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Vida de la parroquia de Obeck-Mbalmayo


 

Párroco y "buen Pastor"

 



La lluvia tropical intensa de toda la noche no ha impedido a los fieles y a tantos amigos de encontrarse de nuevo numerosos, en la iglesia de la parroquia de Obeck en Mbalmayo (Camerún), que se presentaba, aunque en su pobreza, adornada como en los grandes días de fiesta. Domingo 1.° de octubre coincidían, en efecto, algunos acontecimientos de gran importancia: la visita de nuestro Obispo, Mons. Joseph-Marie Ndi-Okalla, para hacer efectivo el nombramiento del P. Franco Paladini como párroco, con el paso eclesial de entregas, y la visita del P. Michele Chiappo, nuestro Responsable General, a nuestra Comunidad, para dar relieve a la nueva etapa de la presencia comunitaria y pastoral en Obeck.

Mons. Joseph-Marie Ndi-Okalla, con su benevolencia, ha querido estar presente y presidir la ceremonia. Ha destacado los momentos esenciales de la celebración, agradeciendo ante todo a los presentes, entre los cuales el Vicario General de la diócesis, Mons. Marcel Minlo, el Vicario diocesano de los religiosos, el P. Jean-Baptiste Makelandi, numerosos amigos de la ciudad de Mbalmayo y algunos llegados de Yaundé, de la Universidad Católica, entre los cuales el P. Engelbert Meyongo, profesor en el Departamento de Derecho Canónico y Presidente del Tribunal Eclesiástico Provincial de Yaundé, y amigos de otras instituciones, con las cuales hay una buena colaboración en el ámbito social y caritativo.

Mons. Ndi-Okalla los ha agradecido por haber querido vivir en comunión esta jornada de fiesta de la Comunidad Redemptor hominis, "a la que estimamos ha afirmado y queremos mucho".

El Obispo ha resaltado que el nombramiento de Franco va situado, en este sentido, como ratificación y renovación de una presencia de la Comunidad Redemptor hominis, a cuyo cuidado pastoral está encomendada la parroquia. Presentando a Franco como párroco, ha recordado también a las numerosas personas de la Comunidad que han actuado, durante años, en el campo de la formación de los fieles laicos y de los jóvenes, en la promoción de la caridad, además de que en el campo más estrechamente sacramental.

Es toda la Comunidad, ha dicho el Obispo, la que en los años ha desarrollado su carisma en esta parroquia, los miembros presentes y también los que han dejado esta tierra y han vuelto a la casa del Padre, como Silvia Recchi. Dialogando con los fieles, ha citado, a tal propósito, un refrán en lengua local que dice: "El cuello no se queda sin los hombros".

Ha recomendado, luego, de modo particular, una intención de oración por la justicia y la paz en Camerún.

Recordamos, en efecto, que Camerún atraviesa un momento de gran dificultad social y política con empujes secesionistas, también violentos, en las dos regiones anglófonas del país, expresión de una inacabada unidad nacional, que habría debido ser realizada a través de una efectiva descentralización (como ha sido destacado también por un documento de la comisión "Justicia y paz" de la Conferencia Episcopal Camerunesa, publicado en la vigilia de la celebración vivida en Obeck).

La suspensión de cada actividad ("las ciudades muertas", como la definen), agita y preocupa al país que ha gozado de la paz hasta ahora, pero, esta se construye solo si hay justicia y consideración de las diversidades culturales.

Los fieles quienes reciben cada día mensajes e invitaciones, a través de las redes sociales, para que mantengan la paz y rechacen la violencia, perciben la gravedad del momento histórico y la intención de oración del Obispo.

Los feligreses han vivido con sobriedad y escucha un paso de entregas, que ciertamente no tenía solo una connotación jurídica, sino que representaba una ocasión de renovación personal, comunitaria y pastoral. Han podido comprender mejor cómo la paz y la unidad se construyen en una profunda conversión, ante todo personal, que luego tiene una implicancia social.

Las palabras de acogida del vicerresponsable del Consejo Pastoral, Martin Mohma, han destacado la relación de la parroquia con la entera Comunidad Redemptor hominis y con su équipe pastoral, han agradecido al párroco saliente, el P. Gian Paolo Paladini, quien seguirá dando su contribución pastoral en la parroquia, y han saludado el nuevo servicio de párroco del P. Franco Paladini, en la apertura de corazón recíproca de una nueva aventura de fe.

El Obispo ha pedido al nuevo párroco nombrado que predique, y esto ha sido una ocasión, para Franco, de rehacer el itinerario de su vocación, de su camino en la parroquia, del amor de sus fieles, recordando también las propias oposiciones a la Gracia de Dios e identificándose así con aquello hijo, propuesto por el Evangelio del día, quien después de decir "no" al Padre, hace luego su voluntad.

El itinerario descrito es ya de decenios, hecho de gozos, de sacrificios, de conversión, de amor. La fiesta de santa Teresa del Niño Jesús ha dado ocasión de destacar esta primacía del amor, en la función de servicio al cual Franco está llamado.

