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¿La iglesia apoya la TOMA de los colegios?/1

La pregunta de una estudiante a un sacerdote

  

 

A través de las tomas de varios colegios, ante todo en la capital, Asunción, y luego también en otras ciudades del Paraguay, los estudiantes, jóvenes y adolescentes, se han vuelto protagonistas de una protesta contra la corrupción y el mal funcionamiento del sistema educativo.

En estos últimos días, grupos de estudiantes de los colegios, a través de las tomas de los institutos, han puesto a la atención del Gobierno paraguayo y de toda la opinión pública la grave crisis educativa que atraviesa el país, pidiendo y obteniendo la renuncia de la Ministra del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), y poniendo en el orden del día varias peticiones. 

Es en este contexto en que una joven de la parroquia de Ypacaraí, estudiante en uno de los colegios de la ciudad, durante un encuentro parroquial en el cual estaban presentes un centenar de sus coetáneos, ha hecho a Emilio esta pregunta: "En caso de que decidiéramos tomar un colegio de Ypacaraí, ¿la parroquia apoyaría la lucha?". 

En la preocupación e inquietud de tomar una decisión personal al respecto, esta muchacha ha puesto el problema –que no es nuevo en el Paraguay– de la función de la Iglesia en las protestas político–sociales, como la que los estudiantes han llevado adelante en estos días.

Es un interrogativo interesante, y la respuesta que Emilio ha dado, de manera ampliamente articulada, puede ofrecer pistas de reflexión y de iluminación también a muchos otros jóvenes estudiantes, quienes, directa o indirectamente, están implicados en la protesta.

Tener cuidado con la enfermedad del clericalismo

Ante todo, recordaba Emilio que el Papa Francisco, en una reciente carta al Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina, ha hablado muy claramente de la tentación del clericalismo: "No es el pastor el que tiene que determinar lo que tienen que decir los fieles en los distintos ámbitos"[1] de la vida pública, social y política, ha escrito el Papa. 

Si un sacerdote pensara o actuara según la forma rechazada por el Papa, haría una injerencia en el ámbito políticosocial, que no solo no está admitida por la Iglesia, sino que forma parte de aquella enfermedad del clericalismo, que llevaría inmediatamente a la manipulación y a una acción política, que no le pertenece ni a él ni a la Iglesia. 

Si los estudiantes, hoy, en cuanto tales, deciden tomar una escuela, organizarse para poner en evidencia la cuestión educativa que los afectan de cerca, este es un problema que le concierne a ellos; es una decisión y un derecho suyos, y ciertamente no es el sacerdote, el pa'i, quien tiene que decir lo que los estudiantes deben o no deben hacer. 

Un sacerdote –como ratifica el Papa Francisco en la carta citada–, en cambio, tiene que "buscar la manera de poder alentar, acompañar y estimular todo los intentos, esfuerzos que ya hoy se hacen por mantener viva la esperanza y la fe en un mundo lleno de contradicciones especialmente para los más pobres, especialmente con los más pobres. Significa como pastores comprometernos en medio de nuestro pueblo y, con nuestro pueblo sostener la fe y su esperanza", sin caer en la tentación del clericalismo, "muy preocupado por dominar espacios más que por generar procesos".

En la acción y administración política de una ciudad –ha aclarado Emilio–, son el Intendente con sus Concejales y los varios actores y partidos políticos quienes deben decidir qué política llevar adelante, cuáles proyectos realizar, cómo gastar el dinero público, y es también decisión de todos los ciudadanos, en el momento en que eligen a sus representantes políticos. 

Estas elecciones no le pertenecen a la Iglesia, sino a los laicos: el sacerdote tiene que hacer el sacerdote, no puede ponerse en el lugar del Intendente, confundiendo las funciones, menos aún puede organizar un Gobierno de los sacerdotes.

Así, en la lucha estudiantil de hoy, él no dice: "¡Tomen! ¡Protesten!", pero tampoco dice lo contrario. A los estudiantes les pertenece la decisión de entrar o no en la lucha, de cómo actuar, de qué hacer, sin remitir a otros, tampoco a la Iglesia o al párroco, una decisión que seguiría quitándoles la responsabilidad y la conciencia de los propios actos. 

Acompañar e iluminar la inteligencia y el corazón

La tarea de la Iglesia y de sus ministros es, en cambio, la de intervenir para ayudar a librar de las tinieblas la inteligencia y el corazón, iluminándolos con la luz del Evangelio: en la Vigilia Pascual, cuando todo se renueva, los fieles, a través de la liturgia, piden al Señor que ilumine con su luz su inteligencia y su corazón.

En este ámbito, donde la Iglesia puede acompañar, estimular, animar el compromiso de los laicos, se vuelve interesante, con los jóvenes y los estudiantes, hacer un esfuerzo para reflexionar, a fin de que actúen como personas, con la propia inteligencia, voluntad, libertad y capacidad de decidir. Es aquí donde un ministro de la Iglesia puede ofrecer su contribución y acompañamiento ayudando a los estudiantes a pensar, a razonar, a despertar la propia inteligencia, para no hacerse manipular por el que a lo mejor tiene otros intereses, y está empujado por razones y motivaciones que no son aquellas de los jóvenes.

