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Noticias desde África



 


El abrazo de África a SILVIA


 

Los despojos de nuestra hermana Silvia Recchi, quien falleció de un cáncer en el 2017 en Bélgica, han sido repatriados a su tierra de misión en Camerún, precisamente a Mbalmayo, tierra que se le había vuelto querida y que le "será ligera", según la expresión utilizada a menudo en nuestro contexto. Ella ahora descansará en la gruta mariana "Marie Mère de l'espérance" de nuestro Centro Redemptor hominis en Mbalmayo, adonde fieles y amigos siempre podrán llegar para visitarla y para rezar.



Obispos, religiosos, religiosas y simples fieles se han reunido para esta ocasión alrededor de Silvia y de nuestra Comunidad Redemptor hominis, para decir "gracias" por el don de la vida de Silvia a África y por el regreso de sus despojos.

Este regreso de Silvia ha permitido a los varios componentes de la Iglesia en Camerún elaborar finalmente el duelo, llorarla, hacer memoria de ella, interrogarse sobre el futuro de su herencia intelectual y eclesial, dejarse interpelar hoy por su sentido agudo de la libertad, por el recuerdo de su franqueza, de su palabra pronunciada con autoridad, como servicio a la verdad y no como poder, de su honestidad en el trabajo generoso, de la valorización en la Iglesia de la mujer en general y de la consagrada en particular.

Ha sido nuestro fundador, el P. Emilio Grasso, quien ha discernido primero el vínculo muy fuerte de Silvia con África, desde el comienzo de su enfermedad, diciéndonos que su cuerpo enfermo estaba llamado a volverse el altar de un sacrificio de amor por la misión.

Es gracias a su indicación como, al final, nos ha sido hecho este don. Es una respuesta a la espera de los fieles de África, a todos los que han amado a Silvia y han expresado el deseo de este regreso.

La Comunidad Redemptor hominis, a través de su Responsable General, el P. Michele Chiappo, con gozo ha acogido, junto con su Consejo, esta indicación permitiendo esta repatriación.

Nuestra gratitud por el acontecimiento que hemos vivido es para Mons. Joseph-Marie Ndi- Okalla, Obispo de Mbalmayo, quien había ido a Bélgica para hacer visita a Silvia varias veces y había presidido las exequias, transmitiéndole el amor de África. En aquella ocasión, y luego de manera repetida, Mons. Ndi-Okalla se había hecho discreto intérprete, ante nuestro Responsable General, de la esperanza de la Iglesia en Camerún del regreso de los despojos de Silvia, con paciencia y respeto por nuestro carisma y nuestro discernimiento. Además, nos ha acompañado y aconsejado durante toda la preparación del acontecimiento.

La elección de repatriar a Silvia expresa también una alianza renovada de nuestra Comunidad Redemptor hominis con la Iglesia en África. Es un signo muy fuerte: nos sentimos en nuestra casa en la Iglesia familia de Dios que está en Camerún, donde tejemos relaciones de libertad y de gracia que superan las relaciones de la necesidad y de la naturaleza. Y, por consiguiente, también de la tierra de origen.

Todos los signos de afecto, de estima y de amor por Silvia nos han hecho comprender mejor aún que la misión es un diálogo apostólico, un encuentro salvífico con los hombres, que crea como fruto relaciones profundas de amistad. No se trata de preocuparse demasiado por realizar obras, sino de comunicar la verdad que nos hace libres, el amor que nos da la alegría y sabe aliviar los sufrimientos, que tiene su fuente en Jesús nuestro Señor.

El hecho de que alrededor de Silvia se hayan reunido, en un testimonio unánime, Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, fieles laicos... es un signo de este trabajo misionero sin parar, que suscita relaciones profundas en todas las direcciones con los varios componentes del pueblo de Dios.

Los homenajes académicos

Magníficas celebraciones se han subseguido, de manera conmovedora, desde el momento de su regreso a Camerún.

Ante todo, el primero de junio se ha llevado a cabo la liturgia de acogida y de bendición, en el aeropuerto de Nsimalen, en presencia de Mons. Adalbert Ndzana, Obispo emérito de Mbalmayo, y de Mons. Philippe Alain Mbarga, Obispo de Ebolowa; numerosos amigos y religiosos han querido apretarse a Silvia en un momento de gran emoción y oración.

