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Noticias desde el Paraguay



En nuestra parroquia de Tacuatí...



En nuestra parroquia de Tacuatí, el 24 de septiembre pasado, hemos celebrado la Fiesta Patronal.

Esta es una ocasión a través de la cual el pueblo, a pesar del divorcio entre fe y vida, expresa su religiosidad, reflejando una auténtica apertura a la trascendencia.

También por este aspecto, la Fiesta Patronal asume el sentido del acontecimiento único del año, que traza la línea de llegada de una etapa, si así se puede decir, del camino de fe recorrido durante todo el año.

Este año ha llegado a la meta también el pequeño grupo de 17 monaguillos que, después de haber participado de los encuentros de formación, han recibido las vestiduras litúrgicas.

Los niños, durante la formación que se ha desarrollado cada sábado por la mañana, han podido profundizar en el conocimiento de la liturgia y del valor del servicio al altar, a través del acompañamiento, orientado a producir una exigencia interior de amistad con Jesús, que ha desembocado en el compromiso serio de ser monaguillos.

El acontecimiento ha sido vivido con emoción por parte de toda la comunidad parroquial.

Se puede decir que "cada uno ha puesto su parte" para que todo pudiera tener buen éxito, a partir del compromiso de los niños por el estudio, la puntualidad y la presencia fiel en las celebraciones eucarísticas y en el rezo cotidiano del rosario, colaborando también con sus propios ahorros, para solventar los gastos de sus vestiduras.

Jueves 18 de septiembre, día de la entrega de las vestiduras a los monaguillos, hemos abierto las alcancías y cada uno ha constatado, con satisfacción, que se habían recogido 22.100 guaraníes (4,00 Euros), fruto de su sacrificio, que, con orgullo, han llevado al altar durante la procesión de las ofrendas.

Gracias al trabajo del Grupo Litúrgico, la Iglesia estaba adornada de fiesta con tantas flores. En la sacristía, sobre la mesa, Francisca, una mujer sencilla que con voluntad firme se ha transformado en una buena costurera, había preparado las vestiduras de los monaguillos. Ella misma se había ofrecido para confeccionarlas en su pobre casa de madera, donde la única riqueza es verdaderamente su vieja máquina de coser, colaborando también con un precio abaratado, diciendo que ofrecía su sacrificio a la Virgen.

Las vestiduras han sido entregadas a los niños por sus propios padres o por otros familiares con los cuales viven.

Rody, por ejemplo, tenía a su lado a los abuelos, porque es hijo de una madre soltera que, para intentar sobrevivir, ha tenido que emigrar a España.

Estaba presente, por el contrario, la mamá de Isabelino, la cual, por la misma dificultad de encontrar un puesto de trabajo cerca de su casa, ha tenido que ir a una estancia lejana, donde trabaja como cocinera durante toda la semana y vuelve a su casa de vez en cuando. Por este motivo, el hijo mayor cuida de sus hermanos más pequeños.

Estaban también los padres de Luis Miguel, elegantes. El papá, Ramón, un campesino, consumido por el trabajo y con la cara curtida por el sol, llevaba una pobre camisa clara, quizás cuando la estrenó era blanca, y con orgullo llevaba, junto con su esposa Eva, la vestidura de Luis Miguel. Eva es una mujer pequeña y muy delgada, por el intenso trabajo que realiza en el campo, cuando el sol no ha salido todavía, antes de empezar el de doméstica en una familia acomodada del lugar. También Eva, por la ocasión, llevaba una blusa bien planchada.

La entrega en público, por parte de los padres, de las vestiduras a los niños para el servicio al altar ha significado una victoria también para ellos.

En efecto, exactamente el sábado, cuando los padres dejan diferentes trabajos a sus hijos porque no tienen clase, ellos han preferido cargarse de un ulterior sacrificio, a fin de que estos niños pudieran seguir un camino oportuno de formación y entablar una amistad cada vez más íntima con Jesús, aprendiendo el servicio de su altar santo.

Por eso, aquel día ha sido un momento de oración común, y también de gran alegría por la meta alcanzada, que marca también el comienzo de un nuevo itinerario de compromiso, responsabilidad y fidelidad más grandes.

Paola Iacovella

07/10/08

 

Sitio de la Comunidad misionera Redemptor hominis