Si los estudiantes –explicaba Emilio– deciden por la toma de las escuelas y dicen que la Ministra del MEC tiene que dimitir, un sacerdote no entra en la cuestión; no es él quien debe decidir por la toma o nombrar al Ministro del MEC; no es él quien está llamado a juzgar la actuación de un Ministro de un Gobierno legítimamente constituido. 

Un sacerdote, sin embargo, puede, por supuesto, hacer a los estudiantes una pregunta para ayudar a librar e iluminar la inteligencia y la voluntad, y la primera pregunta es siempre: ¿Por qué?

Los jóvenes, en particular, precisamente porque casi siempre son estudiantes, no deben olvidar que el hombre desarrolla su inteligencia formulando un "¿por qué?" y dándole una respuesta.

Si no hay una respuesta al "¿por qué?", no se ilumina la inteligencia y no se satisface la razón: ¿por qué uno debería hacer algo que otra persona le dice que debe cumplir?

Un joven de quince–diecisiete años, en las limitaciones de su edad, puede ya autodeterminarse, puede y tiene que razonar para no hacerse manipular.

Como Emilio siempre recuerda a los jóvenes que se preparan a la Confirmación en la parroquia, este es un sacramento que nadie puede imponer. Si los padres deciden bautizar a su niño cuando es pequeño, en el momento de la Confirmación es el joven quien tiene que decidir; se necesita la libertad del muchacho para recibir este sacramento. Del mismo modo, en el matrimonio nadie puede imponer el casamiento con uno o con otro; los padres, el sacerdote y otros, por supuesto, pueden aconsejar e iluminar, pero los dos que contraen matrimonio deben quedar libres para escoger a la propia pareja.

Forma parte, pues, del papel y de la función de la Iglesia tratar de iluminar la razón, de hacer preguntas, de pedir "por qué", también el porqué de la toma de un colegio. 

Si las respuestas de los estudiantes son honestas, ellos buscan la verdad y así nace la reflexión, el razonamiento que libra la inteligencia y la hace progresar, para llegar a la verdad y tomar una decisión personal. 

Si no hay respuestas, si no se sabe por qué se está haciendo una toma, si se usan palabras que no comprende ni siquiera quien las pronuncia, entonces o se está yendo detrás de la moda del momento o existe manipulación. 

El peligro de las manipulaciones

El padre jesuita Jesús Montero Tirado, miembro del Consejo Nacional del MEC, ponía en guardia contra las posibles injerencias externas, políticas y sindicales, en la protesta estudiantil de estos días.

Si los estudiantes tienen razón en cuanto a su pedido para una mejor instrucción, que realmente está en condiciones deplorables, sin embargo, ellos –declaraba el padre jesuita– no proponen una solución y tampoco un cambio en la estructura del sistema educativo del país. "Si tienen denuncias por corrupción, que denuncien. Los estudiantes no pueden ser jueces, no pueden dar sanción. No hace falta tomar un local, eso va contra la ley"[2] ,  ha especificado el padre Montero.

Un conocido periodista escribía que había entrevistado a una de las estudiantes que han liderado la toma del colegio "República Argentina", del cual ha nacido la protesta. La entrevistada le había hablado de la necesidad de una reingeniería del MEC. Habiéndole preguntado de qué se trataba, el periodista escribía: "Pareció estar recitando un dictado que no entendía a profundidad"[3]

Es fundamental saber bien lo que se hace, darse las razones de una decisión, no actuar solo porque "todos lo hacen". Para muchos jóvenes esta es la actitud común. Se trata solo de seguir una moda del momento, que puede estar equivocada. Detrás de una moda hay siempre quien busca los propios intereses y se enriquece; detrás de una moda hay siempre quien aspira a comprar la conciencia de alguien, quien decide por los demás. 

Por otro lado, la historia enseña muchas cosas, si uno las quiere conocer.

Las tomas estudiantiles que hoy se hacen en el Paraguay –decía Emilio– se han hecho cincuenta años atrás, en Italia y en muchos países de Europa. Basta recordar la época del Vietnam, del 68, de la revolución cultural. ¡Cuántos jóvenes entusiastas, generosos, manipulados y manejados por intereses políticos y económicos que no eran los suyos, han pagado un precio duro en su piel! ¡Cuántos han fallecido en las plazas, mientras que quienes los han manipulado, pasando sobre sus cadáveres, han llegado al poder! 

Todo esto no significa que no se deba emprender una lucha, quiere solo decir que se debe tener cuidado y actuar con la propia inteligencia y libertad; quiere solo decir que hay necesidad de estudio, análisis, cultura, razonamiento.

(A cargo de Emanuela Furlanetto)

(Continúa)


(Traducido del italiano por Luigi Moretti)

 

 



[1] http://w2.vatican.va/content/francesco/es/letters/2016/documents/papa-francesco_20160319_pont-comm-america-latina.html

[2] http://www.abc.com.py/edicion-impresa/notas/hay-injerencia-de-la-izquierda-1477073.html; http://www.abc.com.py/nacionales/experto-habla-de-una-injerencia-externa-1476756.html

[3] http://www.lanacion.com.py/2016/05/08/la-caida-de-lafuente/

 

18/05/2016
 

Sitio de la Comunidad misionera Redemptor hominis