El cortejo, luego, se ha puesto en marcha hacia la Universidad Católica, hacia el campus de Nkolbisson, donde el rector, el abbé Jean-Bertrand Salla, ha rendido los homenajes académicos a Silvia recordando su rica contribución como profesora y directora emérita del Departamento de Derecho Canónico. Una Misa presidida por Mons. Faustin Ambassa, Arzobispo de Garoua, y concelebrada por numerosos sacerdotes de la comunidad educativa de la Universidad y de la École théologique Saint-Cyprien ha marcado el comienzo de la vigilia de oración, que ha continuado hasta el amanecer y ha sido animada por los coros universitarios. La homilía de Mons. Thomas Bienvenu Tchoungui, profesor y ex Vicario general de la diócesis de Mbalmayo, comentando Jn 8, 31-42, ha subrayado la importante contribución de la franqueza y del servicio a la verdad de los que Silvia se ha hecho testigo.

Sábado 2 de junio, la comunidad universitaria y particularmente el Departamento de Derecho Canónico se ha reunido de nuevo para una Misa concelebrada por varios sacerdotes. El abbé Engelbert Meyong Nama, comentando el Evangelio del día, ha subrayado la autoridad moral que siempre ha caracterizado la actividad de Silvia y sus intervenciones académicas.

Cuando la mañana estaba ya avanzada, los Superiores Mayores de las congregaciones religiosas de Camerún han animado otra celebración eucarística, acompañados de los estudiantes del Seminario Mayor de Nkolbisson. En su homilía, el P. Richard Ngono, decano de la Facultad de Filosofía de la Universidad Católica, teniendo en cuenta los numerosos frutos académicos de Silvia y a la luz de la parábola de la viña, según la cual el viñador poda los sarmientos que dan fruto para que den más frutos aún (cf. Jn 15, 2) ha subrayado la fecundidad espiritual que su muerte implica en las personas que la han conocido y estimado.

Antes de partir para Mbalmayo, los numerosos religiosos presentes, junto con el representante de los Superiores Mayores, el P. Paulin Neme, han acompañado en cortejo los despojos de Silvia hasta la salida de la Universidad.

La acogida de Mbalmayo

La acogida en Mbalmayo ha ocurrido sábado de tarde, en los alrededores de la capilla de nuestro Centro Redemptor hominis. Varios grupos y personas se han sucedido en oración hasta el domingo de tarde: religiosos de la diócesis de Mbalmayo, amigos y vecinos de la Comunidad. Sábado de tarde, una Misa ha sido presidida por el abbé Jean Parfait Ntsama, párroco de la parroquia en cuyo territorio está situado nuestro Centro; domingo de tarde, antes del traslado de los despojos a la parroquia de Obeck, otra Misa ha sido presidida por el abbé Apollinaire Ebogo, decano de los sacerdotes de la diócesis de Mbalmayo, quien nos acogió cuando llegamos a Mbalmayo en 1991.

Los fieles y los amigos de la parroquia de Obeck estaban presentes en los varios pasos del regreso de Silvia a Camerún, y nos han sostenido como familia de Dios. Por dos semanas, decenas de jóvenes, de colaboradores, de miembros de los grupos de Obeck y de simples fieles habían trabajado, a pleno ritmo, para embellecer el lugar de acogida del sepulcro de Silvia, en la alegría, la oración y la reflexión sobre el significado eclesial de este regreso.

Domingo de tarde, la llegada de Silvia a la plaza delante de la parroquia Bienheureuse Anwarite de Obeck, confiada a nuestra Comunidad y para la cual Silvia había prodigado tantas de sus energías, se quedará memorable para todos. Los responsables de la parroquia habían querido preparar a Silvia una acogida con los balafons y con la danza tradicional del Esani reservada para los valientes, para los que han triunfado a través de las varias pruebas de la vida.

Esta danza ha sido cerrada por el arco iris que ha aparecido de manera repentina y ha sido inmediatamente acogido por este pueblo, profundamente religioso, como un mensaje que significaba que también en el Cielo se hacía fiesta por este regreso.

De tarde se ha celebrado la Misa presidida por Mons. Adalbert Ndzana, Obispo emérito de Mbalmayo, quien ha subrayado la buena colaboración de Silvia como consejera jurídica, poniendo de relieve también sus cualidades de religiosa.

Misa pontifical en la Catedral

Lunes, 4 de junio, por la mañana la Catedral ha acogido a Silvia con una Misa pontifical inolvidable en la cual estaban presentes, entre los demás, Mons. Jean Mbarga, Arzobispo de Yaundé, quien había encontrado frecuentemente a Silvia como profesor y luego como Gran Canciller de la Universidad Católica, y Mons. Joseph Atanga, Arzobispo de Bertoua quien, cuando era Presidente de la Conferencia Episcopal de Camerún, había colaborado con Silvia.

