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Noticias desde África



 


CAMERÚN EN MINIATURA:

AL DESCUBRIMIENTO DE LA CIUDAD DE MBALMAYO/1




La Comunidad Redemptor hominis actúa en Mbalmayo desde 1990. Mons. Adalbert Ndzana, entonces Obispo de Mbalmayo, nos confió en 1995 la parroquia de Obeck, ubicada en el corazón de los barrios populares de la ciudad que de ella reflejan, sea las potencialidades de una población joven, sea las dificultades que derivan del carácter de periferia y de la acogida de alógenos, funcionarios, estudiantes, artesanos y campesinos, en busca de una vida mejor.

En el camino eclesial de la diócesis, la Comunidad, por su parte, ha puesto en el centro: la formación del laicado, con particular cuidado por el conocimiento de la Doctrina Social de la Iglesia; el estímulo al desarrollo con la pastoral de la inteligencia y el micro crédito; la atención a los más pobres con una Cáritas parroquial activa; la catequesis de los muchachos y el acompañamiento de los jóvenes; la pastoral de la cultura para una reflexión sobre el cambio de los aspectos sociales y religiosos.

Queremos presentar la historia y algunos principales desafíos de Mbalmayo, ciudad de la Región del Centro de Camerún, rica en su pasado social y eclesial, pero también en sufrimientos y contradicciones. Estas últimas contribuyeron a estigmatizar la ciudad, por lo que se refiere al tiempo del colonialismo, como "ciudad cruel" de parte del famoso novelista Mongo Beti, originario de una aldea no lejos precisamente de Mbalmayo.

La presencia de la Iglesia y su múltiple compromiso por la educación y mejores condiciones de salud, de vida y de desarrollo de la población, la confianza que ella pone en el hombre y en sus potencialidades, hacen esperar que la ciudad de Mbalmayo pueda transformarse cada vez más de "ciudad cruel" en "ciudad bendita", tierra amada por el Señor.

Si la historia de Mbalmayo tiene sus orígenes en el período colonial, su importancia a nivel administrativo, socio-económico y religioso representa hoy el resorte de su desarrollo y de aquel de la región. Las peculiaridades culturales, étnicas y lingüísticas hacen de esta ciudad una síntesis de las características de todo Camerún. Representativa del país es, además, la prevalencia juvenil de la población. Mbalmayo es, en efecto, una ciudad "joven" y estudiantil que atrae a muchos estudiantes también de otras regiones de Camerún y de algunas naciones confinantes.





GRANDEZA Y DECADENCIA DE UNA CIUDAD COLONIAL



La ciudad de Mbalmayo está ubicada en Camerún, en la región del Centro, a unos cuarenta kilómetros al sur de la capital, Yaundé. Incluyendo a las aldeas limítrofes, cuenta con alrededor de 80.000 habitantes[1].

Es, sobre todo, su posición geográfica la que ha hecho del antiguo centro llamado Vimli del nombre de la gran roca de los contornos redondeados a las orillas del río Nyong un verdadero punto de referencia para todos los habitantes de la Región del Sur de Camerún. Es en Mbalmayo (del nombre del jefe del pueblo Mballa, hijo de Meyo), poblada por la etnia Bene, donde confluían, en efecto, las pistas que partían del interior hacia la costa atlántica. Por esta razón, ya desde 1910, Mbalmayo representaba una importante avanzada de la ocupación alemana. De esta época queda un potente fortín que domina todavía la ciudad, actualmente usado como cárcel.

Desde los años Treinta, varios factores han contribuido al desarrollo de la ciudad: la intensificación de la economía colonial basada en la producción y la exportación del cacao, del café y de la madera preciosa; la puesta en función, desde 1927, de la red ferroviaria que enlazaba Mbalmayo (a través del empalme de Otélé) con el gran puerto comercial de Duala; el comienzo de la explotación de las aguas del río Nyong para el transporte de las mercancías.

Muchos exportadores, sobre todo griegos y libaneses, residentes en la costa, comenzaron a construir en Mbalmayo sus sucursales y a residir en ellas de manera estable. Luego, comenzó a aparecer una cierta actividad industrial relacionada con la transformación de la madera. Al mismo tiempo la administración creó en la ciudad un número considerable de servicios.

Fue en los años Cincuenta cuando tal desarrollo alcanzó su apogeo, evidenciado por la realización de varias infraestructuras urbanas que merecieron a la ciudad el nombre de "Mbalmayo la coquette" (la coquetita), y por una verdadera oleada de inmigraciones también de regiones muy lejanas del país.

Mbalmayo se volvió entonces una ciudad multiétnica, un verdadero Camerún en miniatura. Durante este período comenzaron a formarse los barrios populares a la orilla del río Nyong, única zona dejada libre por los autóctonos, a causa de las ciénagas y de los peligros relacionados con las inundaciones.

De Mbalmayo de la época colonial, rica en intercambios, pero también llena de contradicciones dramáticas, nos quedan dos testimonios privilegiados: las novelas Ville cruelle (Ciudad cruel), de 1954, y Le pauvre Christ de Bomba (El Cristo pobre de Bomba), de 1956, del famoso escritor Alexandre Biyidi (1932-2001), originario de Mbalmayo, más conocido por los apodos Eza Boto y Mongo Beti. El éxito del primer libro atrajo la atención del público en general sobre Mbalmayo. Los crímenes perpetrados en la ciudad en aquella época y las penas capitales públicas que siguieron a ellos estigmatizaron Mbalmayo como Ciudad cruel.

Mbalmayo se volvió distrito en 1959, luego fue erigida en capital de Departamento en 1964. En agosto de 1961, con la creación de la Diócesis homónima, la ciudad que desde el período alemán había sido el fulcro de la evangelización de la Región del Sur de Camerún, fue entusiasta y orgullosa de poder acoger, como su pastor propio, a Mons. Paul Etoga (1911-1998), primer Obispo autóctono de la África francófona.

A causa de la revolución de los transportes que hizo obsoletas las sucursales de las compañías de exportación esparcidas por el territorio, los años Sesenta marcaron, de todos modos, la decadencia progresiva de Mbalmayo; dinámica que las crisis económicas sucesivas intensificaron, contribuyendo a relegarla cada vez más al estatus de ciudad satélite de la capital Yaundé.

Recorriendo la ciudad, se ven todavía hoy viejos almacenes y depósitos de cacao abandonados y algunas calles centrales, inicialmente asfaltadas, que están en un estado de grave deterioro. El apodo "la coquetita", por el cual se llamaba antaño, se revela cada vez menos apropiado.

Aquel de "Ciudad cruel" parece ser más resistente a la usura del tiempo, sobre todo, porque los periodistas nacionales lo vuelven a usar regularmente, con ocasión de servicios de crónica negra relativos a nuestra ciudad.

Franco Paladini

 

(Traducido del italiano por Luigi Moretti)

 



[1] Según los datos provistos por el Rapport de présentation des résultats définitifs du recensement de 2005, Mbalmayo tiene 62.808  habitantes con una tasa de crecimiento anual medio del 2,2 % (http://www.statistics-cameroon.org/downloads/Rapport_de_presentation_3_RGPH.pdf).




07/07/2018

 

Sitio de la Comunidad misionera Redemptor hominis