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Entrevistas/6
  
 

Los Bomberos al servicio del Paraguay



En el Paraguay el Cuerpo de los Bomberos se compone de voluntarios, diferentemente de lo que ocurre en Italia.El Capitán Carlos Flores con el Capitán Rafael de la Cruz Valdez

Presentamos, con mucho gusto, a esta asociación a nuestros lectores, también porque nos hemos enterado de un particular vínculo suyo con los Bomberos de Reggio Emilia, la Diócesis de nuestra Comunidad en Italia.

Hemos encontrado al Presidente nacional de los Bomberos paraguayos, el Capitán Rafael de la Cruz Valdez, quien nos ha acogido junto con su hermano Rubén, uno de los fundadores, treinta años atrás, de los Bomberos, y al Capitán Carlos Flores, Presidente administrativo de los Bomberos de Ypacaraí.

* ¿Cómo se articula vuestra organización?

Se compone de hombres y mujeres, mayores de edad, que tienen un trabajo regular o están siguiendo un curso de estudios. Tenemos esta regla para no correr peligro de admitir a personas que no quieran trabajar, que no estén probadas seriamente y no tengan buenas cualidades. Nuestra regla prevé cierto comportamiento social, con un orden de prioridades: la familia, que no debe estar descuidada, el trabajo (o el estudio), en que es necesario distinguirse, y el Cuerpo de los Bomberos.

La primera formación se recibe en nuestra Academia nacional, a través de un curso de capacitación de nueve meses (sobre los varios ámbitos en que intervenimos: salvamento, primer auxilio, extinción de incendios, servicios con la ambulancia, etc.). Luego, se presta juramento y se empiezan las guardias y las primeras intervenciones. Después, la formación continúa de forma permanente.

En nuestro interior, asumimos los diferentes grados de la jerarquía militar, para una disciplina enEl Capitán Rafael de la Cruz Valdez el servicio, pero nuestra organización es democrática, en el sentido de que el paso de grado se hace a través de la elección, en el interior del grupo de los que tienen la misma ancianidad de servicio y la misma preparación. En la cumbre de la Institución, está un Directorio nacional compuesto de diez miembros, del que yo soy Presidente, con veintinueve años de servicio. En total somos 4.500, divididos en varias compañías: las elecciones se realizan en el interior de cada compañía, donde se conocen las cualidades de todos.

Tanto para la formación como por el servicio que prestamos, los Bomberos no reciben nada. Todos nuestros medios de transporte son fruto de donaciones. De Italia, últimamente, han sido puestos a nuestra disposición cinco vehículos, y ahora estamos buscando juntar dinero para el flete.

* ¿Cómo empezó la colaboración con los Bomberos de Reggio Emilia?

Todo comenzó cuando un periodista italiano vino a pedir datos sobre el Paraguay: contactó a un periodista paraguayo, Roque González Vera, Bombero en el servicio de rescate aéreo (SAR), y lo puso en contacto con el comandante de los Bomberos de Reggio Emilia, el Ing. Roberto Lupica. Este lo invitó a Italia junto con otros y, enseguida, los Bomberos italianos quedaron sorprendidos por nuestra preparación profesional, comprobada a través de algunos ejercicios desde el helicóptero o laBomberos paraguayos que se adiestran en Italia aeronave. Ellos no creían que se hubiese podido formar una tal estructura solo de manera voluntaria.

Firmamos un convenio, y así empezó una colaboración, que sería oportuno poder extender también a otras ciudades italianas.

Hemos realizado ya algunos viajes a Italia y otros están programados. Los mismos Bomberos de Reggio Emilia han venido al Paraguay, también poco tiempo atrás, para realizar un curso de adiestramiento de dos semanas, y para un intercambio de experiencias.

* ¿Cuáles son vuestras fuentes de financiación?