Estaban presentes también Mons. Alain Philippe Mbarga, Obispo de Ebolowa, Mons. Christophe Zoa, Obispo de Sangmelima, y Mons. Adalbert Ndzana. La Misa ha sido presidida por Mons. Joseph Marie Ndi-Okalla.

El Arzobispo de Yaundé, tomando la palabra, ha dicho que el regreso de Silvia es un signo profético y que su vida, marcada al mismo tiempo por la enseñanza, la búsqueda científica, la acogida de los más pobres, ha sido una existencia plenamente eucarística. Su doble entierro, en el 2017 en Bélgica y ahora en Camerún, su tierra de misión, la acerca al personaje evangélico de Lázaro.

Mons. Ndi-Okalla se ha inspirado en el capítulo 13, 1-15 del Evangelio de Juan sobre el lavatorio de los pies de los discípulos de parte de Jesús, para reconocer el sentido de la humildad y la conciencia de la misión de evangelización de los que Silvia ha dado prueba, en los sectores en los cuales ha obrado: de la Universidad a las congregaciones religiosas, de la Conferencia Episcopal a las parroquias.

La sola evocación de los diferentes pasos de este regreso de Silvia nos hace comprender que hemos vivido algunos días de gracia y de maravilla. ¡Demos gracias a Dios!

Las homilías profundas, los testimonios emocionados no eran de circunstancias, sino que, en cambio, nos han propuesto de nuevo el rostro auténtico de la hermana y de la amiga, que ha compartido con nosotros la construcción de nuestra familia de consagrados y veinticinco años de misión en Camerún.

Como hemos querido subrayar en la Catedral, Silvia fue, en nuestra Comunidad, una consagrada generosa, de fidelidad dinámica a los consejos evangélicos, en la búsqueda incesante del crecimiento y de la inculturación del carisma. Fue ella la que elaboró los primeros Estatutos de nuestra Comunidad y, más recientemente, se encargó de su renovación en el interior de una comisión ensanchada.

La lista de sus cargos sería larga, pero hemos admirado siempre su simplicidad en la vida cotidiana, su capacidad de diálogo y su pasión por la enseñanza, también en el interior de la Comunidad. Nuestra Comunidad es una pequeña familia de consagrados, en la cual encuentran lugar sea personas de origen modesta, sea intelectuales de alto nivel como Silvia. Ella sabía sentarse a la mesa con todos, con los pobres sin actitudes de superioridad, y con autoridades de cada clase sin complejos de inferioridad.

Agradecemos a todos y a cada uno personalmente. No haremos una lista completa en la cual se arriesgaría a olvidar a alguien. Todos los rostros de los amigos, sus lágrimas, sus estímulos permanecerán para siempre grabados en nuestro corazón.

Al final de la celebración eucarística en la Catedral, nos hemos dirigido personalmente a Silvia con estas palabras:

"Queridísima Silvia, tu regreso entre nosotros es también un compromiso solemne de no dispersar todo lo que has hecho, una exigencia religiosa de completar en la comunión de los santos lo que te ha podido faltar, de seguir adelante.

Descansarás al lado de nosotros, caída en tierra como un grano de trigo que dará fruto en el tiempo deseado.

Querida Silvia, hemos pasado juntos momentos felices, pero también numerosas dificultades, que nunca faltan en una familia que nace.

Has terminado tu carrera, has obtenido la victoria de la fidelidad que ha pasado por la cruz y también por la purificación de la enfermedad. Miembro excelente de nuestra Comunidad, hija de la escuela de la libertad de nuestros orígenes, escuela de responsabilidad, de esfuerzo, de cruz, has dado gloria a Dios y el pueblo de Dios lo testimonia.

Sabremos aceptar el desafío que tu vida lanza a todos nosotros, el de seguir adelante y escribir una página nueva de nuestra vida comunitaria, con los hijos de África que se unirán a nosotros. Estoy segura de que seguimos trabajando en la libertad de corazón y en la gratuidad, como has hecho tú.

A través de mi voz, la Redemptor hominis te expresa su alegría de verte volver a tu casa, a Mbalmayo. Este proceso había comenzado en el mes de marzo pasado, en el tiempo de Pascua, tiempo de la Resurrección de Cristo quien ya anuncia la tuya.

Querida hermana y querida amiga, ¡nos volveremos a ver! Sí, nos volveremos a ver. Nosotros creemos en esto".

Antonietta Cipollini

(Traducido del italiano por Luigi Moretti)


Precedentes news sobre Silvia Recchi:



15/06/2018

 

Sitio de la Comunidad misionera Redemptor hominis