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Profundizaciones  



La nueva evangelización
para

la transmisión de la fe

 
Una primera lectura de los Lineamenta/2




En la primera parte de la lectura de los Lineamenta para la XIII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, hemos puesto en evidencia la importancia de un renovado ardor, de la esperanza alegre para una nueva evangelización. Es necesario, sin embargo, situarse frente a los inéditos escenarios históricos, para discernir las expresiones y los métodos adecuados a los nuevos tiempos en los cuales la Iglesia vive su misión.

Los escenarios de la nueva evangelización

La alegría de evangelizar, en efecto, inspira también una actitud, un estilo audaz frente a los nuevos contextos histórico-culturales, para transformarlos en lugares de testimonio y anuncio del Evangelio.

 Los Lineamenta describen seis escenarios fundamentales que evocamos aquí rápidamente− poniendo de relieve también el desafío que representan para la Iglesia[1].

Ante todo, se lleva en cuenta el trasfondo general de la secularización y del relativismo, que se han infiltrado también en las comunidades cristianas, a través de una actitud menos agresiva, pero más invadente, de la cultura de masas. Este trasfondo filosófico, con sus implicaciones antropológicas, desafía a la Iglesia a vivir y reafirmar la libertad de la búsqueda de la Verdad acerca de Dios y del hombre, y a estar presente allá donde la dignidad de la persona humana quede envilecida, para superar el dominante egocentrismo individualista, superficial y consumista.

Luego se encuentra el fenómeno migratorio, que ha cambiado la geografía étnica también de las ciudades de Europa, y trae "en casa propia" las problemáticas de la misión del sur del mundo: las de la caridad, de la acogida no separada de la llamada a la responsabilidad y a la integración en una sociedad multicultural.

Los medios de comunicación de masas tienen un impacto cada vez más importante,  como lugar de información, pero también de socialización y encuentro, y ya se han vuelto realmente nuevos areópagos de la evangelización.

El escenario económico, con los desequilibrios del mercado global, interroga a la Iglesia sobre la importancia de una solidaridad de la mundialización, para escuchar la voz de los pobres, y sobre la necesidad de estilos de vida sostenibles a nivel planetario.

La investigación científica y tecnológica, que trae ciertamente notables beneficios al hombre, se ha vuelto, sin embargo, un verdadero ídolo, que suscita religiones de la prosperidad y de la gratificación instantáneas.

Se considera, en fin, el escenario político, con su complejidad de desafíos acerca de los temas de la paz, de la tolerancia y la convivencia entre pueblos y religiones diferentes, de los derechos del hombre y de los pueblos, de la salvaguarda de la creación, etcétera.

Los Lineamenta mantienen su estilo de texto guía para la reflexión pastoral, y no asumen un lenguaje técnico de ahondamiento, sino que dejan filtrar una reflexión cultural pluridisciplinar mucho más amplia sobre temas tan complejos y problemáticos[2].

El documento de base sinodal tiene el mérito de abrazar, con una mirada de conjunto, estos varios fenómenos, y de subrayar la función crítica y profética que la Iglesia debe desarrollar frente a ellos, encontrando expresiones nuevas de su presencia en estos diversos lugares de evangelización: la cultura, los medios de comunicación de masas, la acogida pastoral de los inmigrados, etc.

Para una evangelización de la cultura

Son necesarios un conocimiento profundizado y un diálogo con la cultura de nuestro tiempo, en la cual estamos sumergidos, y también una capacidad crítica de discernimiento y de anuncio de la novedad cristiana, para una nueva evangelización que se sitúe en la misión universal de la Iglesia.

 Podemos definir este diálogo cultural evangelizador como una pastoral de la cultura misionera, que, según los diferentes carismas y los diversos registros espirituales, ya desde hace tiempo, es practicada por las comunidades y las congregaciones misioneras en sus revistas y sitios web[3]. Tendría que volverse, sin embargo, cada vez más un estilo pastoral de las parroquias, que, al contrario, se mantienen frecuentemente en un nivel de mantenimiento de lo existente, sin una reflexión crítica.

Los nuevos escenarios requieren, en efecto, un trabajo cultural y pastoral de largo respiro, por ejemplo frente a la así llamada "emergencia educativa", que pone en tela de juicio a los varios actores de la formación de las nuevas generaciones, que son la familia, la escuela, la parroquia, a nivel de contenidos, de método, y sobre todo de testimonio de valores vividos[4].

La nueva evangelización se configura, por tanto, como pastoral de la cultura, pero también como una evangelización de la cultura, porque el Evangelio no hace una obra de barnizado superficial de ella[5], sino que subvierte en profundidad sus criterios de juicio.

 La sociedad contemporánea exige de la Iglesia también nuevos lenguajes y estilos audaces de parresia en la predicación, que se dirijan al corazón de las preocupaciones o sacudan las costumbres de los oyentes. Esto en la proclamación ordinaria de la fe, pero también en la transmisión de persona a persona, que permanece un método insustituible del anuncio y del rendir razón de la propia fe[6].

También la catequesis, a la cual los Lineamenta dedican amplio espacio, se articula entre un primer anuncio y un ahondamiento en la fe. Se configura como una iniciación cristiana, que no implica solo la dimensión intelectual del conocimiento, sino el descubrimiento de la vida de la Iglesia y la participación en la misma.

En este sentido, se insiste en la dilatación del concepto mismo de catequesis, coextendiéndolo al de transmisión de la fe[7].