El 70% de lo que sirve para solventar los gastos de mantenimiento, reparaciones y carburante viene de la gente, que contribuye voluntariamente también con cuotas de 5.000/10.000 guaraníes (0, 70/1, 50 Euros). Los vehículos, fruto de donaciones, a menudo, son medios que en otros países, como Italia, se dejan de usar, que, sin embargo, para nosotros todavía son muy útiles. El autovehículo de la compañía de Ypacaraí, por ejemplo, se remonta al año 1973, pero, es todavía como nuevo, a pesar de las tantas intervenciones que ha realizado y del reciente accidente en que ha sido involucrado. Tenemos mucho cuidado del material y de los instrumentos que poseemos, y aprovechamos al máximo los fondos que recibimos. Poseemos todavía un vehículo del año 1956, que arranca por medio de una manivela, y que pronto pondremos en nuestro museo.

El remanente 30% de nuestras necesidades tendría que asegurarlo el Estado. Esto lo hemos obtenido después de veinticinco años de luchas, para tener una voz en el balance de previsiónEl vehículo de los Bomberos de Ypacaraí en su cuartel estatal. Y también cuando los fondos están destinados a nuestro Cuerpo, no siempre podemos acceder a ellos, ya que cada vez surgen otras prioridades.

Frecuentemente, las autoridades piensan que estamos en condiciones de desarrollar nuestro trabajo también sin las contribuciones estatales. Pero, esto nos exige un esfuerzo enorme, mientras que nosotros querríamos ofrecer un servicio de mejor calidad y tener más tranquilidad en la gestión. Es un poco humillante este hecho, porque no estamos pidiendo para nosotros, nuestra casa o nuestro coche, sino para ofrecer un servicio a la gente, y nos amarga que esto no esté reconocido.

También nosotros tenemos una familia y un trabajo. Anoche, por ejemplo, ha ocurrido un grave incendio en un gran almacén: los Bomberos presentes han terminado su intervención a las seis de la madrugada, y han ido directamente a su trabajo, sin dormir.

En estos últimos años, hay también el fenómeno de la emigración (hacia España, Italia y Francia), que nos atañe de cerca. A veces, (sobre todo de Italia) llegan directamente las demandas de personal, porque se han adquirido algunas capacidades técnicas, que vienen solicitadas, apreciadas y pagadas. No podemos impedir que estos jóvenes salgan, y tampoco podemos obstaculizarlos en esta oportunidad. Algunos siguen ayudándonos con el envío de dinero, desde el exterior, para nuestra Institución.

Volviendo al hecho de que nuestro apoyo viene sobre todo de la gente, tenemos que decir que esto nos compromete a hacer bien nuestro trabajo, que nos pide un promedio de 150 intervenciones por día, en el territorio nacional. En algunas zonas estamos presentes y equipados mayormente y logramos garantizar el estándar de seguridad (esto es, el de intervenir dentro de los primeros cinco minutos desde la llamada), pero, muy a menudo, no podemos llegar a esto. Desde la capital, por ejemplo, donde tenemos solo tres compañías de las seis que serían necesarias, tenemos que cubrir zonas que se encuentran también a 130 kilómetros de distancia.

En el Paraguay hay la posibilidad para el abastecimiento de agua, pero existe el problema del transporte de la misma y el de las infraestructuras. Hay también dificultades de organización. Algunos días atrás, nos hemos trasladado, de urgencia, a un lugar donde normalmente llenamos de agua el tanque, pero allí habían cambiado la llave, sin avisarnos.

* ¿A cuáles reflexiones los lleva la dimensión del carácter voluntario de vuestro Cuerpo?

La idea de fundar a los Bomberos vino de una asociación que tenía como objetivo el servicio, y se mantenía en contacto con Chile (donde existe el Cuerpo voluntario más importante de América Latina). Los primeros miembros se conocían recíprocamente; luego, a través de los diarios y la radio, se llegó al primer núcleo de cuarenta Bomberos, quienes se formaron en Chile, Argentina y Uruguay (hoy nos adiestramos también en Corea). La fecha oficial de fundación es el 4 de octubre de 1978.

