que la maestra le enseñaba, pero expresarse era mucho más difícil.

Tacuatí, en esa época, en los años 70, era una zona totalmente boscosa. Algunas personas llegaron para aprovechar la riqueza de la madera: hubo un momento en que se instalaron doce aserraderos.

El trabajo no faltaba, y muchos jóvenes pudieron beneficiarse para ganar su jornal. Pero, después terminó la madera y la mayoría de los dueños de los aserraderos, que eran brasileños, trasladaron su empresa a Brasil. Tacuatí se quedó otra vez en el silencio, con los problemas de siempre.

Cuenta la profesora Elisa que no había televisión, y eran pocos los que contaban con la luz eléctrica y una radio. Si alguien la tenía, como su papá, los vecinos se reunían en su casa, para escuchar la transmisión del partido de fútbol y, a veces, exactamente en el momento de meter el gol se cortaba la corriente.

Con estos recuerdos, hemos empezado la entrevista, intentando entrar más a fondo en una cuestión muy importante: el campo de la educación en Tacuatí.

*  ¿Hace cuánto tiempo está trabajando en el sector educativo de Tacuatí?

Este año voy a cumplir 21 años. Empecé un poco tarde. Primeramente, estudié Secretariado Ejecutivo en Asunción, en la Universidad Privada Columbia. Estuve trabajando en Asunción y después volví a Tacuatí, cuando mis padres estaban solos, ya ancianos. Salí de mi trabajo en Asunción y vine a vivir con ellos. No tenía la intención de quedarme definitivamente, pero aquí me sentí muy bien. Me gusta mucho este lugar, porque es muy tranquilo. Había ido a Asunción solo por falta de trabajo.

Cuando volví a Tacuatí, me invitaron a trabajar en el Colegio, porque hacía falta una secretaria: fue así como entré, y esta fue mi primera experiencia en una institución educativa. El trabajo me gustó. Al mismo tiempo, cuando terminaban las clases, durante las vacaciones, me iba a Asunción para continuar mi curso de profesora de idiomas, con la especialidad en castellano y guaraní.

Durante cuatro años no tuve vacaciones, porque aproveché todos estos períodos para realizar mi curso. Prácticamente estudié trabajando.

Según el sistema antiguo, en aquella época, el Colegio tenía el primer curso, el segundo y el tercero, que ahora corresponden respectivamente al séptimo, octavo y noveno. Aquí en Tacuatí se contaba solo con el básico. Cuando hubo la necesidad de abrir la secundaria, entonces se hicieron las gestiones y se consiguió abrirla.

El primer año, tuvimos que pagar con nuestro sueldo algunas matrículas de los alumnos, porque, a partir del nivel medio, el Ministerio de la Educación ya requería una cuota. Puesto que muchos estudiantes eran pobres y no tenían posibilidad de pagar, nosotros poníamos una parte de nuestro sueldo. Estábamos en el año 1992. Así comenzamos el nivel medio.

* ¿Cómo pasó del cargo de secretaria a la enseñanza y cuáles son sus materias?

Yo entré como secretaria, después tomé también la hora cátedra de castellano y guaraní.

En el sector de la educación, estuve más presente en la parte castellano-guaraní. La lengua guaraní se implementó más adelante en la educación media. Antes no se enseñaba. Cuando yo estaba en la escuela, estaba prohibido enseñar en guaraní. Hubo un cambio, en este sentido. Mi mamá hablaba solo guaraní, el castellano lo aprendimos en la escuela.

En 2008 se jubiló la directora y la remplazó otro director, quien estuvo un año y luego renunció por otro trabajo en la supervisión.

Entonces, como tengo experiencia en la parte administrativa y hace mucho tiempo que estoy en la institución, me propusieron el  cargo ad interim. Yo acepté, pero según el reglamento del Ministerio los cargos se asumen a través de un concurso; por lo tanto, voy a estar hasta que haya un concurso y alguien gane y asuma como nuevo director. Pero, desde entonces, han transcurrido ya tres años y nadie se ha presentado. Yo trabajo con el rubro de secretaria y también de catedrática, pero mi labor como directora es ad honorem. Soy encargada de despacho. Dos años atrás me fui al Ministerio para ver la posibilidad de un rubro; me dijeron que no tengo perfil para el rubro: lo tengo para trabajar, pero no para cobrar. Continúo así, a pesar de asumir mucha responsabilidad, pero la importancia que, para mí, tiene la educación lo supera todo y siempre hay que correr ciertos riesgos.

* ¿Cuáles han sido los problemas más difíciles que ha encontrado en estos años?

