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DESTRUIR LA EDUCACIÓN, SUICIDARNOS COMO PAÍS

 


 

Un país que destruye su educación superior está sencillamente suicidándose: hipoteca su presente, condena a la ignorancia a su juventud y destruye su futuro. Eso es lo que está ocurriendo en el Paraguay actualmente: un suicidio.

No se trata solo de un problema social. No se trata solo de alumnos estafados. Vivimos en la era del conocimiento. En el mundo actual, donde a todas luces la innovación, la tecnología y el conocimiento se han convertido en los mayores valores económicos y los más poderosos impulsores del progreso, destruir la educación tendría que estar tipificado como delito de traición a la patria.

En nuestro país, a la delictiva actividad de las estafadoras universidades de garaje, que, con la activa complicidad del Congreso Nacional y el respaldo de la Corte Suprema de Justicia, están otorgando títulos sin ninguna validez, hay que sumar también la mediocre enseñanza y la corrupción que ha infectado a las universidades más serias.

La Universidad Nacional de Asunción, la mejor posicionada, cayó en los últimos años hasta el puesto 176, en el ranking de calidad de las universidades de Latinoamérica. UNA no te calles fue un meritorio intento de los estudiantes de revertir la situación, limpiar de corrupción y mejorar la educación en la institución; pero, también terminó ahogado por la resistencia de las propias autoridades universitarias, la complicidad de las autoridades nacionales y la inacción de fiscales y jueces.

Esta situación, esta catástrofe que atraviesa la educación superior en nuestro país, está más allá de reformas académicas o de debates sobre el tipo de enseñanza que necesita el Paraguay, un debate necesario, pero, destinado al fracaso, en las condiciones actuales.

Ninguna reforma puede tener éxito mientras no se dé un paso previo: Arrasar las universidades de garaje, acabar con la corrupción entre las autoridades académicas y promover una mejora significativa de la calidad de la docencia, echando a los incapaces y atrayendo a las cátedras a personas idóneas.

Para lograr este paso, previo a cualquier reforma o reformulación de nuestro sistema de educación superior, hace falta mucha decisión y bastante dinero... Para conseguir ambas cosas hace falta una gran voluntad política.

Esa voluntad política no existe, ya que han sido los propios políticos quienes han empujado la educación hacia la catástrofe, desde el Parlamento; los más encumbrados, que impulsaron la creación de las universidades de garaje para asignarse cargos, puestos de investigación y cátedras.

Resumo como lo relata ABC en un artículo publicado el pasado jueves: Los parlamentarios para crear la legislación que ha conducido a este desastre, nunca discutieron nada sobre educación, sino que mediante la "ley Marcos" pelearon por concentrar superpoderes, para crear universidades sin control de ninguna otra institución y luego convertirse en propietarios, rectores o padrinos de esas "universidades de garaje".

Igualmente preocupante es el desprecio por la educación, que mostraron políticos y funcionarios menos encumbrados desde sus carguitos en ministerios, gobernaciones y municipalidades, causa principal del fiasco de Fonacide, que convirtieron en una orgía de derroche, malversación y escuelas que se derrumban todas las semanas.

Es difícil ser optimista en estas circunstancias; sin embargo, hay buenos síntomas de que finalmente la indiferencia ciudadana por los problemas de la educación se está convirtiendo en preocupación y, poco a poco, a medida que se conocen más escándalos, la preocupación en indignación.

Ya hay algunos políticos que comienzan a mostrar inquietud por la catástrofe educativa que padece el país, y más nos vale a los ciudadanos presionar para que cada vez sean más las autoridades, que comiencen a entender que sanear la ética y mejorar la docencia del sistema educativo no es una tontería, sino una necesidad imperiosa; porque, como ya dije al principio, la alternativa es suicidarnos como país.

Rolando Niella


© ABC Color - 18 de junio de 2017
    Fotos a cargo de la redacción de www.missionerh.it
 



30/06/2017
 

Sitio de la Comunidad misionera Redemptor hominis