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Vida de la parroquia de Obeck-Mbalmayo



 

vocación al amor

Primera recepción pastoral del Sínodo sobre los jóvenes, la fe
y el discernimiento vocacional, en Mbalmayo (Camerún)

 



Después de delinear ya una visión de conjunto de los temas, tratados por el Documento Preparatorio del Sínodo sobre los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional, que se llevará a cabo en octubre del 2018, presentamos el inicio del camino sinodal en la diócesis de Mbalmayo, en particular, en la parroquia de Obeck.

En el itinerario sinodal, reviste siempre una importancia fundamental la participación de los fieles en la reflexión, y en las respuestas al Cuestionario que está propuesto en esta fase. De esta participación dependerán la riqueza del aporte a la Asamblea de los Obispos, y la fecundidad de la sucesiva recepción eclesial del Sínodo y su impacto pastoral efectivo.

Una de las novedades de este Sínodo es el hecho de no considerar a los jóvenes como un "objeto" de estudio, sino como protagonistas de la reflexión. En efecto, más allá de las modalidades de ahondamiento eclesial tradicional, con el Cuestionario del Documento Preparatorio dirigido a todos los operadores pastorales, otro Cuestionario ha sido puesto en Red, desde el pasado 14 de junio, disponible en cinco idiomas. A través de él, todos los jóvenes, también los que no son practicantes, tienen la posibilidad de hacer oír directamente su voz y de comunicar sus aspiraciones, las propias dudas y también las eventuales críticas a la Iglesia.

El Cuestionario en Red dedica un amplio espacio para delinear el perfil de los jóvenes entrevistados, y una atención particular a los temas del trabajo y de los actuales medios de comunicación; además, se pregunta a los jóvenes quién es Jesús, para ellos, y qué representa la Iglesia en su vida; qué experiencias y testimonios consideran creíbles en la Iglesia; el Cuestionario, en fin, deja espacio a una expresión libre de los jóvenes para contarse[1].

Será interesante, junto a las reflexiones en los contextos eclesiales, tener esta toma directa con los jóvenes.

Existen numerosas reflexiones teológicas sobre los jóvenes, y nuevos ahondamientos que se inspiran en el tema sinodal, sea a nivel pastoral, sea a nivel de discernimiento de la vocación a la vida religiosa y sacerdotal; pero, el método de una consulta sobre el campo pastoral, más vasta posible, permanece fundamental.

El método de la escucha y del diálogo tendría que ser aplicado a nivel de las Iglesias locales, que están llamadas a ponerse en camino sinodal con los jóvenes. Es en este sentido en que cada diócesis intenta contextualizar su reflexión.

Conscientes de la importancia de la participación de los jóvenes, y tenidas en cuenta las precedentes experiencias sinodales, en las cuales se ha implicado a los fieles en la reflexión para las Asambleas Sinodales para África, en el contexto de la Escuela de formación para los laicos de Obeck en Mbalmayo (Camerún), hemos sensibilizado a los operadores pastorales y, en particular, a los jóvenes sobre el tema del próximo Sínodo. Los jóvenes se han convertido, muy pronto, en los protagonistas mismos de esta sensibilización.

Jóvenes protagonistas

Los jóvenes de la parroquia de Obeck han animado tres jornadas que han dado frutos, en el Centro de la Comunidad Redemptor hominis en Mbalmayo, a través de mesas redondas y debates, abiertos a todos los jóvenes presentes, sobre las preguntas y los interrogantes hechos por el Documento y el Cuestionario del Sínodo.

Siguiendo la estructura del Documento Preparatorio se han dedicado, ante todo, al examen de la situación de los jóvenes en Camerún, poniendo en evidencia todos los problemas sociales en los que están sumergidos: la falta de perspectivas laborables; la corrupción difusa en todos los niveles, que, por supuesto, no favorece una mentalidad de mérito y de empeño en los estudios y en el trabajo; las limitaciones mismas de los jóvenes quienes buscan atajos fáciles para la búsqueda del éxito y del dinero; el alcoholismo, la droga y el juego de azar; las relaciones afectivas inestables...

Los jóvenes han examinado con lucidez los problemas que viven, y, luego, han pasado a reflexionar sobre su lugar en la Iglesia. A este propósito, expresaban la satisfacción por la atención prestada a su formación de parte de la parroquia, y la esperanza que esta sea profundizada. Destacaban que, en la Iglesia, no siempre se encuentra la escucha de parte de los adultos, y que los jóvenes se procuran un espacio en actividades litúrgicas y culturales, sin poder entrar suficientemente en los momentos de consulta y de decisión de la parroquia. Con una sincera autocritica, luego, resaltaban que los jóvenes mismos son refractarios a asumir compromisos importantes en los movimientos. Ellos aman los momentos comunes de animación juvenil, como el teatro religioso, las corales, las visitas culturales; en cambio, no dan espacio a la reflexión profundizada, a las lecturas extraescolares, a los debates; dedican, más bien, demasiado tiempo a la televisión o a las redes sociales del web.

Los jóvenes han expresado la convicción de que este Sínodo representa una gran ocasión para ellos, para modificar esta actitud, para detenerse, reflejar juntos y, en fin, hacer escuchar la propia voz.

En el tercer encuentro sobre el tema de la vocación, los jóvenes han comprendido mejor que no se trata de actitudes personales y de orientaciones profesionales, ni tanto menos de vocación solo a la vida sacerdotal o religiosa, sino de una respuesta total al amor de Dios, en los diversos estados de vida cristiana.

