Italiano Español Nederlands Français
Home arrow Islam y Cristianismo arrow Paquistán: Asia Bibi ha sido absuelta
Advertisement
Imprimir Enviar a un amigo



     

PAQUISTÁN: ASIA BIBI HA SIDO ABSUELTA
La Suprema Corte ordenó la liberación inmediata de la mujer condenada a muerte por presunta blasfemia. Estado de máxima alerta en el país debido a las amenazas de los grupos radicales

 

 

Asia Bibi ha sido absuelta. El 31 de octubre de 2018, a las 9.20 de la mañana (hora local), la Suprema Corte de Paquistán declaró inocente a la mujer cristiana, arrestada en el 2009 y condenada a muerte en el 2010 por presunta blasfemia. El Tribunal Supremo ordenó su inmediata liberación, por lo que el trágico calvario de Asia Bibi concluye ahora, tras más de 9 años de cárcel, aislamiento y sufrimientos.

Su familia (su esposo Ashiq y sus cinco hijos) se encuentra fuertemente conmovida y toda la comunidad cristiana comparte este sentimiento, pues esperaba con ansias al anhelado fin de una historia que duró casi una década. "Estamos contentísimos. El Señor ha escuchado las oraciones de Asia y de todos los que le han demostrado su cercanía. Hoy es un día muy bello, que recordaremos por toda la vida. La justicia ha triunfado y una inocente finalmente está libre", comentó en una conversación telefónica con Vatican Insider Joseph Nadeem, el hombre que durante todos estos años se ha ocupado de ayudar, gracias a la Renaissance Education Foundation que dirige en Lahore, a la familia de Asia Bibi.

El veredicto fue recibido en una Islamabad en estado de máxima alerta. Más de 300 agentes de policía protegían el edificio de la Suprema Corte de la ciudad, y algunas unidades del ejército se ocuparon de defender los demás edificios institucionales y el enclave diplomático, en donde se encuentran todas las embajadas diplomáticas presentes en la capital paquistaní.

En el país se respira un clima de "guerra civil", que representa una dura prueba para la democracia paquistaní. Se han adoptado imponentes medidas de seguridad, por orden del Ministerio del Interior, también en otras provincias y en las principales ciudades del país, como Lahore, Karachi, Peshawar.

Las fuerzas del orden protegen también los lugares de culto más importantes de los cristianos, como las catedrales. El peligro de una reacción violenta por parte de los grupos extremistas, que anunciaron manifestaciones en todo el país, es inminente, por lo que, para tratar de placar las protestas masivas, el Gobierno ha incluso dispuesto el bloqueo a nivel nacional de los teléfonos celulares, entre las 9 de la mañana y las 9 de la noche.

La áspera confrontación político-cultural que se está viviendo no es entre musulmanes y cristianos (una minoría del 1,6 % en una población de más de 200 millones de personas, principalmente musulmanas), sino entre los que sostienen el Estado de derecho, la legalidad, la Constitución de una nación fundada en 1947 con bases laicas y democráticas, y los que pretenden imponer el extremismo religioso, una interpretación radical y violenta del islam y la "sharía".

Entre los paladines de este enfoque que ha pesado duramente, sobre todo en la última fase, en el proceso en contra de Asia Bibi (condenada a muerte en primer grado en el 2010 por vilipendio contra el profeta Mahoma, sentencia confirmada en apelación en el 2014) está el "maulana" Khadim Rivizi, conocido también como "el activista de la blasfemia" y fundador del movimiento radical islámico "Tehreek-e-Labaik Pakistan" (TLP).

Rivizi, religioso de la escuela de pensamiento Barelvi, en vísperas de la emisión de la sentencia de los jueces, con claras intenciones de intimidar tanto a los magistrados como al ejecutivo, divulgó una "fatwa" en la que invitó a matar a los magistrados "en el caso de que fracase la justicia", es decir, si Asia Bibi hubiera sido absuelta. La misma Suprema Corte, en tal caso, según la mentalidad de los fanáticos, sería culpable de "blasfemia", por lo que debería convertirse en un objetivo, con la intención manifiesta de derrocar las instituciones democráticas del Estado, e instaurar una teocracia fundada en la ley islámica.

