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Perfiles misioneros y espirituales

 


FRANS TITELMANS/1

“Estos pobres son mis bibliotecas”

 

 

Un panorama de la ciudad de Hasselt

El 12 de septiembre de 1537 fallecía en Anticoli, cerca de Roma, Frans Titelmans, capuchino. Tenía solo 35 años. Había nacido en Hasselt (Bélgica) en 1502 (según algunos en 1498), y se había manifestado como una de las mentes más brillantes de la Bélgica de la época y, sobre todo, como un modelo de radical compromiso evangélico. San Roberto Belarmino habla de él como de “un hombre santo y docto, cuyas obras, también las filosóficas, exhalan una piedad extraordinaria”[1].

Frans Titelmans era el más joven de los cinco hijos de Arnold (o Aert) Titelmans y Heilwich van Muysel. Su padre, que probablemente ejercía el oficio de cervecero, falleció tres años después del nacimiento de Frans, y la madre, cuando Frans tenía trece años.

El joven cursaba con mucho provecho los estudios en el “Sint-Quintinuscollege”, cerca de su casa. Por motivo de las excelentes disposiciones que mostraba para el estudio, pero también por la precariedad de las condiciones económicas en las que se encontró después de la muerte de sus padres, el canciller Charles Carondelet lo tomó bajo su protección y lo envió a Lovaina para continuar los estudios.

En Lovaina

La antigua Universidad de Lovaina

Se inscribió en la Universidad de Lovaina el 12 de junio de 1518, como estudiante pobre residente en el Colegio fundado por Standonck, la Domus pauperum, donde vivirá durante varios años, gracias a la generosidad del canciller Carondelet y a la acogida de varias personalidades, entre las cuales Jacques Masson (Latomus) –gran antagonista de Erasmo de Rotterdam–, quien residía en el colegio mismo y que parece haber ejercido una fuerte influencia sobre el joven Frans[2].

Titelmans cursó la Filosofía en el Colegio “Het Verken”. Aquí sobresalió a tal punto que, después de obtener el primer lugar de su promoción en 1521, las autoridades académicas lo designaron enseguida como profesor de Filosofía en la misma Universidad. Mientras tanto, se aplicaba al aprendizaje de los idiomas antiguos, como el griego, el hebreo, el caldeo, y a seguir los cursos de Teología dictados por los Frailes de la Observancia. Luego, fue ordenado sacerdote el 3 de febrero de 1523.

Su carrera de profesor en la Universidad, sin embargo, fue de corta duración. El deseo de la vida religiosa lo atraía hacia los Frailes Menores de la Observancia[3], en cuya orden entra probablemente en el mismo año de su ordenación sacerdotal o en el siguiente.

Una vez terminados el noviciado y los estudios teológicos, al joven Titelmans le fue confiado el encargo de dictar unos cursos de Filosofía y Sagrada Escritura a los estudiantes de la Observancia.

A través de estos cursos, Titelmans adquirió una gran fama no solo dentro del convento, sino también fuera de aquellas murallas, porque a las lecciones asistían también estudiantes exteriores, puesto que la escuela claustral había estado incorporada a la Universidad. El emperador Carlo V conoció a Titelmans y tuvo gran estima por él. La gloria que había querido esquivar entrando en la orden franciscana, iba al encuentro de él dentro de las murallas mismas del convento[4].

Durante estos cursos, Titelmans no tuvo temor de contradecir públicamente a nombres famosos como Erasmo, quien, habiéndose enterado del hecho, comentaba que “hombres de ese tipo no tienen temor a nadie”[5].

La controversia con Erasmo de Rotterdam

Erasmo de Rotterdam

Con Erasmo surgió una verdadera “controversia”[6] que alcanzó la cumbre en 1529, cuando se publicaron las Collationes quinque super Epistolam Beati Pauli ad Romanos (“Cinco conferencias sobre la carta de san Pablo a los Romanos”) de Titelmans, casi en respuesta al Novum Instrumentum (el Nuevo Testamento en griego) publicado por Erasmo, en 1516.

Titelmans supo enfrentar a una tal personalidad con firmeza, pero también con modestia, aunque Erasmo lo tachara de soberbia y de ser un jovencito que pretendía dar lecciones a los viejos, como Erasmo escribió en su Responsio ad Collationes cuiusdam iuvenis gerontodidascali (“Respuesta a las Conferencias de cierto joven que da lecciones a los viejos”).

Pero Titelmans “se defendió con firmeza y con tono compuesto de las acusaciones de Erasmo, sin dejar de golpearlo con fuerza, pero sin caer en exasperaciones retóricas y estilísticas”[7]. Y Erasmo reconoció también, en cierto momento, no solo la doctrina de Titelmans, sino también su modestia[8].

