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Louis Sako: un Irak unido para poder

rescatar a Mosul del Estado islámico

 

 

  

  Contra "divisiones" y "entidades autónomas", el primado de la Iglesia iraquí relanza el valor de la Unidad. Y archiva la idea de una provincia cristiana en la llanura de Nínive. Sobre el futuro pesa la incertidumbre de los "planes" de las potencias extranjeras. En Georgia, Mar Sako se encontró con el Papa y el Catholicós Ilia II. Francisco y el Sínodo han restituido linfa y entusiasmo a los caldeos.

  

    

Bagdad Para la nación iraquí y la comunidad cristiana esto es el momento de "la unidad", una cuestión "esencial de vida o de muerte", en espera de entender cuáles serán los desarrollos futuros. No es tiempo para hablar de "divisiones del país" o de "entidades autónomas", al menos hasta que no serán liberadas Mosul y los pueblos de la planicie de Nínive. Es cuanto narra a Asia News, el patriarca caldeo Mar Louis Raphael Sako, volviendo a Bagdad del viaje a Georgia, durante el cual se encontró con el Papa Francisco y los vértices de la Iglesia católica y ortodoxa– local, rezando juntos por la paz. Una tarea y una misión para Irak, Siria y la entera región.

En Tiflis, el encuentro entre el Pontífice y la comunidad asirio-caldea residente en Georgia y un centenar de fieles provenientes de EEUU, Canadá y del mismo Irak se realizó en el interior de la iglesia de san Simón Bar Sabbae. "Un momento de gran conmoción –cuenta el patriarca– y de intensa oración". En el contexto de la ceremonia, la asamblea entonó en caldeo y arameo himnos y oraciones de las vísperas. Como respuesta, Francisco recitó una oración compuesta para esta especial ocasión.

Durante la visita en Georgia, Mar Sako, también se encontró con el Catholicós Patriarca de toda Georgia Ilia II. "Él nos ha donado un retrato de san Jorge, símbolo de protección; nosotros hemos contracambiado con una cruz caldea, sin el cuerpo de Cristo, como símbolo de resurrección".

Volviendo a la situación iraquí, para el primado caldeo ahora es tiempo de "salvaguardar la unidad", "hacer la guerra a Daesh" (acrónimo árabe para el Estado islámico, N. de la R.) y "limpiar el territorio" poniendo las bases para la paz. En un segundo momento, será, por lo tanto, posible "sentarse y discutir sobre el futuro". Sin embargo, si ahora prevalecen las divisiones o los intereses personales, de cristianos y no, "se envía una señal negativa" en patria y a los ojos de la comunidad internacional.

Según el patriarca caldeo, Irak y Oriente Medio deben enfrentar un "futuro lleno de ambigüedades", con los diversos actores en juego –entre los cuales Turquía, Arabia Saudita, EEUU y Rusia– que "no han esclarecido sus planes". En esta confusión, surge el deseo de que los iraquíes "permanezcan juntos", si bien "otros no quieren que seamos autónomos, libres de decidir nuestro futuro", sobre la "suerte de cuatro millones de evacuados solo en Irak". También en Alepo y en Siria "se juega un partido similar". "La gente vive en la angustia –agrega– mientras no haya visión para el futuro".

En las últimas semanas, se habló varias veces de la formación de milicias cristianas o del nacimiento de un enclave cristiano en la planicie de Nínive, proyecto alimentado por algunos ambientes estadounidenses, pero recientemente rechazado con una nueva votación del Parlamento iraquí. "En este momento –advierte Mar Sako– es mejor ser prudentes y no hablar de estos temas. Es necesario esperar los desarrollos en Mosul y en la planicie. Hay ya tantas guerras y divisiones entre los varios grupos iraquíes, mientras que lo esencial es defender el principio de unidad". Lo que pedimos, agrega, es "liberar a los terroristas y garantizar el retorno de la gente a sus propias casas". Y luego será necesaria "una presencia de las Naciones Unidas, quizás bajo la forma de los cascos azules, para garantizar la seguridad y el control".

En un clima de incertidumbre y temor, el reciente Sínodo caldeo en Erbil, en el Kurdistán iraquí, y el encuentro con el Papa en Georgia han restituido unidad, nueva linfa y renovado entusiasmo a la iglesia caldea y a la comunidad cristiana. "Era como en el Cenáculo –cuenta Mar Sako recordando los días del Sínodo– en el cual había una unidad de fondo. Se habló libremente, luego se votó y fueron tomadas decisiones en base mayoritaria. Decisiones a las cuales luego todos adhirieron, signo de cohesión". Estamos "más fuertes que antes", advierte y esta unidad es esencial para mantener viva a la Iglesia de Oriente, no solo entre los caldeos, sino también entre las diversas denominaciones cristianas, entre católicos y ortodoxos.

Esta peculiaridad rinde a la iglesia caldea más fuerte "también a los ojos del gobierno central de Bagdad y del gobierno regional kurdo". Nosotros somos "la autoridad cristiana", explica Mar Sako, que tiene una propia identidad "como la comunidad chií y sunita" y que trabaja siempre para crear "puentes".

"Tengo tanta esperanza y soy optimista –concluye– porque he visto la realidad de Georgia, que en el pasado conoció el drama de la guerra y ahora es un país que ha realizado grandes progresos. Con la paz se puede hacer de todo, si hay paz se puede pensar en el futuro". También habló sobre una visita del Pontífice a Irak: "Cuando lo invité a visitar Irak, el Papa contestó: ¡Esperemos!" (DS).


© AsiaNews.it - 5 de octubre de 2016
   Fotos a cargo de la redacción de www.missionerh.it



12/10/2016

 

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