El líder también prometió "represalias contra los cristianos paquistaníes", encendiendo la mecha de actos violentos y terroristas que podrían cimbrar de un momento a las comunidades de fieles inocentes, ya sometidas a fuertes presiones y a una dura discriminación social. Un acto de discriminación, precisamente (no querer tocar el agua "contaminada" por la mujer cristiana impura), desencadenó el calvario de Asia Bibi, campesina de la región del Punjab que, en junio de 2009, tuvo una discusión con sus colegas de trabajo musulmanas. Poco después la mujer cristiana fue denunciada por blasfemia.

En este delicado momento de su historia contemporánea, Paquistán demuestra que tiene el valor y la audacia de poner un alto al fanatismo religioso, que ha dañado durante años el tejido social y ha aniquilado a las minorías religiosas, como los cristianos, hinduistas o ajmadíes.

La sentencia de absolución de Asia Bibi, entonces, se convierte en una prueba, tanto a nivel nacional como internacional, para afirmar que el Estado puede aplicar efectivamente la Constitución vigente y que no se ha convertido, de ninguna manera, en rehén de fuerzas extremistas que pretenden dictar las decisiones del Gobierno, condicionar los juicios y orientar las políticas estructurales y la vida social y civil.

Frente a una actitud de desafío abierto, queda pendiente una cuestión: comprender cuánto está dispuesto a ceder el recién nacido Gobierno de Imran Khan, quien en la campaña electoral hacía guiños a los extremistas, en términos de tolerancia para con grupos como el "Tehreek-e-Labaik Pakistan". La opción de promover una operación militar en contra de un movimiento popular en todo el territorio, y apoyado por millones de paquistaníes, parece una vía bastante peligrosa y arriesgada.

Las minorías cristianas y Asia Bibi, particularmente, se han encontrado en medio de este conflicto institucional y religioso, convirtiéndose en víctimas de este "tira y afloja" que comenzó con el dictador Zia ul-haq, el general que, en 1986, para mantenerse en el poder, estableció pactos con los grupos radicales islámicos y promovió una campaña de islamización de la sociedad, de la Carta Magna y de los programas escolares. El líder militar aprobó también cambios a la "ley de la blasfemia", convirtiéndola en esa ley draconiana que existe ahora, es decir, en un instrumento fácil para resolver disputas y venganzas privadas, como en el caso de Asia Bibi.

Precisamente en la red de este enfrentamiento político-religioso quedó atrapada Asia Bibi, cuando su caso asumió un carácter simbólico. En este marco, su inocencia se volvió un hecho absolutamente irrelevante. Su fe cristiana, motivo que desencadenó la discriminación que provocó la acusación en su contra, constituía un agravante en esta disputa mucho más grande que su caso particular.

La Suprema Corte de Paquistán no quiso, valientemente, sacrificar una vida más para evitar las protestas en las calles. Y el Gobierno paquistaní, apoyado por el ejército, pretende demostrar que las leyes deben ser respetadas, conteniendo las reacciones de los fanáticos.

Claro, Asia Bibi y familia todavía corren peligro. Basta recordar las más de 40 ejecuciones extrajudiciales que han sido perpetradas en la nación durante las últimas décadas, troncando las vidas de personas acusadas de blasfemia. También el abogado musulmán que la defendió durante este último proceso, Saifool Malook, tendrá que vivir el resto de su vida escoltado.

Antes de él, el gobernador musulmán Salman Taseer y el ministro católico Shahbaz Bhatti fueron asesinados en el 2011 por haber defendido a la mujer cristiana, que ya se encontraba en la cárcel a pesar de su inocencia.

Para ella y sus familiares, ahora ha llegado el momento de emigrar a un país extranjero. Las cancillerías de diferentes países occidentales están trabajando en esta dirección, y una petición de asilo podría ser aceptada en Europa o en Estados Unidos. La familia de Asia Bibi, por su parte, expresó la preferencia de un país anglófono, para que los tres hijos que están en edad escolar puedan continuar con sus estudios.

Paolo Affatato

 

© Vatican Insider - 31 de octubre de 2018
    Fotos a cargo de la redacción de www.missionerh.it
03/11/2018
 

Sitio de la Comunidad misionera Redemptor hominis