Han destacado, además, cuánto pesa la pobreza también en este campo para la realización de sus aspiraciones más profundas; cómo, frecuentemente, el peso de la autoridad de los padres no ayuda a realizar una auténtica vocación, sino que empuja a elegir lo que es más oportuno para el mantenimiento de la familia. A veces, los padres usan también el argumento de la maldición, todavía muy percibida, para desalentar esas elecciones de vida de los hijos discordantes de sus proyectos, como, por ejemplo, los matrimonios interétnicos.

Los jóvenes han podido comprender, a través de los debates, que depende, en fin, de su conciencia y libertad realizar una elección de vida responsable, y según la llamada del Señor. Para un auténtico discernimiento, han pedido tiempos de silencio, de reflexión y de acompañamiento vocacional.

Diálogo con los educadores

Los jóvenes, luego, han participado en una mesa redonda, en la Escuela de formación de los laicos, para sensibilizar a los padres, los profesores y los catequistas y tener un intercambio de ideas con ellos, acerca de sus aspiraciones y de la dificultad de diálogo con los adultos, sobre los temas neurálgicos de su elección de vida.

Los educadores que han participado en la reunión de la tarde han puesto en evidencia, durante el debate, las muchas incoherencias de los jóvenes, la irresponsabilidad y la importancia de arreglar las cuentas con una realidad concreta: saber ser realistas, sin renunciar, sin embargo, a los propios ideales.

Ha sido un intercambio provechoso, que ha dejado a ambos interlocutores satisfechos y orgullosos de haber realizado este encuentro: los jóvenes han expresado la conciencia de que la Iglesia es un lugar privilegiado, en África, donde se puede vivir esta escucha recíproca entre generaciones; los adultos han acogido mejor la necesidad de que toda la comunidad evangelice y eduque, y la urgencia que los jóvenes sean mayormente protagonistas[2].

A menudo, en efecto, en estos contextos, domina una visión cultural gerontocrática, que margina a los jóvenes y los deja en un área de estacionamiento social y de espectadores a nivel eclesial.

La dinámica pastoral sinodal se reanudará en octubre, después de la pausa veraniega; esta, sin embargo, ha sido ya un momento de gracia y de reflexión que ha interpelado a todos, jóvenes y adultos.

La misión hacia los demás jóvenes

Tenido al corriente de este itinerario sinodal emprendido en el campo pastoral, nuestro Obispo, Mons. Joseph-Marie Ndi-Okalla, ha invitado ya varias veces a nuestra Comunidad y la parroquia a extender, a nivel de la diócesis, esta sensibilización sobre el tema sinodal, pidiéndonos que realicemos también un encuentro durante un retiro de los muchachos y de los jóvenes de los movimientos de Acción Católica, en el mes de junio, en la aldea de Kama-Abod-Mveng, y en el campo vocacional del mes de julio, en Mbalmayo.

Estas citas han representado para los jóvenes de la parroquia un momento "misionero", y de ahondamiento de las temáticas tratadas, en la confrontación con los demás jóvenes.

La finalidad pedagógica de estos encuentros ha permitido aclarar mejor el sentido de la vocación universal a la santidad, dentro de la cual discernir la elección del propio estado de vida. A partir de una de las primeras preguntas del catecismo que ellos han estudiado: "¿Por qué Dios te ha creado?" y de la respuesta "Para conocerlo, amarlo, servirlo y para alcanzar la felicidad eterna", se ha podido destacar la importancia de la escucha de la palabra de Dios para suscitar y fortalecer la Fe (primer tema del Sínodo), para conocerlo y amarlo. Fundamental, luego, es la formación de los jóvenes para un buen discernimiento (segundo tema sinodal) entre el bien y el mal. La puesta en práctica de la palabra de Dios, para servirlo en la caridad a los hermanos y, por consiguiente, el compromiso para construir el Reino de Dios son la posibilidad de "resistir" al mal presente en el mundo.

En fin, ha sido destacada, sobre todo, la vocación del hombre a la felicidad y al amor eterno. Hemos recordado que san Juan Pablo II escribía en la encíclica Redemptor hominis: "El hombre no puede vivir sin amor. Él permanece para sí mismo un ser incomprensible, su vida está privada de sentido si no se le revela el amor, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y lo hace propio, si no participa en él vivamente. Por esto precisamente, Cristo Redentor... revela plenamente el hombre al mismo hombre"[3].

Este enfoque ha contribuido a hacer superar la idea de la vocación como elección exclusivamente por el sacerdocio o la vida religiosa, y ha permitido un diálogo con los jóvenes sobre las características del verdadero amor que no muere, que tiene que saber pasar por el sacrificio y la Cruz, y los ha orientado al discernimiento en las propias elecciones sentimentales, para superar las efímeras.

Mons. Joseph-Marie Ndi-Okalla, en su bella homilía dialogada con los muchachos y los jóvenes, al término del retiro, los ha invitado a un ahondamiento en la relación personal con el Señor, al redescubrimiento del silencio, a una participación activa a la vida litúrgica y sacramental y a la práctica de la lectio divina, para compartir la palabra de Dios que forme su personalidad humana y espiritual.

Las indicaciones del Obispo son preciosas y permitirán volver a tomar el ahondamiento sinodal emprendido. Para los jóvenes, esto trae ya sus primeros frutos: la certeza de que la Iglesia habla a ellos, y sabe también escucharlos; sobre todo, los ama y desea su felicidad histórica y eterna.

Antonietta Cipollini

(Traducido del italiano por Luigi Moretti)



[1] Cf. youth.synod2018.va/content/synod2018/it.htlm

[2] Cf. Evangelii gaudium, 105-106.

[3] Redemptor hominis, 10.





28/10/2017
 

Sitio de la Comunidad misionera Redemptor hominis