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La Doctrina Social de la Iglesia


Contexto histórico, principios y fundamentos

 


 

Cuadernos de Pastoral 22
Emilio GRASSO, La Doctrina Social de la Iglesia. Contexto histórico, principios y fundamentos, Centro de Estudios Redemptor hominis (Cuadernos de Pastoral 22), San Lorenzo (Paraguay) 2008, 88 pp.
 

Este “Cuaderno de Pastoral” es una introducción a la doctrina social de la Iglesia.

La palabra “introducción” significa empezar a entrar para comprender mejor. Queremos, pues, comenzar a entrar en la doctrina social que la Iglesia, desde hace más de cien años, nos propone, a fin de conocerla y poner en práctica sus orientaciones.

Este “Cuaderno”, como los demás de la misma colección, ha nacido de una serie de encuentros llevados a cabo en la parroquia Sagrado Corazón de Ypacaraí, en el ámbito del Curso de Teología para Laicos. En tal sentido, esta contribución está dirigida en particular a los fieles laicos, llamados a ser ciudadanos preparados y bien formados y, por lo tanto, a actuar en la sociedad en conformidad con sus propias convicciones cristianas y su fe católica.

Los Obispos del Paraguay hablan a menudo, en este momento específico y difícil para el país, de la doctrina social de la Iglesia: “Es orientación de la doctrina social de la Iglesia que cada laico católico pueda y deba comprometerse en el ejercicio de la política, así como pueda pertenecer a grupos políticos con el fin de colaborar en la construcción de la comunidad humana”[1].

La misma Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, reunida en Aparecida, ha subrayado la importancia, para todo el continente, de conocer la doctrina social de la Iglesia, afirmando que “constituye una invaluable riqueza, que ha animado el testimonio y la acción solidaria de los laicos y laicas, quienes se interesan cada vez más por su formación teológica, como verdaderos misioneros de la caridad, y se esfuerzan por transformar de manera efectiva el mundo según Cristo”[2].

En efecto, faltan conocimiento e ideas claras sobre este ámbito doctrinal y acerca de la orientación ofrecida por la Iglesia, que puede ser importante y muy oportuna, en el contexto sociopolítico actual.

La doctrina social de la Iglesia atañe al comportamiento del hombre con los demás y a los grandes problemas de la sociedad, a partir del Evangelio y del Magisterio de la Iglesia Católica, y teniendo como base los mismos.

En tal sentido, una primera y fundamental clarificación que se necesita hacer, es que la doctrina social no propone un programa político, tampoco económico, sino que más bien ofrece un mensaje, un conjunto de ideas, principios y orientaciones sobre los problemas sociales, dirigidos a todos.

La doctrina social, por lo tanto, no da soluciones prácticas a los problemas que la política está llamada a resolver, sino que los ilumina y orienta.

La Iglesia no tiene un programa político – es neutral en este campo –, como lo han repetido los mismos Obispos del Paraguay, pero, no es y no puede ser neutral frente a los grandes problemas sociales que atañen a la vida del hombre y, por lo tanto, ella ofrece ciertas indicaciones a la conciencia de los católicos y de cada hombre de buena voluntad.

La doctrina social, por consiguiente, no es el programa de ningún partido.

Al contrario, la Iglesia, en todo su Magisterio, insiste siempre en afirmar que el ámbito político pertenece a los laicos, no a los sacerdotes y tampoco a los Obispos, sino a todos los laicos, quienes están llamados a comprometerse en las varias y diferentes esferas sociales.

Es importante conocer el origen, el nacimiento, la historia y los motivos del proceso que ha empujado a la Iglesia, en un determinado tiempo y contexto históricos, a reflexionar sobre los problemas sociales y a iniciar la elaboración de un cuerpo sistemático de enseñanzas y orientaciones. Esto puede ser muy útil, e incluso esencial, para actuar en la ciudad y en el mundo social, político y económico, como hombres y mujeres comprometidos y conscientes de lo que la Iglesia indica, en relación a estos campos.

