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Publicaciones


EL CATEQUISTA,

PUENTE ENTRE DIOS Y LOS HOMBRES

Reflexiones teológicas y espirituales

 

 

El Catequista, puente entre Dios y los hombres. Reflexiones teológicas y espiritualesEmilio GRASSO, El Catequista, puente entre Dios y los hombres. Reflexiones teológicas y espirituales, Centro de Estudios Redemptor hominis (Cuadernos de Pastoral 34), San Lorenzo (Paraguay) 2015, 64 págs.

En la colección de los "Cuadernos de Pastoral" hemos dedicado una amplia atención al tema de la catequesis. Algunas publicaciones precedentes han abordado el tema de las condiciones necesarias para ser catequista, y han dado ciertas pautas para su formación, además de aportar indicaciones prácticas para desarrollar los encuentros de catequesis[1]; otras han proporcionado una selección de temas, organizados según una metodología didácticamente eficaz, para la formación de los jóvenes[2], en particular para los confirmandos[3].

Esta nueva publicación, que completa las anteriores, se focaliza en la identidad y la espiritualidad del catequista, para que este se dé cuenta cada vez más de la grandeza de la vocación que Dios le ha reservado, y de la responsabilidad con la cual tiene que cumplir el mandato que la Iglesia le ha confiado.

El verdadero perfil del catequista es el de un cristiano llamado a vivir de modo radical la fidelidad al propio Bautismo. En cuanto bautizado, él es un "discípulo misionero"[4] del Señor y está llamado, no solo a manifestarlo, sino a hacer presente a los hombres el rostro del amor de Dios, a través de su vida.

En el interior de la común vocación de bautizados, los catequistas, siguiendo las huellas de los apóstoles, desarrollan, para los niños, los jóvenes y los adultos, la función de educadores en la fe, a fin de iniciarlos en la plenitud de la vida cristiana[5].

Los catequistas no encontrarán en este Cuaderno ningún material que puedan utilizar directamente en sus encuentros. Las reflexiones contenidas en estas páginas, en efecto, se dirigen a ellos para que encuentren claridad sobre quiénes son, así como un alimento para fortalecer su espíritu y superar los momentos de desaliento que se presenten al llevar a cabo su misión, frente a desilusiones o incluso fracasos.

La actividad del catequista no es una profesión: no se yuxtapone a lo que él es, sino que forma una sola cosa con su naturaleza más profunda. En efecto, uno no es catequista por unas horas cada semana o por un tiempo limitado; lo es siempre, en todos los lugares y con todos los que estén a su alrededor.

Una persona no hace de catequista, sino que es catequista. Según las palabras del Papa Francisco:

"Ser catequistas. No trabajar como catequistas: eso no vale. Uno trabaja como catequista porque le gusta la enseñanza... Pero si tú no eres catequista, ¡no vale! No serás fecundo, no serás fecunda. Catequista es una vocación: 'ser catequista', esta es la vocación, no trabajar como catequista. ¡Cuidado!, no he dicho 'hacer' de catequista, sino 'serlo', porque incluye la vida. Se guía al encuentro con Jesús con las palabras y con la vida, con el testimonio"[6].

Estas reflexiones surgidas de los encuentros de formación para catequistas impartidos por el P. Emilio Grasso, en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Ypacaraí y también en otras parroquias del Paraguay–, mantienen el carácter coloquial y didáctico de las circunstancias en que han nacido, en particular, la de tener como referentes, esencialmente, a catequistas de niños y adolescentes. De ahí las numerosas alusiones a catequizandos que se encuentran en esta etapa de vida. Sin embargo, también los catequistas de adultos sabrán sacar provecho del enfoque de este "Cuaderno de Pastoral", que confiamos, con admiración y agradecimiento, a todas aquellas numerosas personas que, con gran entrega personal y profundo sentido eclesial, viven la alegría de ser catequistas.



_____________________

[1] Cf. E. Grasso, La Formación del Catequista. Fundamentos espirituales - teológicos - prácticos (Cuadernos de Pastoral 19). 

[2] Cf. E. Grasso, Una introducción catequética a la fe católica para los jóvenes. Caminar, edificar, confesar (Cuadernos de Pastoral 32).

[3] Cf. E. Grasso, Al encuentro de los jóvenes. Conversaciones con los confirmandos (Cuadernos de Pastoral 27).

[4] Cf. Papa Francisco, Evangelii gaudium, 119-121.

[5] Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 5.

[6] Papa Francisco, A los participantes en el Congreso Internacional sobre la catequesis (27 de septiembre de 2013). 

 

  ÍNDICE 

Introducción

3

I. La identidad del catequista, puente entre Dios y el hombre

6

 

La búsqueda de la unión con Dios

8

 

La fe del catequista

14

 

El proceso mimético

19

II. Injertado en el mundo de los niños

22

 

La atención a la realidad familiar

23

 

Ver a los niños con los ojos de Dios

26

 

Identificarse con la palabra de Dios

27

 

Discípulos misioneros

30

 

Salvación histórica y meta-histórica

32

 

La diferencia como valor

35

 

Abordar la diferencia sexual

38

 

Fortalecer la voluntad

43

III. La tarea del catequista tiene un término

46

 

La catequesis mistagógica

49

 

Educar en la responsabilidad

50

IV. Conclusión

52




 

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