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Noticias desde el Paraguay

 


Firme y unívoca condena de la profanación

de la Capilla San Antonio


Los fieles de la Capilla San Antonio de Padua han dado una fuerte demostración de dignidad, fe y unidad, ante el grave robo que ha acontecido en su pequeña iglesia, el 5 de febrero pasado.Puerta de la Capilla violada

Frente a la ofensa hecha por los ladrones, no solo a Dios y a San Antonio, sino también a los cristianos vivos y más aún a los difuntos, a todo el pueblo de Dios y sobre todo a los más pobres, han comprendido que no son solo los Santos los que deben protegernos, sino que también los cristianos tienen que saber defender a sus Santos.

Los Coordinadores de la Capilla San Antonio de Padua, que forma parte de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Ypacaraí, perteneciente a la Diócesis de San Lorenzo, el día 5 de febrero de 2009, han presentado denuncia, en la Comisaría de policía de Ypacaraí, del robo de la imagen del Santo Patrono y de unos objetos utilizados para el culto, cometido en la misma Capilla.

El hecho representa un grave insulto a los feligreses, a su devoción, su piedad y su culto. La imagen del Santo Patrono, en efecto, ha sido objeto de veneración para muchos cristianos, de los cuales varios ya han fallecido. Y las ofensas hechas a los muertos siempre revisten una gravedad aún mayor.

La defensa de la Iglesia, de sus bienes y sus edificios es un preciso deber de cada cristiano. La Iglesia, en efecto, no es solo nuestra Madre, sino también nuestra Hija, que necesita la atención y la protección de todos los feligreses.

Ante esta profanación, Emilio, como párroco, conformemente al canon 1211 del Código deLa imagen de San Antonio robada Derecho Canónico, que afirma que los lugares sagrados quedan violados por actos gravemente injuriosos que se cometen en ellos, como el del cual ha sido objeto la Capilla San Antonio de Padua, y que en ellos no se puede ejercer el culto hasta que se repare la injuria, ha decretado el cierre de la Capilla San Antonio de Padua, hasta cuando el Obispo de la Diócesis de San Lorenzo examine la cuestión y establezca las modalidades para la reapertura de dicha Capilla, determinando también los ritos penitenciales adecuados que cumplir, a tenor de los libros litúrgicos.

En la tarde del 6 de febrero, Emilio ha comunicado a la muchedumbre de fieles reunida en la Capilla esta decisión, subrayando que ha llegado el momento de defender, todos unidos, la fe cristiana y el derecho de profesarla, según las formas propias a la tradición cristiana, sin miedo. La medida tomada, en conformidad a las leyes de la Iglesia, que reflejan su sabiduría, es signo de la seriedad de la religión católica: la Capilla se cierra para afirmar que es grave el ultraje hecho contra la misma, y que este tiene que ser reparado. El robo es, de por sí, un hecho deplorable, pero, lo es más aún cuando con él se quita al pueblo un objeto que refleja su fe y su amor. ¡Cuántas generaciones de personas, a veces las más pobres, se han parado a rezar con fe ante aquella imagen, en circunstancias muy dolorosas de su vida, como único medio de esperanza! De esta fe está impregnada la imagen robada, y quien ha cometido este crimen debe saber que ha golpeado a toda una comunidad, en los valores más grandes y profundos.

No se trata tanto de un robo de un objeto de valor, pequeño o grande que sea este. Ha sidoNicho en el cual estaba guardada la imagen de San Antonio robada la fe y el amor de la gente humilde; y la Iglesia se detiene para gritar fuerte a todos que esta fe y este amor tienen que ser defendidos, y no ultrajados; y quien ha cumplido dicha acción tiene que saber qué es lo que ha tocado, lo que ha profanado.

Grande ha sido la respuesta de las personas presentes, quienes han entendido que se ha ofendido la dignidad del pueblo, de sus propios seres queridos, de los pobres; y frente a esto no hay que callarse, sino que se ponen aparte las discordias y, formando un único cuerpo, unido como no lo ha sido nunca, se grita fuerte que con la Iglesia no se juega.

Los cristianos no están a la merced de todos, por su bondad, por un falso "buenismo" que los caracterizaría; al contrario, son los que no se hacen doblegar o intimidar por nadie y, como han subrayado las personas presentes, saben construir a una comunidad fuerte y unida en la fe; son capaces de cambiar las relaciones entre ellos y de vivir como hombres.

Si hoy aceptamos inermes este robo, mañana nos robarán otro todavía y cada vez más. No saber reaccionar ante esta grave ofensa significaría convertirse en títeres, prontos al juego y a los intereses de cualquiera. Y la religión católica o su devoción popular no se pueden reducir a esto, sino que son una fuerza que transforma.

El deseo de todos es el de recuperar cuanto antes lo robado, pero si esto no será posible, no se sustituirá la imagen de San Antonio, substraída de la Capilla, con otra. La fe simple deLa Capilla San Antonio de Padua generaciones que esa imagen trae consigo, ya es todo uno con la misma, adondequiera que sea ella. Eso representaba el San Antonio que estaba presente en la Capilla, y no es posible sustituir todo esto con otra imagen.

Además de todas las acciones legales posibles, para las cuales se exige el fuerte compromiso de todas las autoridades judiciales competentes, que deberán tener al tanto de las investigaciones y estar informadas de todo, los fieles de la Capilla se han empeñado en un camino de oración, de reconciliación y de cambio de vida, que ha surgido como deseo profundo en la pequeña comunidad, y que traerá nuevos frutos entre estas personas, que están descubriendo de nuevo su dignidad cristiana. Es este el verdadero milagro de San Antonio.

Mariangela Mammi

07/02/09

 

 

Sitio de la Comunidad misionera Redemptor hominis