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  P. SAMIR: DETRÁS DE LOS ATAQUES A LOS COPTOS, LA
AMBIGÜEDAD DE AL-AZHAR Y LA DIFUSIÓN DEL
FUNDAMENTALISMO RELIGIOSO/2




La carencia de una obra de reinterpretación del texto coránico

El punto de fondo es la carencia de una obra de reinterpretación del texto coránico, además de los dichos y hechos del profeta Mahoma. El sentido común nos dice que no es posible comprender un texto fuera de su contexto. Pero el contexto, en este caso, es la Arabia del siglo séptimo; interpretar no significa afirmar lo contrario, sino contextualizar el texto o el hecho y entender su sentido hoy, cuál sería su intención en el contexto actual.

Cuando se vivía en Arabia, en aquel período, no había los tribunales e infraestructuras que existen hoy en día. La ley era la palabra de Mahoma, visto que era el jefe espiritual y humano, y la violencia era parte ordinaria de la vida de las personas, y un medio para la resolución de problemas. Incluso la violencia intrafamiliar estaba autorizada y prescripta, como en el caso en el cual se afirma en el Corán que el hombre ejerce la autoridad sobre la mujer y debe corregirla (Corán 4, 34).

Otro dicho proclama que la mujer tiene lagunas en lo que respecta a la firmeza en la inteligencia y fe (al-Nisā' nāqiāt 'aqlan wa-dīnan). De aquí el hecho de que, todavía hoy, en Egipto las mujeres no pueden ser jueces, porque la mujer sería siempre emotiva, y su razonamiento, por ende, no siempre concorde. Y luego, desde el punto de vista religioso, porque tiene el ciclo menstrual, y en dicho período ella es impura y no puede practicar la oración o el ayuno, por lo tanto, ¡es religiosamente imperfecta!

La palabra de Mahoma correspondía a la mentalidad de la época, como en el caso del Levítico 15, 19-23 y en términos generales en el judaísmo; así, cuando da a luz un varón, ella es impura durante 40 días, y cuando da a luz una niña, lo es durante 80 días (cf. Levítico 12, 1-8). De aquí la fiesta del 2 de febrero, 40 días después del 25 de diciembre, en la que se celebra la Purificación de María. Esta tradición siegue siendo aplicada, todavía hoy, en la Iglesia copta ortodoxa, por muchas mujeres, a tal punto que, luego de haber dado a luz, la mujer no puede acercarse a la Eucaristía por 40 u 80 días. Esto es para dar a entender que no estoy atacando el islam, sino que estamos en presencia de una cuestión de carácter universal, que todavía hoy tiene validez.

El islam debe repensar la Sharía

En este estado de cosas, no puede decirse con certeza si un aspecto fue insertado o no en el islam. Se trata de repensar cada detalle de la ley, pero este es un esfuerzo poco practicado por los imanes; lo han hecho muchos intelectuales, que se cuentan por miles en el mundo islámico, que escriben acerca de esto y que dicen esto en la radio y en la televisión, lo ha dicho explícitamente el presidente egipcio al-Sisi al inicio de su mandato, cuando tuvo un encuentro con los imanes en al-Azhar. Él afirmó la necesidad de una revolución islámica dentro del islam, es decir, de repensar toda nuestra religión y nuestras normas. Sus palabras han recibido un aplauso universal, en diciembre de 2014, pero han quedado desatendidas y habiendo pasado ya dos años y medio, nada se ha hecho al respecto. Los libros son los mismos, con los mismos comentarios, y los intelectuales protestan, hay enfrentamientos, pero ningún cambio en concreto.

Por lo tanto, es necesario ir al punto esencial y preguntarse de dónde deriva todo aquello que hoy está ante nuestros ojos. Todo proviene de una interpretación islámica y coránica, una exégesis que se remonta a un gran imán que vivió en el último cuarto del siglo XVIII, Muhammad ibn Abd al-Wahhāb, el cual dictó los lineamientos y fundó la escuela wahabita, que es la que rige en Arabia Saudita, Qatar y en otros países.

El reino saudita es, actualmente, la única nación en el mundo sin una Constitución, porque, dicen ellos, nuestra Constitución es la Sharía islámica. Pero ¿de qué se trata? ¿Y quién tiene el derecho de interpretarla? Por fuerza, el imán. Y dado que la siguen desde la formación del Estado, en los años 30, la aplican con la aprobación de imanes, los cuales establecen qué es justo y qué no. Por ejemplo, que a un ladrón le sea cortada la mano; y que un apóstata, aquel que abandona la fe musulmana, sea muerto, e incluso que una mujer adúltera sea lapidada.

