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IMÁN DE NIMES: SI NO SE CONDENA EL ISLAM POLÍTICO,
HABRÁ AÚN VÍCTIMAS COMO EL P. HAMEL

 

 

Nimes Si no se excluye el islam político, "el P. Hamel no será la última víctima de esta locura": es la fuerte denuncia que hizo el doctor Hocine Drouiche, argelino, imán de Nimes (Francia) y vice-presidente de la Conferencia de imanes de Francia. Para él, es este islam político, enseñado en las mezquitas de Europa, alentando a los jóvenes a "morir por Dios en cambio de vivir para hacer el bien y ayudar a los seres humanos en la tierra". Este tipo de islam, ya rechazado por millones de musulmanes, permanece en pie gracias al apoyo a este por los países "extranjeros" (leer: Arabia Saudita, Qatar, Emiratos, Turquía, etc...), y también gracias a la complacencia de los políticos europeos, a los cuales lo único que les interesa es hacer dinero y negocios con tales países "extranjeros". Además de esto, hay muchos responsables franceses del islam, complacientes y demasiado tranquilos: los mismos que estaban presentes en el memorial por el aniversario del P. Hamel, el pasado 26 de julio. Para Drouiche, la reforma de la enseñanza del islam es el único camino para construir un islam que contribuya a la sociedad europea. Sin esto, "su crisis hará sufrir al mundo entero con ello".


 

Desde hace diversos siglos, el islam atraviesa una profunda crisis teológica. Al mismo tiempo, pone al mundo entero delante del problema grave del terrorismo. Del Bataclan a Bruselas, a Berlín, a Londres, a Saint Etienne-du-Rouvray, el nombre del imán estuvo siempre presente en seno de los atentados terroristas.

Este se convirtió en una caja de juguetes: dentro del islam pueden encontrar lo que queráis. Textos sobre la tolerancia y el perdón existen, pero también existen textos de violencia y de odio, en particular en las adīth y en los edictos religiosos (fatwa).

Millones de musulmanes no se reconocen más en este islam político, que se presenta como pacífico y tolerante, que, sin embargo, no puede dejar de lado la victimización y el conflicto o el odio hacia el otro.

Miles de musulmanes tienen vergüenza de ver a su religión convertirse en una ideología de muerte y de terrorismo.

La mayoría de los responsables del islam, en Francia y en Europa, provienen del islam político o trabajan para países extranjeros, que utilizan la presencia del islam y de los musulmanes como un instrumento, en la gestión de sus relaciones con los países europeos.

Los musulmanes europeos estaban sorprendidos por la ola de terrorismo islámico, que afectó a las ciudades europeas. Ellos no han podido dar respuestas seguras a los ciudadanos europeos. Estos esperaban una condena clara y fuerte de parte de ellos.

Los textos de odio, la ausencia de reformas y el inmovilismo de muchos imanes y de responsables del islam han alentado, de modo indirecto, la industria del terrorismo en nombre del islam.

Estos responsables:

1. no titubearon en combatir a los imanes republicanos que denunciaban con claridad los atentados, y que han visitado los lugares de los atentados después del crimen, pidiendo a los Gobiernos que no los reciban y que no traten con ellos;

2. rechazaron visitar los lugares de los atentados diciendo que el islam no tiene ninguna responsabilidad;

3. rechazaron emitir una fatwa que condene a estos criminales como no musulmanes;

4. han tratado de justificar los crímenes de los terroristas, citando la marginalización y la discriminación contra los musulmanes, en las banlieues (periferias) de Francia y en algunos países europeos;

5. ellos no titubean en hacer alianzas con grupos extremistas islámicos conocidos por su odio y su violencia, en particular hacia los hebreos y los occidentales;

6. ellos han excluido de las mezquitas y del trabajo a los imanes tolerantes, tratando de desacreditarlos, utilizando sus Consejos reconocidos por el Estado: es el caso del Consejo francés del culto musulmán, en Francia, que lanza una guerra sin piedad contra los imanes republicanos.

Esta situación no permitió enviar a los terroristas un fuerte mensaje, para que comprendan que su primer enemigo son los mismos musulmanes.

El asesinato y la decapitación del P. Jacques Hamel en su iglesia fue el acto más deplorable. ¿Cómo han podido hacer esto dos jóvenes musulmanes? ¿Cómo llegaron a este punto de odio y de maldad? ¿Rezaban en la mezquita? ¿Escuchaban a un imán en particular? ¿En qué familia vivían? Todas estas preguntas no interesaban a los responsables del islam en Francia: ¡Ninguna reunión de los imanes! ¡Ningún estudio serio fue realizado para comprender este crimen y tantos otros!

Cuando hemos expresado estas preguntas, fuimos expulsados de nuestros puestos de trabajo; fuimos acusados de ser ¡colaboracionistas, traidores, sionistas! Y cuando lanzamos la marcha musulmana contra el terrorismo, el pasado 8 de julio, para enviar un fuerte mensaje contra el terrorismo y despertar a los musulmanes, para que se tomen las responsabilidades, ¡estos responsables no titubearon en organizar una conferencia de prensa, en París, para denunciar nuestra acción e insultarnos! Lo que llama la atención es que estos responsables son aquellos que el presidente de la República haya invitado a participar al memorial en el lugar, donde fue asesinado el P. Hamel (que Dios lo tenga en su gloria).

Este doble discurso no reasegura más a las sociedades europeas. Ellas no confían más en el islam político y en el islam en sí mismo. Tal islam no puede tomar un puesto importante en la escena europea, si no reasegura a la mayoría de la población local, que comienza a preguntarse sobre la propia cultura y sobre los valores europeos.

Con el clientelismo de ciertos políticos, y con similares imanes y responsables musulmanes que faltan de coraje, el islam que hoy perturba al mundo entero no será reformado ni siquiera mañana.

Tengo miedo de que esto no sucederá pronto y de que el P. Hamel no será la última víctima de esta locura del islam político, que no cesa de fabricar a jóvenes que quieren morir por Dios, en vez de vivir para hacer el bien y ayudar a los seres humanos sobre la tierra.

Si el islam no cambia la propia visión sobre la vida y aquella (que tienen) los no musulmanes, deberá sufrir siempre. Su crisis hará sufrir al mundo entero mañana, porque la crisis del islam es grave, antigua y profunda.

A hacerla más difícil está el hecho de que la mayoría de los responsables del islam están bajo la influencia de los países extranjeros; además, la mayoría de los musulmanes se considera víctima y ¡el culpable es el Occidente, que no ama al islam y lo quisiera destruir!

El islam político manipula a los musulmanes, utilizando la teoría del complot y la victimización, denunciando el terrorismo, cuando es justamente este el que lleva al odio y a la crueldad. Las almas de los inocentes (asesinados) en París, Bruselas, Berlín, Manchester, Tolosa, Londres y el alma santa del P. Hamel permanecerán como testigos eternos contra la barbarie, pero, también contra todos sus cómplices.

Hocine Drouiche

© AsiaNews.it - 28 de julio de 2017
    Fotos a cargo de la redacción de www.missionerh.it

 



02/08/2017
 

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