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El Papa a los jóvenes de América Latina


El sentido de la vida en la verdadera libertad


 
En los sitios internet y en los periódicos de la aldea global rebotan las palabras del Papa en Brasil a los jóvenes de América Latina. También a nosotros sus palabras nos han hecho reflexionar, no sólo porque la realidad de este continente nos interesa de cerca.

Los temas que ha tocado han sido muchos y comprometedores. El Papa no ha tenido miedo de ir al centro de la problemática verdadera de los jóvenes, aquella problemática que las varias formas de pobreza y las varias formas de riqueza, según los casos y los lugares dónde los jóvenes viven, en cada parte del mundo, parecen esconder y mimetizar.

Ya no hay lugares en dónde resulte más fácil el anuncio cristiano, dónde creer es natural. En Europa como en América Latina, aunque por razones diferentes, se habla de "nueva evangelización".

 La temática del sentido de la vida y la pregunta del "joven rico" no está fuera de lugar en países donde la pobreza y la marginación son dramas de amplia escala. El problema de los jóvenes es el mismo y golpea que el Papa lo haya abordado directamente y lo haya atado magistralmente a aquel concepto de" vida eterna" hoy tan fuera de moda.

La pregunta que nos presenta el Evangelio con las palabras de aquel joven que corre para preguntarle a Jesús que hacer para alcanzar la vida eterna "no contempla sólo el futuro. No se trata sólo de lo qué pasará después de la muerte. Hay, por el contrario, un compromiso con el presente aquí y ahora, que debe garantizar autenticidad y consecuentemente el futuro. En una palabra, la pregunta cuestiona el sentido de la vida. Puede por eso formularse así: ¿qué debo hacer para que mi vida tenga sentido? O sea: ¿cómo debo vivir para cosechar plenamente los frutos de la vida? O más aún: ¿qué debo hacer para que mi vida no transcurra inútilmente? Jesús es el único capaz de darnos una respuesta, porque es el único que puede garantizar la vida eterna. Por eso también es el único que consigue mostrar el sentido de la vida presente y darle un contenido de plenitud".
 
Y luego ha continuado: “Nos sentimos impulsados a hacer algo para realizarnos nosotros mismos. Realizarse, a través de la acción es volverse real. Nosotros somos, en gran parte, a partir de nuestra juventud, lo que nosotros queremos ser. Somos, por así decir, obra de nuestras manos ... Los años que estáis viviendo son los años que preparan vuestro futuro. El “mañana” depende mucho de cómo estéis viviendo el “hoy” de la juventud ... Vivid con entusiasmo, con alegría, pero, sobretodo, con sentido de responsabilidad". Y poco a poco ha enumerado todos los desafíos, pero también las posibilidades, en los que los jóvenes pueden comprometer sus energías y ser los protagonistas de ellos.

Justamente para este propósito, los jóvenes de la parroquia paraguaya de  Ypacaraí (conocida a nuestros más asiduos lectores), que se están preparando para vivir el momento fuerte del Pentecostés Joven, todavía tienen vivo el recuerdo de lo que han vivido la noche de Pascua, cuando han sido llamados a comprender que la resurrección de Cristo es el "fundamento de los fundamentos", la señal tangible de que la existencia es tomar en serio el "vivir los valores eternos", el creer que Dios nos ha creado libres, inteligentes, con una voluntad y que tenemos que tomar nuestro futuro en nuestras manos, contra todas las formas de una cultura de la resignación. Dios nos llama para construir una realidad más hermosa, una vida mejor. Los jóvenes tienen que tener este gran sueño y no pequeños deseos, en cualquier situación, listos a pagar con responsabilidad el precio: el del testimonio, más elocuente que cualquier palabra. También Jesús ha encontrado obstáculos y ha pagado su precio.

La riqueza infinita del cristianismo permite a los jóvenes hablar a otros jóvenes para proclamar el Evangelio único de amor y liberación.

"Sed hombres y mujeres libres y responsables" ha dicho Benedicto XVI, tocando también los temas de la sexualidad (lejos de estériles moralismos), de la corrupción, del compromiso social y de la formación que es necesaria a los jóvenes.
 

Éste es el mensaje de la Iglesia, un himno a la libertad en la verdad que concierne todos los ámbitos de la vida y le da sentido cumplido.

 

 






15/05/07 
 

Sitio de la Comunidad misionera Redemptor hominis