Las locuciones: “Doctrina social”, “enseñanza social” o “magisterio social” de la Iglesia, incluso con diversas acentuaciones, substancialmente, tienen el mismo significado. En efecto, todas esas definiciones se refieren al conjunto de enseñanzas, orientaciones, normas y principios que la Iglesia católica ha elaborado orgánicamente, tratando de responder a los problemas que conciernen precisamente a la sociedad. Este conjunto, desarrollado en el curso de los siglos, constituye una verdadera y propia parte orgánica de todo el Magisterio eclesial.

Aunque el uso de la expresión “doctrina social”, para denominar la materia que tratamos, haya entrado en el lenguaje teológico a través de la encíclica Quadragesimo anno de Pio XI (1931), el inicio de esta disciplina, oficialmente, se remonta al 15 de mayo de 1891, fecha de la publicación de la primera encíclica social, Rerum novarum, promulgada por el Pontífice León XIII.

La doctrina social aparece, entonces, como una disciplina bastante nueva, habiendo nacido hace poco más de cien años. Sin embargo, esta novedad es relativa y se refiere solo a su emancipación de otras disciplinas teológicas. El año 1891, cuando se publica la Rerum novarum, marca el momento en que la doctrina social adquirió su propia autonomía.

Pero, la enseñanza de la Iglesia sobre las consecuencias sociales del actuar humano es tan antigua como la Iglesia. Sus raíces se encuentran en el mensaje bíblico del Antiguo y Nuevo Testamentos, especialmente en el Evangelio y también en los escritos de los Padres de la Iglesia[3].

La Iglesia, además, como experta en humanidad, ubicada en el mundo y en su historia, con todos los desafíos que cada época presenta, ha elaborado algunos principios fundamentales y una enseñanza directa, para todos los hombres de buena voluntad y los que quieran construir una civilización de paz y amor.

Como afirmó Juan Pablo II, en su encíclica Sollicitudo rei socialis:

La Iglesia no tiene soluciones técnicas que ofrecer al problema del subdesarrollo en cuanto tal. … En efecto, no propone sistemas o programas económicos y políticos, ni manifiesta preferencias por unos o por otros, con tal que la dignidad del hombre sea debidamente respetada y promovida, y ella goce del espacio necesario para ejercer su ministerio en el mundo. Pero la Iglesia es ‘experta en humanidad’, y esto la mueve a extender necesariamente su misión religiosa a los diversos campos en que los hombres y mujeres desarrollan sus actividades, en busca de la felicidad, aunque siempre relativa, que es posible en este mundo, de acuerdo con su dignidad de personas” (n.º 41).

Emanuela Furlanetto




[1] Conferencia Episcopal Paraguaya, La situación del país y de la Iglesia. Subsidio para su estudio y reflexión (14 de marzo de 2008).

[2] Documento de Aparecida, 99.

[3] Cf. “Cuadernos de Pastoral” 16, 11.

   

ÍNDICE

   

Introducción

3

I. 

 

Origen de la cuestión social

 8

 

1.  

El contexto histórico

8

   

La Revolución industrial

 9

   

Las clases sociales: conflicto capital-trabajo

 10

   

La urbanización y la explotación del proletariado

 12

   

La Revolución francesa

 17

   

Derecha e izquierda

 20

   

El liberalismo político y económico

 21

   

El socialismo

 25

   

No es cuestión de juicios éticos

 28

 

 2.  

La posición de la Iglesia

 30

   

La reacción de la Iglesia a la cuestión social:la Rerum novarum

34

 II.

 

Los fundamentos teológicos de la doctrina social de la Iglesia

 38

   

El hombre creado a imagen y semejanza de Dios

 40

   

El amor trinitario

 42

   

La Encarnación

 45

   

La dignidad del hombre

 47

 III.

 

Los principios de la doctrina social de la Iglesia

49

   

El bien común

 50

   

La solidaridad

 53

   

La subsidiaridad

 55

   

 La justicia

 59

   

 La justicia conmutativa

 62

   

 La justicia distributiva

 64

   

 La justicia social

 68

 IV.

 

 Conclusión

 70

   

 Justicia y caridad

 70

   

 Apéndice

 
   

 Principales documentos de la doctrina social de la Iglesia

75

 


 

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