Italiano Español Nederlands Français
Home arrow América Latina ▸ arrow "Querido amigo…” arrow Queridos monaguillos y queridas niñas liturgistas de la parroquia de Ypacaraí (25/04/2014)
Imprimir Enviar a un amigo



“Querido amigo…”/21 

 

 

Tacuatí, 25 de abril de 2014

 

Queridos monaguillos y queridas niñas liturgistas de la parroquia de Ypacaraí:

¡Felices Pascuas!

El tiempo corre veloz, este año también ya hemos vivido los momentos más intensos de las celebraciones litúrgicas, es decir, la Semana Santa, en la que celebramos y actualizamos litúrgicamente la Pasión, la Muerte y la Resurrección de Cristo.

Algunos de ustedes han participado por primera vez en los servicios litúrgicos de estas celebraciones. Puedo imaginarme qué alegría han experimentado de poder participar activamente en las mismas, estando tan cerca del altar del Señor. ¡Qué honor!

Sin embargo, para otros compañeros suyos, esta ha sido la última vez que han servido en las celebraciones litúrgicas de la Semana Santa, como monaguillos y niñas liturgistas, porque han llegado a la etapa final establecida para dichos servicios.

Ellos han demostrado que han sido capaces de llevar adelante el encargo que habían tomado, y ahora llega el momento en que deben comprometerse asumiendo otras responsabilidades, como cristianos y como personas que van creciendo y madurando física, mental y espiritualmente.

En mi carta anterior, les he escrito que con el grupo de monaguillos y niñas liturgistas de Tacuatí Centro, además de los encuentros de formación, de la catequesis y de los servicios litúrgicos, estamos reflexionando sobre el tema de la caridad.

Les he comentado sobre la alcancía: el árbol del amor, que hemos preparado durante el tiempo de la Navidad. ¡La iniciativa ha tenido éxito! Con lo recaudado hemos comprado algunas cosas muy sencillas, como productos higiénicos y golosinas, que hemos entregado a sus destinatarios: personas enfermas y ancianas.

Motivados por el resultado del árbol del amor, y reflexionando sobre el mensaje del Papa Francisco quien propuso ejercitar la caridad durante el tiempo de Cuaresma, hemos preparado otra pequeña alcancía, que aún no ha sido abierta. Esta es una posibilidad de caridad al alcance de cada uno de ellos. Todos juntos han decidido llevarla adelante, y están tan entusiasmados que son ellos mismos los que me traen la lista de las personas a quienes debemos visitar.

El objetivo es que cada uno haga su pequeño sacrificio, su pequeña renuncia.

La generosidad, la caridad, el servicio a los demás deben ser compromisos fundamentales en la vida de cada uno de nosotros, y pueden llevarse adelante de diferentes maneras. Todos, a pesar de las carencias económicas, tenemos algo que dar y que hacer para los demás.

No se trata solo de dar algo, sino de donar, con nuestra presencia y nuestras acciones, a la persona misma del Señor, quien se ha identificado con los más pobres, con los abandonados, con los que sufren: “En verdad les digo que, cuando lo hicieron con algunos de los más pequeños de estos mis hermanos, me lo hicieron a mí”(Mt 25,40).

Por lo tanto, no debemos ayudar a los demás solo cuando nos dé la gana, y dando solo cosas materiales, aunque sean fundamentales, sino dándoles amor, tiempo, cariño, amabilidad, respeto y paciencia. A veces, una simple visita puede aportar un alivio a quien vive en el dolor y en la soledad.

De manera tan sencilla y profunda, nos dice el Papa Francisco en uno de sus mensajes sobre la caridad: “Solamente llevamos al cielo aquello que hemos compartido con los demás”.

Muy a menudo, hay que empezar a ayudar en nuestra propia casa, a nuestros padres, a las personas que se encargan de nosotros. A veces, cuando tenemos todo lo que necesitamos, hay la tentación de despilfarrar, de no valorar las cosas; de esa manera, nos volvemos ingratos, egoístas, vanidosos.

Los saludos con una frase del mensaje del Papa Francisco pronunciado el Jueves Santo: “Nosotros en nuestro corazón pensemos en los otros, y pensemos en el amor que Jesús nos dice que tenemos que tener con los otros; y pensemos también cómo podemos servirles mejor, a las otras personas, porque así Jesús lo quiso de nosotros”.

Una vez más Felices Pascuas a cada uno de ustedes y a sus familiares 


Mary

 


 

Sitio de la Comunidad misionera Redemptor hominis