Los Lineamenta, frente a estos escenarios, ofrecen, con simplicidad, algunos itinerarios, y, sobre todo, ponen en evidencia que estos son un desafío a nuestra creatividad evangelizadora. La mundialización, por ejemplo, hace cada vez más palpable que la misión no se realiza solo del Norte al Sur y viceversa, sino, en todos los cinco continentes y en las diversas direcciones, y que tal situación exige intercambiarse energías, medios y experiencias, para comprometerse juntos en la única y común misión de vivir y anunciar el Evangelio[8].

Misión como comunión entre las Iglesias: la necesidad de una verificación

Estos tiempos nuevos requieren, ya desde hace muchos años, el paso de una pastoral de mantenimiento a una orientación misionera de la parroquia, donde missio ad intra y ad extra remiten la una a la otra[9]. La reflexión sinodal quiere verificar el impacto de este esfuerzo, requerido por el magisterio de la Iglesia universal y local[10].

Al término del primer capítulo de los Lineamenta, "Tiempo de nueva evangelización", se subraya exactamente que "nueva evangelización es sinónimo de misión; exige la capacidad de partir nuevamente, de atravesar los confines, de ampliar los horizontes. La nueva evangelización es lo contrario a la autosuficiencia y al repliegue sobre sí mismo, a la mentalidad del status quo y a una concepción pastoral que retiene suficiente continuar a hacer las cosas como siempre han sido hechas"[11].

 A partir de esta afirmación, nos parecen de central importancia las preguntas que se encuentran en este capítulo; estas se refieren a la real adquisición, de parte de las Iglesias locales, de esta primacía de su orientación misionera y de las dificultades encontradas.

En este sentido, es urgente reflexionar sobre las relaciones vividas entre las Iglesias del norte y del sur del mundo. En esta óptica, se deben reconsiderar los escenarios socio-culturales de la inmigración y los desequilibrios por ella provocados, las imágenes en gran parte negativas vertidas por los medios de comunicación de masas, la inflación de intervenciones humanitarias y de un "buenismo" que no es caridad. En el plano de los intercambios eclesiales, hay que considerar que estos no han sido vividos siempre en la óptica de la gratuidad evangelizadora, sino de la utilización de bienes y servicios o recursos humanos. Estos fenómenos y problemas han ejercido su influencia y creado un impasse, un malestar difundido, a veces, una explícita xenofobia y un repliegue y cierre que nada tienen que ver con la catolicidad de la Iglesia.

Los Lineamenta sugieren, por lo tanto, algunas líneas de reflexión, pero hacen también algunas preguntas a todos los cristianos, a las que ellos podrán responder con la aportación de su experiencia crítica.

En el profundizar en tales cuestiones fundamentales acerca del tiempo de la nueva evangelización, de sus desafíos, de los logros y los fracasos de las últimas décadas, tenemos que colocarnos en la perspectiva de una reflexión autocrítica de nuestras comunidades cristianas, como los Lineamenta piden, para poder avanzar, no de manera intelectualista y en la producción estéril de documentos, sino en una conversión profunda, para encontrar los caminos que el Señor recorre en este segundo milenio.

Antonietta Cipollini

(Traducido del italiano por Luigi Moretti)





[1] Cf. Lineamenta de la XIII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana, 6, en www.vatican.va (de ahora en adelante Lineamenta).
[2] Baste pensar, por ejemplo, a la referencia, en el texto, a una sociedad "líquida", a la situación de fluidez consecuente a la mundialización, que "deja cada vez menos espacio para las grandes tradiciones, incluidas las religiosas, y para su tarea de estructurar de modo objetivo el sentido de la historia y las identidades de los sujetos": cf. Lineamenta, 6. Tal modernidad "líquida" está bien descrita por las obras del famoso sociólogo Zygmunt Bauman, quien se ha ocupado de los reflejos de psicología social de la mundialización. Cf. entre las numerosas obras suyas, Z. Bauman, La globalización: consecuencias humanas, Fondo de Cultura  Económica, Buenos Aires 1999; Z. Bauman, Amor líquido: acerca de la fragilidad de los vínculos humanos, F.C.E. de España, Madrid 2005.
[3] La Comunidad Redemptor hominis dedica a la pastoral de la cultura una atención particular, en los varios Países; en Italia y en el Paraguay, se dedica también a una regular sensibilización dominical en las parroquias.
[4] Cf. Lineamenta, 20.
[5] Cf. Pablo VI, Evangelii nuntiandi, 20.
[6] Cf. Lineamenta, 16.
[7] Cf. Lineamenta, 14.
[8] Cfr. Lineamenta, 5.
[9] Cf. Lineamenta, 10. Aunque no podemos, en el presente contexto de la presentación de los Lineamenta, hacer un ahondamiento de ella, señalamos la extensa reflexión sobre el tema de la nueva evangelización desarrollada por Emilio Grasso ya desde el comienzo de los años 90: cf. por ejemplo, E. Grasso, El Evangelio por los caminos del hombre, Universidad Católica (Biblioteca de estudios paraguayos 45), Asunción 1994; E. Grasso, Al amanecer del Tercer Milenio. Fuentes perennes y vivencia cotidiana de la misión, Universidad Católica (Biblioteca de estudios paraguayos 53), Asunción 1996. Para la completa bibliografía de este autor, cf. la sección del sitio www.missionerh.it /Bibliografía-Emilio Grasso.
[10] A ella ha invitado Benedicto XVI también en el Mensaje para la próxima Jornada Mundial de las Misiones, en sintonía con las preocupaciones de estos Lineamenta: cf. Mensaje de Benedicto XVI para la Jornada Mundial de las misiones 2011, en www.vatican.va
[11] Cf. Lineamenta, 10 (lo subrayado es nuestro).


29/09/2011
 

Sitio de la Comunidad misionera Redemptor hominis