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“Querido amigo…”/18

 

Ypacaraí, 27 de diciembre de 2013

 

 

Queridos monaguillos y queridas niñas liturgistas de la parroquia de Tacuatí:

Como ya saben, yo soy oriunda de Tacuatí. Ahí crecí, estudié y participé siempre en la vida de la Iglesia, como lo están haciendo ustedes.

La parroquia de Tacuatí la tengo siempre presente en mis oraciones, porque, aparte de ser mi pueblo, es también el lugar donde nació mi vocación religiosa.

Hace ocho años que me encuentro trabajando en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Ypacaraí, Diócesis de San Lorenzo, Departamento Central.

Aquí en Ypacaraí los monaguillos y niñas liturgistas tienen sus encuentros divididos por grupos, porque son numerosos.

Para la formación está también Emanuela que los sigue. Nos organizamos para hacer proyección de películas y debates.

Están los del centro y los de las compañías que participan. El domingo, sobre todo, son muy numerosos, y es un día de encuentro.

Aunque no viva allí y sea mucho tiempo que estoy en Ypacaraí, sin embargo, conozco bien la situación de Tacuatí, me informo siempre, pregunto cómo anda por ahí, me entero también a través de los medios de comunicación.

Es muy triste saber que, en vez de mejorar, las condiciones han empeorado, por ejemplo, en el campo de la salud, de la educación, del trabajo y de la construcción de una ruta asfaltada, donde se pueda transitar sin ningún inconveniente, también cuando llueve, porque, como se sabe, cuando llueve está todo paralizado.

Es una situación preocupante que, sin embargo, no se encuentra solo ahí en Tacuatí, hay también otros lugares del Paraguay que padecen muchas necesidades básicas para vivir como seres humanos. Por eso, es importante que ustedes se esfuercen por estudiar para poder crear un futuro mejor.

Tengo siempre buenas noticias de ustedes, gracias a Mary. Ahora es ella quien se ocupa de la formación de ustedes, y tienen que aprovechar esta gracia. Yo sé cuántos sacrificios hacen ustedes para mejorar y salir adelante. Ella me cuenta que mantienen su compromiso con mucha fidelidad y esmero. Acuérdense que cada tarea que realicen al servicio de Cristo es siempre importantísima: nunca duden de eso. También Rosalba me cuenta que ustedes son muy buenos y tienen ganas de conocer y aprender nuevas cosas cada día más.

Esto también es importante, porque se necesita tener un interés primordial por el estudio. Ahora, si no se da importancia al estudio, no se consigue nada. Por eso, un monaguillo y una niña liturgista tienen que ser los mejores estudiantes y tener buenas calificaciones en su estudio, porque son amigos de Jesús. Ustedes están llamados a hacer cosas grandes en la vida, con los ojos puestos arriba y los pies bien firmes en la tierra.

Cuando algunos de ustedes concluirán la etapa de ser monaguillo o niña liturgista, tienen que tomar otro compromiso, por ejemplo, el de ser catequista, lector o de realizar otra tarea dentro de la vida de la Iglesia. Cada uno de nosotros está llamado a vivir el compromiso del Bautismo, a ser un miembro fiel de la Iglesia, que es el Cuerpo de Cristo, y servirla, construirla para que sea siempre el rostro viviente de Cristo.

A propósito de compromiso, el Papa Francisco decía:

Queridos hermanos y hermanas, el Señor nos llama cada día a seguirlo con valentía y fidelidad; nos ha concedido el gran don de elegirnos como discípulos suyos; nos invita a proclamarlo con gozo como el Resucitado, pero nos pide que lo hagamos con la palabra y el testimonio de nuestra vida en lo cotidiano”.

Sigan adelante y busquen no abandonar su compromiso.

Que la alegría de la Navidad pueda llenar sus corazones de paz y de esperanza.

Muchos saludos para ustedes y sus familiares. 

 

Liz



 

Sitio de la Comunidad misionera Redemptor hominis