Italiano Español Nederlands Français
Home arrow Profundizaciones arrow De cuando fue ordenado un sacerdote en Dachau
Menu principal
Home
Quiénes somos ▸
Donde obramos
Escríbenos
Secciones
África ▸
América Latina ▸
Apuntes de Espiritualidad ▸
Centro de Estudios ▸
Comprender el Derecho Canónico
Conocer la vida consagrada ▸
Entrevistas
Escritos de Emilio Grasso ▸
Galería de Imágenes
Islam y Cristianismo
Papa Francisco
Perfiles misioneros y espirituales
Profundizaciones
Temas de Doctrina Social de la Iglesia
Utilidades
Busca en el sitio
Enlaces
Mapa del sitio

Los artículos publicados
en este sitio
se pueden reproducir
parcialmente o integralmente,
 
citando la fuente
 
www.missionerh.it.

 

Los datos ingresados serán tratados bajo la normativa vigente en materia de privacidad.

Imprimir Enviar a un amigo

 

 


DE CUANDO FUE ORDENADO UN
SACERDOTE EN DACHAU


En el campo de concentración nazi, en 1944, un obispo francés, deportado por haber ocultado en las escuelas católicas a algunos chicos hebreos, ordenó sacerdote a un diácono alemán enfermo de tuberculosis

 

 

El anillo episcopal forjado con latón, la cruz pectoral proveniente de un pedazo de madera de roble y una mitra confeccionada en gran secreto. El prisionero número 103001 que, con esos indumentos episcopales, impone sus manos sobre un joven compañero detenido. Y todo ello mientras otro deportado hebreo (fuera de la barraca) toca un concierto con su violín para distraer la atención de los guardias nazis. Y los pastores evangélicos preparan el café para celebrar el evento al final del rito.

Entre los pliegues del horror de los campos de concentración de la Shoah (que la Jornada de la memoria exhorta a no olvidar) también está este recuerdo de una ordenación sacerdotal completamente extraordinaria. Sucedió en Dachau, en diciembre de 1944, y sus protagonistas fueron un joven diácono alemán enfermo de tuberculosis, Karl Leisner (al cual Juan Pablo II proclamó beato en 1996), y el obispo de Clermont-Ferrand, monseñor Gabriel Piguet, el único miembro del episcopado francés deportado por los nazis.

Este caso es uno de los capítulos de la historia de la "barraca de los curas", la sección de Dachau en donde los nazis, a partir de 1940, concentraron a los religiosos arrestados por actividades en contra del Reich. La macabra cuenta de las sotanas habla de 2720 miembros del clero detenidos en el campo de Baviera, y 1024 de ellos fueron los que lograron salir vivos. En su mayor parte eran sacerdotes católicos (principalmente polacos), pero entre los que estaban internados en el campo también había pastores protestantes y ortodoxos que, también en ese periodo, vivieron juntos ese "ecumenismo de la sangre" al que a menudo se refiere el Papa Francisco.

Karl Leisner era de la diócesis de Münster, en donde creció con el ambiente del asociacionismo católico local. Entró al seminario en 1939 y fue ordenado diácono por su obispo, Clemens von Galen, la voz católica más valiente en Alemania frente al nazismo. Pero pocos meses después, fue arrestado por un comentario imprudente sobre uno de los atentados contra Hitler. Fue encarcelado en Sachsenhausen, en 1940, y después fue transferido a Dachau, a donde llegó ya enfermo de tuberculosis. Las condiciones del campo de concentración empeoraron su enfermedad. Los sacerdotes lo llevaron en más de una ocasión de la "barraca" a la enfermería general, pero él vivía esta experiencia como una oportunidad para desempeñar su ministerio entre los enfermos del campo.

Al ver que sus condiciones de salud empeoraban, los demás sacerdotes quisieron que por lo menos fuera ordenado antes de morir, pero como no había un obispo este sueño era imposible. Hasta que, en septiembre de 1944, con un convoy de deportados proveniente de Francia, llegó a Dachau monseñor Piguet, que ya era un personaje bastante anómalo: sobreviviente de la Primera Guerra Mundial, en donde fue herido, como obispo de Clermont-Ferrand estuvo muy cerca del mariscal Pétain, líder del frente colaboracionista de Vichy. Pero el domingo del Pentecostés de aquel dramático 1944 fue arrestado por las SS en la catedral, frente a los fieles. Se le acusaba oficialmente de haber ayudado a un sacerdote de la Resistencia, pero había probablemente mucho más: los nazis debían haberse enterado de que muchos institutos católicos de la diócesis ocultaban a niños y chicos hebreos. Así fue a dar a Dachau monseñor Piguet, a la "barraca de los curas".

Cuando le contaron la historia de Karl Leisner, el obispo francés aceptó presidir la ordenación a escondidas, asumiendo un gran riesgo personal. Para que todo siguiera el derecho canónico, mediante un canal secreto de comunicación con el exterior pudo llegar a Dachau un recado de von Galen, que autorizaba la ordenación. La ceremonia se llevó a cabo el 17 de diciembre de 1944, que era el domingo del "Gaudete"; las condiciones físicas de Leisner ya eran tan malas que fue hasta el 26 de diciembre cuando celebró su primera Misa. Cuando llegaron los estadounidenses, en abril de 1945, a liberar el campo de Dachau, el joven sacerdote todavía estaba vivo, pero no pudo sobrevivir demasiado y falleció unos meses después, el 12 de agosto de 1945.

Monseñor Piguet, en cambio, volvió a su diócesis de Clermont-Ferrand, en donde falleció en 1952. La Francia del general De Gaulle no le había perdonado, como fuera, su pasado: su nombre acabó en las listas del ministerio del Interior sobre los obispos que apoyaban al gobierno de Vichy. Los que no olvidaron su valentía fueron los chicos hebreos que se salvaron del exterminio gracias a él. El 7 de noviembre de 2000 fue reconocido por el Yad Vashem de Jerusalén como Justo entre las naciones.

Giorgio Bernardelli



© Vatican Insider - 27 de enero de 2018
    Fotos a cargo de la redacción de www.missionerh.it


02/02/2018
 

Sitio de la Comunidad misionera Redemptor hominis