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Noticias desde África




 


CAMERÚN EN MINIATURA:

AL DESCUBRIMIENTO DE LA CIUDAD DE MBALMAYO/2

Continuamos la presentación de la historia y de algunos principales desafíos de Mbalmayo, rica en su pasado social y eclesial, pero también en sufrimientos y contradicciones.



NUEVOS DESAFÍOS: UNA CIUDAD JOVEN


 

Mbalmayo no se resigna a quedar encerrada en su pasado, sino que quiere abrirse al futuro. En estos últimos años, gracias a la cooperación internacional, han sido encaminados, aunque tímidamente, algunos proyectos con vistas a la expansión y a la modernización: la realización del plan urbanístico, la refacción de algunas arterias de carretera que se habían quedado gravemente abandonadas, y la gestión de los residuos domésticos. Han sido realizadas también algunas iniciativas para reforzar las potencialidades turísticas de la región.

La ciudad permanece una articulación neurálgica de comunicación y un centro administrativo importante. Algunas fábricas de transformación de la madera, todavía en función, hacen que ella sea prácticamente el único centro industrial de la región. La ciudad es, además, el "depósito hídrico" de Yaundé: es en Mbalmayo, en efecto, donde se encuentra el centro de bombeo y de depuración de las aguas del río Nyong que alimenta la capital.

Mbalmayo atrae a los jóvenes de los campos del Centro-Sur gracias a la presencia de muchas escuelas secundarias: bachillerato francófono y anglófono, institutos técnicos y profesionales, sin olvidar el único bachillerato artístico de Camerún. En fin, la Escuela de los Guardas Forestales de Mbalmayo atrae a numerosos estudiantes, algunos de los cuales vienen también de los países limítrofes.

Esto hace que Mbalmayo sea una ciudad joven, con una concentración singular de profesores y de funcionarios, de personas con un grado de enseñanza superior al promedio de la población. Globalmente la tasa de alfabetización, sin embargo, permanece todavía insuficiente: esto no favorece el crecimiento social de las poblaciones.

Se comprende, entonces, que el debate, el diálogo y la circulación de ideas se realizan con dificultad y que, a menudo, se perciben con sospecha y desconfianza. La gestión del gobierno de la ciudad sigue sufriendo todavía la experiencia histórica de las sociedades tradicionales y de la colonización; las relaciones familiares y los vínculos de sangre se quedan, frecuentemente, prioritarios.

Las consecuencias más graves son el tribalismo y el clientelismo; la credulidad y las prácticas mágicas, además, ocupan el lugar dejado vacante por la razón y la confianza en la posibilidad de conjugar conjuntamente unidad y diferencia, con vistas a la consolidación del bien común.

Para enfrentar estos nuevos desafíos, la ciudad de Mbalmayo está llamada a no olvidar su pasado, a considerar que su desarrollo no dependerá únicamente de las ayudas materiales que logrará atraer, y tampoco de las estructuras técnicas que será capaz de realizar. Un nuevo impulso para la vida de nuestra ciudad podrá derivar, en cambio, de la formación de las conciencias, de la maduración de las mentalidades y de los comportamientos de sus ciudadanos, con vistas a una más grande responsabilidad civil y a la solidaridad étnica de todos sus elementos constitutivos.

A este nivel, es innegable la función esencial desarrollada por la Iglesia, gracias a la presencia capilar de las parroquias en el territorio, donde la vida asociativa está particularmente animada, y gracias a su compromiso decisivo a favor de la promoción humana que se expresa a través de sus estructuras sanitarias y, sobre todo, sus institutos escolares. Todo esto contribuye a la formación integral de las personas y, por consiguiente, a la edificación de la sociedad.

El 27 de diciembre del 2016 ha sido nombrado Obispo de Mbalmayo Mons. Joseph-Marie Ndi-Okalla, originario de la ciudad y dotado de un rico bagaje espiritual y cultural, fruto de largos años de servicio eclesial y de búsqueda teológica, que le han valido la participación como experto en el Segundo Sínodo para África, que se había interesado particularmente en los desafíos a los que se han enfrentado las sociedades africanas. El impulso de renovación eclesial que Mons. Ndi-Okalla ha dado a la diócesis, anima a mirar con confianza al futuro de la ciudad de Mbalmayo, verdadero Camerún en miniatura.

 

 

ECOTURISMO

La ciudad de Mbalmayo y sus alrededores cuentan con varios lugares donde se practica el ecoturismo: la aldea de Ebogo situada a la orilla del río Nyong, en particular, ha sido elegida por la Organización Mundial del Turismo para desarrollar y promover el turismo duradero. En piragua se puede visitar la reserva forestal incontaminada y un árbol pluricentenario con doce metros de diámetro, el Kossipo.

Se practica, además, el turismo religioso, que se refiere en particular a la Catedral, del período colonial, y al Santuario "Maria Reina de la paz" de Nkol Ebindi que se yergue sobre la ciudad. No lejos de él están las grutas de Akok Bekoe (grutas de los pigmeos), un conjunto de grandes cauces que se han formado en las poderosas rocas que circundan el pueblo homónimo. Está, en fin, el turismo cultural que permite descubrir y apreciar también los sabores de la gastronomía local; el kanga, gran pez del río Nyong, ocupa un lugar particular, así como las varias calidades de ndomba, platos a base de pescado o de carne cocidos envueltos en las hojas de banano.


 

HISTORIA DEL KANGA

El kanga es un pez de color negro o gris que alcanza, en plena madurez, también 1, 7 m de largo y 19 Kg de peso. En Camerún abunda, sobre todo, en las aguas del río Nyong, que atraviesa la ciudad de Mbalmayo.

Las larvas fueron introducidas en el río a comienzos de los años 1960 por Victor Kanga (de cual deriva el nombre), ministro de las Finanzas de 1964 a 1966. Las aguas del río, ricas en algas, hierbas y barro, constituyeron el ambiente ideal para la reproducción de la especie a tal punto que, ya pocos años después, la pesca del kanga se volvió una actividad provechosa para las poblaciones ribereñas.

Muy solicitado por su exquisitez, el kanga contribuye a enriquecer la tradición gastronómica de la región de Mbalmayo y, por eso, es una gran ostentación para sus poblaciones.

 

Franco Paladini

 

(Traducido del italiano por Luigi Moretti)

 



10/07/2018

 

Sitio de la Comunidad misionera Redemptor hominis