Lo más problemático era no contar con los medios necesarios como los libros y, por lo tanto, tener que conformarnos con pocas cosas. No poseíamos biblioteca: ni grande, ni pequeña. Era necesario ingeniarnos. Por ejemplo, hasta ahora, los diarios no llegan. Si por acaso se consiguen, se prestan a los amigos. La juventud no lee el diario. Estas son las precariedades con las que nos manejamos.

Actualmente avanzamos un poquito, porque el Ministerio nos proveyó de algunos materiales como libros, programas y también de algunos medios para enfocar la enseñanza. Tenemos seguimiento, pero no es suficiente.

Con el avance de la tecnología, los jóvenes se vuelcan en esto: celulares, computadoras. En este campo, nosotros los profesores estamos más atrasados, porque los estudiantes son mucho más rápidos. Nuestra institución, en la parte de la tecnología, tiene un déficit. Ninguna de las autoridades viene aquí, para ver con sus propios ojos cómo están las cosas.

El Colegio mejoró, en la parte estructural. Tuvimos una ayuda de la Comunidad Europea y así cambiamos el baño, que no era digno de una institución educativa. Este año tendría que empezar el aula temática. En resumen, se equipa un aula para ciencia básica, con los libros y los laboratorios; pero hasta ahora han sido solo promesas, todavía no se ha implementado nada.

Cuando el Colegio tuvo su local proprio, donado por la Municipalidad, estaba inconcluso, sin pintura. Tuvimos que trabajar, hacer fiestas, durante el año, para recaudar fondos. Hacíamos las rifas y preparamos comidas con ocasión del día de San Juan. Con lo que recaudamos, se puso el piso en la parte de la dirección y se realizó la refacción de los baños.

* ¿Cuáles han sido los cambios más significativos, en estos años, en la institución y en los estudiantes?

Los estudiantes aumentaron, pero, en estos últimos años, con la apertura del Colegio en Planta dos, que antes era un asentamiento, los estudiantes que viven lejos se van a este Colegio que, para ellos, se queda más cerca.

Desde cuando entré en el Colegio, he notado que son menos los jóvenes que quieren estudiar. Tienen muchas distracciones que anteriormente no tenían: internet, celular. No quieren leer. A pesar de que es un problema de todo el Paraguay, acá, sin embargo, esto es más acentuado: no tienen los estímulos.

Hay menos dedicación al estudio. Hay grupos pequeños que aprovechan el tiempo, pero hay otros que no. Hay que tener mucho cuidado con los que se van solo porque los padres los mandan; hay que insistir en su formación, porque son estos quienes arrastran a los demás.

En la institución donde estoy, son muy pocos los padres que se van a preguntar cómo anda el hijo y se preocupan de él. Generalmente, ellos aparecen solo cuando tienen problemas. Siempre fue así. Es como si dejaran exclusivamente en manos del Colegio la educación de los hijos.

Este año, cuando entregué la libreta, que solo los padres pueden retirar, sobraron solo diez. Esto quiere decir que la mayoría de los padres se interesaron, por lo menos, para tener la libreta de sus hijos. En este sentido, aumentó el interés.

No obstante, los jóvenes, a pesar de tener más oportunidades, como la televisión, la radio, y el internet, no aprovechan. Yo lo siento mucho, porque quiero que progresen, que no pierdan el tiempo. Nosotros los profesores insistimos en esto, pero no todos escuchan y valoran el período de estudio.

* En fin, entre las actividades de refuerzo, los profesores del Colegio, este año han pedido a Emilio que trate algunos temas. ¿Puede dar sus impresiones sobre esto?

 Actividades de refuerzo con la presencia de Emilio
Su discurso me ha parecido muy bueno, ya sea por el contenido ya sea por cómo ha tratado los temas que ha desarrollado. Él ha sabido guiar el encuentro, dando algunas líneas sobre el razonamiento filosófico. Esto es muy importante, para nuestros estudiantes, quienes no están acostumbrados a reflexionar y a leer, y se dejan llevar por lo más fácil.

Emilio ha hablado sobre la vida, que no es de color rosa, y ha insistido para que los jóvenes aprendan a superar los obstáculos. Ellos tienen un futuro en sus manos y deben saber Ver, Juzgar y, sobre todo, Actuar.

Su presencia ha constituido un impulso para cambiar la vida, dejar de lado la costumbre de ser siempre los mismos y crear un nuevo futuro. Muchos se han quedado contentos de conocer a una persona muy inteligente, con ganas de ofrecer su sabiduría. Es importante que vuelva para esclarecer más dudas y tratar más temas.

(A cargo de Maria Laura Rossi)


24/09/2012


 

Sitio de la Comunidad misionera Redemptor hominis