En este sentido, la actitud de Cristo me parece la más humana y divina: véase el caso de la adúltera (Juan 8, 1-11), cuando la multitud, citando a Moisés, afirma que debe ser lapidada. Jesús no contesta la afirmación, sino que responde que quien esté sin pecado arroje la primera piedra. Alza la cabeza y no ve a nadie. El primero en irse es el más anciano. Luego, dice a la mujer: "¿Nadie te ha condenado?". "¡Nadie, Señor!". "¡Entonces yo tampoco! ¡Vete y no peques más!" Esto significa repensar la fe, esto es vivir la verdadera religión, sin condenas. La libertad religiosa es uno de los derechos fundamentales del hombre, sancionado por el artículo 18 de la "Carta Universal de los Derechos Humanos", y es por esto que lo Sauditas no han querido firmarla.

Los terroristas, cuando siguen la ideología yihadista, están convencidos de estar haciendo el bien, de estar en lo justo. La mayoría de los imanes y de los fieles musulmanes están convencidos de que las palabras contenidas en el Corán son las más perfectas que existan. También está quien reflexiona, quien hace preguntas, pero a nivel cultural, el pensamiento crítico en general no existe, y se toma todo de manera literal. En esto, incluso el imán de al-Azhar parece estar jugando: cuando habla con los Occidentales y con el Papa, dice que el islam significa "salām" (paz), pero eso es mentira, porque islām quiere decir, en sí, "sumisión" a Dios. Y esto, en cierto sentido, puede ser bellísimo, pero por otro lado, es peligrosísimo, porque se termina tomando todo de manera literal.

Por lo tanto, incluso quien piensa que el ISIS está equivocándose, no lo dice, sobre todo entre los imanes, porque arriesga ser contradicho partiendo, precisamente, del Corán mismo. Como ha sugerido al-Sisi, como han propuesto tantos pensadores musulmanes desde la época del Medioevo, se requiere una reforma que hoy ya no puede ser postergada por más tiempo.

Conclusión

Está en acto una lucha entre tendencias fundamentalistas, entre el wahabismo, salafismo, Hermanos Musulmanes en Egipto (en Minia, teatro de los últimos ataques anticristianos, hay sobre todo grupos de la Hermandad, que incluso han declarado su afiliación al Estado islámico) que luego pueden confluir en el ISIS.

Pero ¿qué es el ISIS? La palabra misma habla del "Estado islámico de Irak y de Siria". ¿Y por qué estos dos países? Porque ambos están regidos por los Chiitas, y por ende el extremismo sunita quiere hacerles la guerra. Este fanatismo proviene de los Sunitas que se contraponen a los Chiitas y luego terminan por ampliar el campo del enemigo.

Reflexionemos sobre por qué atacan también en Francia e Inglaterra: lo hacen porque desde hace por lo menos 50 años, Europa es considerada incrédula, atea, y bajo este aspecto, es verdad que el Viejo Continente se está volviendo cada vez más, no laico que es un elemento positivo sino antirreligioso. Una evolución que es evidente en Francia, aunque quizás menos en Italia. Como el Estado islámico no tiende a hacer distinciones, entonces, afirman que todo Occidentes es cristiano, y que el cristianismo representa una forma oculta y manifiesta de ateísmo, de no creencia.

En el Corán, hay una palabra para identificar al no creyente: kāfir. Y según el Corán, al kāfir hay que matarlo. Los judíos y los cristianos, al menos en un primer momento, no eran considerados kāfir, sino que eran vistos como creyentes imperfectos y por lo tanto, eran obligados a pagar la tasa (jizya) para convivir con los musulmanes. Por el contrario, el kāfir no puede vivir entre los musulmanes y tiene dos alternativas: convertirse al islam o ser muerto. Si estos fanáticos del ISIS se refieren a los judíos y a los cristianos como kuffār (plural de kāfir), reivindican el derecho de asesinar, tal como han hecho con los Yazidíes, masacrando a sus hombres y tomando a las mujeres como esclavas.

¿Qué podemos hacer? A pesar de todo, debo considerar a los musulmanes como hermanos míos, que atraviesan desde hace siglos (pero sobre todos, en los últimos 50 años) la crisis más fuerte de su historia. Debo ser para ellos un amigo fraterno, sugerirles que también nosotros, los cristianos, hemos tenido que repensar muchas cosas. Algunos lo hacen, pero es el pensamiento y el sistema jurídico en su totalidad lo que debe ser revisado; y ello significa, en primer lugar, separar la política de la religión. Hacer entender que son prisioneros de algunas normas, y que la fe es una cuestión personal. La verdadera laicidad la trajo Cristo, no la Revolución Francesa: "Dad al César lo que es del César, dad a Dios lo que es de Dios" (Mateo 22, 31; Lucas 20, 25; cfr. Marcos, 12, 13-17).

Samir Khalil Samir


© AsiaNews.it - 31 de mayo de 2017
    Fotos a cargo de la redacción de www.missionerh.it


 


12/06/2017
 

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