El debate sobre el hecho de permanecer un Cuerpo voluntario es vivo. En efecto, la responsabilidad de la seguridad nacional es del Estado. No se le puede quitar, porque, en fin de cuentas, es el Estado el que recibe los impuestos y debe organizarse y disponer de lo que esEmilio con algunos Bomberos de Ypacaraí necesario para los ciudadanos. En cierto sentido, estamos haciendo lo que el Estado no hace, nos ponemos en su lugar. También nosotros discutimos acerca de si, continuando de esta manera, no lo volvemos todavía más negligente. Por otra parte, somos también una fuerza entre la gente y de la gente.

A veces, se piensa que los Bomberos voluntarios están presentes solo en países pobres, pero, después de una investigación a nivel mundial, hemos descubierto que existen Bomberos voluntarios también en los Estados Unidos, donde crecen de modo vertiginoso, y en países como Chile, una de las mejores economías latinoamericanas, donde están presentes desde hace 300 años, y tienen una asociación entre las más fuertes.

* En lo que hacen ¿hay también una tarea de educación en el sentido cívico?

En nuestro país, muchos jóvenes se encuentran abandonados a sí mismos. Nosotros buscamos educar en el servicio a la comunidad, en la ética, en la responsabilidad, en la ayuda al compañero. Esto es algo que permanece en su conciencia. La formación recibida sirve también en el trabajo y en la vida de todos los días.

Algunos padres querrían enviarnos a sus hijos más difíciles, y tenemos que estar muy atentos a no aceptar esto, porque nuestros cuarteles no son correccionales, sino que se accede a ellos voluntariamente. Esto no quita que entre tantos jóvenes, también entre los dieciocho y veinte años, haya algún problema. Pero el Cuerpo tiene una línea.

Durante tres años, "Transparencia Internacional" nos ha escogido como la mejor organización del Paraguay, por la buena gestión de los fondos y la transparencia. Esto impresiona a la gente, porque no recibimos nada para nosotros, mas ofrecemos tiempo y energía, hacemos sacrificios y arriesgamos también la vida.

* Capitán Flores, los Bomberos de la ciudad de Ypacaraí han contribuido a salvar a muchas personas, y han colaborado siempre con nuestra parroquia Sagrado Corazón de Jesús. ¿Qué puede agregar acerca de vuestro servicio?

La compañía de Ypacaraí está a completa disposición de la parroquia. Recuerdo todavía el estímulo que recibí, por teléfono, de Mary, una de las consagradas de la Comunidad RedemptorEl Capitán Carlos Flores hominis, precisamente mientras buscábamos apagar, en condiciones imposibles, el incendio que causó la muerte de centenares de personas, en un supermercado de Asunción.

Nuestro grupo, por el hecho de que ofrece un buen servicio en el territorio, está llamado a ayudar también a otras ciudades: Pirayú, Areguá, Itauguá, San Bernardino y Caacupé. A veces, llegamos también más lejos y vamos también adonde no nos llaman. En este verano, particularmente caluroso, hay días en que, a la orilla del Lago de Ypacaraí, se encuentran hasta 10.000 personas. Aunque nadie nos ha alertado, hemos decidido estar presentes de forma estable en ese lugar, porque somos los únicos en poder intervenir también por emergencias de ahogamiento. Precisamente ayer, hemos salvado a un muchacho al que todos daban por muerto.

Por eso, hemos decidido empezar una campaña de información, para hacer conocer mejor lo que realizamos. Agradecemos, una vez más, a la Comunidad Redemptor hominis por cuanto ha hecho para nosotros, algunos años atrás, con la donación de 15.000.000 de guaraníes, y también por la oportunidad de esta entrevista.

(A cargo de Mariangela Mammi)

 

18/01/09

 

 

Sitio de la Comunidad misionera Redemptor hominis