Él ha resaltado esta primacía del amor que lo ha hecho madurar en el tiempo, y que le hace colocar de modo nuevo también este nombramiento, y desear llevar a la parroquia hacia el espíritu misionero que había animado a santa Teresa del Niño Jesús.

El Obispo ha expresado su satisfacción por haber pedido a Franco el ahondamiento en la palabra del Evangelio, y se ha detenido en el paso de párroco a pastor, en la centralidad del amor, aspectos emergidos en la homilía, que se volvían un llamado para todos los sacerdotes presentes, y ha invitado a Franco a hacer memoria cada año de esta acentuación en el día de la fiesta de santa Teresa del Niño Jesús.

El Obispo, luego, ha pedido a Michele, en calidad de Responsable General, que presentara a Franco, antes de proceder a la ceremonia litúrgica y jurídica del paso de entregas del párroco.

Michele no ha presentado solo un currículum de Franco, sino su itinerario como consagrado y miembro de la Comunidad, dirigiéndose también a los fieles, quienes han visto madurar y también "envejecer" a Franco en medio de ellos. Este pueblo él ha destacado ha comprendido y tratado de vivir con coherencia el hecho de que es una Comunidad que trabaja en la parroquia, que la fidelidad de los miembros a su carisma es la condición de una fecundidad apostólica; esta fidelidad, por consiguiente, es también un asunto del pueblo, que, por eso, no se ha escandalizado de las dificultades a veces vividas, sino que las ha compartido junto con los gozos.

Michele ha ratificado lo que la Comunidad ha insertado en su Estatuto, después de años de experiencia en África, o sea, que "el pueblo constituye, para la Comunidad, el más importante recurso, después de la gracia de Cristo", como afirma la Exhortación apostólica Ecclesia en Africa (n.° 53) de san Juan Pablo II, que ha indicado el camino de la parroquia en los primeros años de su fundación.

Michele ha exhortado a Franco a seguir este itinerario pastoral y espiritual, volviendo a tomar la invitación del Papa Francisco a saber estar delante el pueblo de Dios (para guiarlo), en medio de él (como cercanía y escucha) y también detrás de él (para saber seguir el sentido de su fe), a volverse cada vez más el buen Pastor, que conoce a sus ovejas y es conocido por ellas. Al final de la Misa, el don de una imagen del Buen Pastor ha hecho visible esta indicación a Franco y a toda la parroquia.

Michele ha donado también otros signos: un mantel de tejido tradicional del Paraguay para la Escuela de formación de los laicos, un candelero para la liturgia y un sostén económico para los pobres de la Cáritas. Estos dones han sido saludados por todos con alegría.

Michele ha recordado, sintéticamente, las prioridades de la parroquia Sagrado Corazón de Jésus de Ypacaraí, en el Paraguay, donde él actúa en este momento como párroco, que han sido indicadas por el trabajo pastoral del P. Emilio Grasso: la iniciativa de Dios, que viene a nosotros a través de su Palabra, debe estar en el centro de cada acción eclesial; la transparencia económica; la responsabilidad de los fieles laicos; la catequesis de los pequeños y de los jóvenes; la caridad y la pastoral de la cultura.

Estas prioridades, con acentuaciones locales diferentes, son y deben volverse cada vez más también las de la parroquia de Obeck.

Michele ha hecho a Obeck un llamado sobre todo a la apertura misionera y al espíritu universal, del cual la Comunidad es portadora en esta parroquia en la periferia de la ciudad y del mundo.

En el corazón quedarán marcados para siempre el silencio atento y sediento de una palabra de vida y de gozo de los fieles, los gritos alegres de las mujeres al final de la celebración, la humildad de nuestro Obispo, quien, con espíritu catequizador y larga experiencia de docente universitario, ha acogido y explicado, en su momento, a los fieles el corazón de los acontecimientos y de lo que se venía diciendo.

Al final del discurso de Michele, en efecto, el Obispo ha puesto en evidencia la "gramática" del carisma de la Comunidad presentado, y ha expresado, una vez más, su deseo que estas líneas, en el testimonio vivido de la Comunidad y de la parroquia de Obeck, sean de ejemplo y puedan contagiar a la entera diócesis.

Al término de la celebración, el canto tímido, pero alegre, en español, Alma misionera, ejecutado por los jóvenes coristas, ha acogido este momento de intercambio y de apertura con la experiencia de Ypacaraí, de la que es portador Michele, y que Franco está llamado a llevar adelante.

Este acontecimiento ha sido el comienzo de una semana de encuentros y de intercambios entre dos parroquias del sur del mundo y de la Iglesia.

Como dice el Salmo 126, yendo van y lloran, echan la semilla; volviendo con gozo, llevan el fruto del sudor.

Ha sido una jornada inolvidable para todos, construida en la fatiga y en la fidelidad diaria de la parroquia y de la Comunidad. Franco, en la humildad y en el sano orgullo, ha vivido un día de regreso a las fuentes de su vocación, de gozo y de apertura a la esperanza de todo un pueblo.

Antonietta Cipollini

(Traducido del italiano por Luigi Moretti)




11/10/2017
 

Sitio de la Comunidad misionera Redemptor hominis