En todo caso, esta controversia permitió al joven Titelmans volverse más conocido y visible. Y el hecho de que hubiera enfrentado a Erasmo era la prueba más concluyente de su ortodoxia. Sus libros fueron, por eso, frecuentemente reimprimidos no solo en Bélgica, sino también en Francia, España e Italia.

Ciertamente, frente al vasto movimiento renacentista, Titelmans “representa la vieja escuela –dice el de Vocht– que no ha hallado gracia ante los ojos de la posteridad. Sin embargo, su intención era recta; sus esfuerzos para encauzar el nuevo método crítico eran inspirados por el amor a la verdad y han ayudado al movimiento que querían detener, atacando, sobre todo, los excesos inherentes a toda innovación”[9].

Seguramente el Humanismo de Erasmo compartía muchos aspectos de las críticas de Lutero a la Iglesia católica, por ejemplo, sobre las indulgencias y los formalismos exteriores del clero, como también sobre la necesidad de un retorno al espíritu originario del cristianismo. Y precisamente por eso, no fue fácil para Erasmo demostrar que sus críticas no entendían atacar a la Iglesia como institución y desquiciar el dogma.

Las obras[10] de Frans Titelmans obtuvieron una gran suerte, sobre todo las filosóficas usadas como libros de texto no solo en los ambientes franciscanos, sino por los mismos jesuitas. Titelmans ejerció un notable influjo también sobre el Cursus Conimbricensis, que, bajo el impulso de Pedro de Fonseca (1528-1599), profesor en Coímbra, el más ilustre maestro del “Colegio das Artes” confiado a los jesuitas, constituyó el primer comentario completo moderno de las obras aristotélicas, difundido en Europa y en América y que ha llegado hasta Japón.

Escritas en “latín claro y elegante, que revela el influjo de Erasmo y del Humanismo como nunca había ocurrido en un manual filosófico”, las obras filosóficas de Titelmans son impregnadas de “profunda religiosidad; para él, toda la naturaleza es reductiva ad creatorem. Su enseñanza continúa, pues, la línea de la escuela mística de la Edad Media, especialmente de Buenaventura; aplica su pensamiento con tal criterio que, para él, todas las ciencias y toda arte se encuentran en relación con la divinidad”[11].

En todo caso, después de 1530, la “controversia” parece ya no despertar ninguna atención ni en Erasmo ni en Titelmans.

Giuseppe Di Salvatore

(Continúa)

(Traducido del italiano por Luigi Moretti)

 

______________________

[1] “Vir sanctus et doctus cuius omnia scripta etiam philosophica miram pietatem spirant”, R. Bellarmino, De scriptoribus ecclesiasticis. Liber unus, Sumptibus Bernardi Gualteri, Coloniae Agrippinae 1631, 309.

[2] Cf. H. De Vocht, Titelmans (François), en Académie royale des sciences, des lettres et des beaux-arts de Belgique, Biographie nationale, XXV, Établissements Émile Bruylant, Bruxelles 1938, 342-352.

[3] Los Frailes Menores se habían instalado en Lovaina en el siglo XIII y habían pasado a la Observancia en el siglo XVI.

[4] Cf. W. Schmitz, Het aandeel der Minderbroeders in onze middeleeuwse literatuur. Inleiding tot een bibliografie der Nederlandse Franciscanen, Dekker & Van de Vegt-J.W. van Leeuwen, Nijmegen-Utrecht 1936, 81.

[5] Cf. La carta (n.° 1815) que Erasmo escribió a Mercurino Gattinara el 29 de abril de 1527, en H.M. Allen - P.S. Allen, Opus epistolarum Des. Erasmi Roterodami, VII, 1527-1528, Oxford University Press, Oxford 1928, 53.

[6] Cf. P. Sartori, La controversia neotestamentaria tra Frans Titelmans ed Erasmo da Rotterdam (1527-1530 CA): linee di sviluppo e contenuti, en “Humanistica Lovaniensia. Journal of Neo-latin Studies” 52 (2003) 77-135.

[7] Cf. P. Sartori, La controversia neotestamentaria…, 86.

[8] Cf. Carta (n.° 2300) de Erasmo a Peter Mexia del 30 de marzo de 1530, en H.M. Allen - P.S. Allen, Opus epistolarum Des. Erasmi Roterodami, VIII, 1529-1530, Oxford University Press, Oxford 1934, 406.

[9] Cf. H. De Vocht, Titelmans (François)…, 345.

[10] Para una panorámica de las obras di Titelmans, cf. Chrysostomus de Calmpthout, François Titelmans de Hasselt…, 24-37; H. De Vocht, Titelmans (François)…, 347-350. En particular, cf. W. Segers, Letteren & Woord. Een onderzoek naar het literair erfgoed van Hasselt, 2013, en www.erfgoedcelhasselt.be

[11] S. Gieben, Titelmans, Frans (Franciscus Hasseltensis; Franciscus Tittelmans), en Enciclopedia Filosofica, XII, Bompiani, Milano 2006, 11630.


17/09/2015

 

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