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Vida de la parroquia de Ypacaraí


 


  EL TIEMPO DEL CRISTIANO ES EL "HOY"/1

Semana Santa y Pascua Joven 2017, en Ypacaraí



La Semana Santa, en el Paraguay, es un tiempo litúrgico particularmente sentido y vivido por los fieles. Además de las hermosas y participadas celebraciones litúrgicas, se caracteriza por la Pascua Joven, una ocasión especial para los jóvenes de revivir juntos, en tres días de retiro durante el Triduo Pascual, la pasión, muerte y resurrección del Señor.

En la parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Ypacaraí, también este año ha habido una participación numerosa de jóvenes, ante todo, de los inscritos en los tres años de preparación a la Confirmación, pero, también de otros que han recibido ya el sacramento y aprovechan esta ocasión para pasar, junto con los amigos, momentos de reflexión, de oración, de ahondamiento en la propia fe, pero también de amistad y de encuentro. La Pascua Joven, en efecto, en nuestra parroquia, se caracteriza ya por su seriedad y organización, y por el contenido, dando a los jóvenes la posibilidad de escuchar discursos que los vuelven a llamar a la esencialidad de la vida y de la fe, a la responsabilidad de vivir bien el presente, para construir el propio futuro, como hombres y como cristianos auténticos.

Al introducir estos días especiales, que, a menudo, permanecen grabados en los muchachos como una experiencia importante, Emilio ha recordado que el centro de la Pascua es Jesucristo, quien sufre, muere crucificado y resucita para darnos el signo que el amor es más fuerte que la muerte.

"Lo han crucificado por miedo a la verdad", estaba escrito en uno de los carteles, que presentaban el tema y adornaban la sala de los encuentros. Este eslogan, junto con las dos películas proyectadas y las intervenciones de Emilio, ha llevado a los muchachos a comprender que el sufrimiento y la pasión del Señor son también el sufrimiento y la pasión del hombre; que la resurrección del Señor es también la resurrección del hombre. En el hombre que sufre, en los pobres, en los pueblos oprimidos y crucificados, como han mostrado las dos proyecciones sobre el genocidio en Ruanda, es Cristo mismo quien está oprimido y crucificado.

Estos temas, en diversos momentos de la Pascua Joven, han llevado inevitablemente a reflexionar sobre la actual situación del país, sobre el grave conflicto institucional y político que ha sacudido a todo el Paraguay, precisamente en los días de la Semana Santa. La aprobación en el Senado de la República, en circunstancias muy discutidas, de una enmienda a un artículo de la Constitución, ha provocado protestas, choques en las plazas, el intento de incendio del palacio del Parlamento, con la intervención de la policía y el balance final de un muerto y varios heridos. Estas noticias, que han suscitado preocupación y riesgo de un choque generalizado, han llevado al país a aparecer en los diarios de todo el mundo.

Era importante, pues, como Iglesia, colocarse también frente a estos acontecimientos, no para entrar en el mérito de cuestiones políticas y de derecho constitucional, que no competen a ella y a sus ministros (como Emilio ha aclarado bien a los jóvenes), ni para tomar partido por una u otra parte política; sino con la finalidad, en cuanto Iglesia, experta en humanidad, de volver a llamar a cada uno a la propia responsabilidad, de iluminar el corazón y la inteligencia a la luz de los acontecimientos pascuales, y de invitar a los jóvenes a no hacerse arrastrar por una u otra corriente, sino a estudiar, a formarse una recta conciencia, a prepararse para construir, desde hoy, a un país nuevo.

El "hoy" de la liturgia

La memoria de los acontecimientos históricamente ocurridos más de dos mil años atrás, en la vida del hombre-Dios, Jesucristo, en la liturgia del Triduo Pascual no es solo un recuerdo humano, explicaba Emilio, sino que aquellos acontecimientos se vuelven contemporáneos, actualizados de nuevo en el hoy, no como en un teatro, sino vivos y reales, iluminando la realidad.

Esta corta palabra, "hoy", es la clave litúrgica que nos permite vivir y comprender en la actualidad los acontecimientos de la Semana Santa.

Basándose en el pensamiento de san Agustín, Emilio ha explicado que no existe el pasado, y tampoco el futuro: no podemos vivir en el pasado, y menos aún en un futuro que todavía no existe. Pasado y futuro existen si viven en el presente, en el hoy. Es el presente el único tiempo que tenemos, y es el presente el tiempo del cristiano.

A menudo, ocurre (y es típico en el Paraguay, a lo mejor, por no quererse comprometer en el presente) que se proyectan los deseos en un futuro inexistente. ¡Cuántas veces, en discursos públicos y retóricos, se oye afirmar, por ejemplo: "El Paraguay que soñamos!". Ese Paraguay, en realidad, no existe, existe solo el de hoy, y es solamente para este Paraguay que cada uno puede actuar y hacer algo: hoy. No se puede vivir por toda la vida basándose en el sueño de algo, si ese sueño no lo vivimos y realizamos ahora.

La novedad de la Vigilia Pascual

En el programa de la Pascua Joven en Ypacaraí, está incluida la participación de los jóvenes en todas las celebraciones del Triduo Pascual. Por eso, también en la liturgia, son ellos los principales referentes, tenidos en particular consideración.

En el itinerario de estos tres días, destacaba Emilio, a partir del Jueves Santo con la celebración de la Última Cena del Señor, hacemos un recorrido donde encontramos también la traición de Judas, la cobardía de Pilato y el miedo de los apóstoles; celebramos la pasión y la muerte de Jesús en la cruz, y el gran silencio del Sábado Santo, hasta ser llevados a la Noche de la Vigilia Pascual, en la cual irrumpe la novedad de la Resurrección. Es en la Noche de Pascua en que el Señor hace nuevas todas las cosas; su luz resplandece, iluminando nuestra inteligencia y nuestro corazón, y empujándonos a descubrir lo que tenemos que hacer, para ser con Él hombres nuevos.

La liturgia pascual, en efecto, comienza en la oscuridad, donde se encuentra la humanidad tanteante, a causa del pecado. Aunque en las tinieblas, sin embargo, no puede haber desesperación, porque el Señor no abandona. Aun en el momento más tenebroso, en la "noche oscura", como escribían grandes místicos, el Señor está presente e ilumina el camino. Conscientes de que la salvación no está en nosotros, sino que viene de la luz de Cristo resucitado, debemos tener el coraje y la humildad de no ser nosotros quienes abandonan al Señor, dudan de Él.

En aquellos tres días, Dios ha hecho su parte, y continúa haciéndola hoy. Por eso, recordaba Emilio, no podemos estar esperando que Él lo haga todo, porque cada uno está llamado a hacer hoy la propia parte, sin esperar mañana. Cada uno está llamado a construir hoy algo nuevo, a vivir plenamente su historia, descubriendo en sí mismo la huella del Señor.

La liturgia de la Vigilia Pascual, la más importante de todo el año litúrgico y de la vida de la Iglesia, ofrece la orientación a quien quiera ir por las huellas del Señor, hoy.

(A cargo de Emanuela Furlanetto)

(Continúa)

(Traducido del italiano por Luigi Moretti)



 

17/05/2017

 

Sitio de la Comunidad misionera Redemptor hominis