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ENCUENTRO ENTRE LA IGLESIA Y LA CIUDAD

Celebración eucarística con las nuevas Autoridades

institucionales de Ypacaraí



 El Intendente de Ypacaraí y los Concejales, elegidos en las últimas elecciones municipales que se han realizado en el Paraguay el 15 de noviembre de 2015, al comienzo de su mandato político administrativo en la ciudad de Ypacaraí, han pedido participar en una celebración eucarística para empezar el trabajo con la gracia del Señor, y para subrayar la actitud de colaboración que siempre ha marcado las relaciones con la parroquia Sagrado Corazón de Jesús de la misma ciudad.

Es así que, el sábado 2 de enero, vigilia de la Epifanía del Señor, se ha celebrado la Eucaristía con la presencia de las nuevas Autoridades institucionales de la ciudad legalmente elegidas.

Pensando en la gran responsabilidad del señor Intendente y de los Concejales, Emilio ha preparado este acontecimiento subrayando siempre la importancia del encuentro entre la Iglesia y la Ciudad y sus legítimos representantes institucionales.

La Iglesia vive en la ciudad y, en la distinción, pero no en la separación, de funciones y de tareas, es la colaboración la peculiaridad de la relación entre las dos Instituciones, cada una en su respectivo ámbito y más allá de los colores de los partidos políticos, con los cuales la Iglesia nunca se identifica.

La solemnidad de la Epifanía, manifestación de Jesús a todos los pueblos, ha ofrecido a Emilio la posibilidad de una breve reflexión, insertándola en un contexto más amplio que es el del Magisterio del Santo Padre dirigido a todos los pueblos.

"Ypacaraí ha afirmado Emilio, como Belén, es una pequeña ciudad en el mundo, pero no es la más pequeña, porque tiene toda su dignidad e importancia, y las Autoridades institucionales de Ypacaraí están llamadas a hacer de ella la ciudad más bella y más importante de todas las ciudades del universo".

Con esta introducción y agradeciendo la oportunidad de este encuentro, Emilio ha querido destacar tres textos tomados del Magisterio Universal del Papa, que son muy apropiados también para los ciudadanos de Ypacaraí, y pueden constituir pautas de reflexión personal y de trabajo común para sus Autoridades.


™˜™"Pensando en ustedes, en el señor Intendente y en los señores Concejales, que fueron elegidos por el pueblo, están llamados a administrar la ciudad y tienen una gran responsabilidad, me ha parecido importante ha dicho Emilio volver a un discurso pronunciado por el Papa emérito, Benedicto XVI, en el Parlamento Federal, en el Reichstag de Berlín, el 22 de septiembre de 2011. En este texto, se dice algo que es muy importante para cada uno de ustedes come personas y, al mismo tiempo, como Autoridades institucionales.

Tomando el primer Libro de los Reyes, donde se habla de la entronización del rey Salomón, que es un poco como la toma de posesión de ustedes en la Municipalidad, el Papa Benedicto XVI hace este comentario": 

"En el primer Libro de los Reyes, se dice que Dios concedió al joven rey Salomón, con ocasión de su entronización, formular una petición. ¿Qué pedirá el joven soberano en este momen to tan importante? ¿Éxito, riqueza, una larga vida, la eliminación de los enemigos? No pide nada de todo eso. En cambio, suplica: 'Concede a tu siervo un corazón dócil, para que sepa juzgar a tu pueblo y distinguir entre el bien y el mal' (1Re 3, 9). Con este relato, la Biblia quiere indicarnos lo que en definitiva debe ser importante para un político. Su criterio último, y la motivación para su trabajo como político, no debe ser el éxito y mucho menos el beneficio material. La política debe ser un compromiso por la justicia y crear así las condiciones básicas para la paz. Naturalmente, un político buscará el éxito, sin el cual nunca tendría la posibilidad de una acción política efectiva. Pero el éxito está subordinado al criterio de la justicia, a la voluntad de aplicar el derecho y a la comprensión del derecho. El éxito puede ser también una seducción y, de esta forma, abre la puerta a la desvirtuación del derecho, a la destrucción de la justicia. 'Quita el derecho y, entonces, ¿qué distingue el Estado de una gran banda de bandidos?', dijo en cierta ocasión San Agustín"[1].

"Siempre pensando en ustedes que deben tener el coraje de grandes decisiones y deben saber que el primer enemigo no es quien está afiliado a otros partidos o a su mismo partido, sino que está en nuestro mismo corazón ha continuado Emilio, me ha parecido importante proponer también un breve texto del Papa Francisco, quien habla al mundo del trabajo en una ciudad italiana, donde se sufre el gran problema vinculado a la explotación del trabajo mismo". 

Subrayando la importancia de la trasparencia, que no es solo una cuestión moral sino también política, Emilio ha destacado cuánto es fundamental la trasparencia en un político.

"Además, dirigiéndome a todo el pueblo ha advertido Emilio lo invito a no quejarse siempre de las Autoridades: por cualquier cosa se da la culpa a las Autoridades. Es muy fácil esta actitud, debemos, al contrario, partir de nosotros mismos, hacer las preguntas primero a nuestro corazón. En efecto, si yo no soy trasparente, no puedo pedir que lo sean el Intendente o los Concejales. Si yo soy un corrupto, no puedo pedir a nadie que no lo sea. Si queremos pedir algo, esto primero debemos vivirlo nosotros mismos. De lo contrario, vivimos siempre en una mentalidad neocolonial de la dependencia, y nunca en una mentalidad de la responsabilidad. Debemos saber pasar de la dependencia a la responsabilidad, donde cada uno, siendo responsable y trasparente, puede tener la fuerza de la palabra para pedir la trasparencia a los demás".

Estas son las palabras del Papa Francisco:

"Ante las transformaciones a menudo vertiginosas de estos últimos años, está el peligro de ser arrasados por el torbellino de los acontecimientos, perdiendo la valentía de buscar la senda. Se prefiere entonces el refugio de algún puerto seguro y se renuncia a remar mar adentro.

Os agradezco los esfuerzos que ustedes hacen para integrar a cada ciudadano, contrastando la cultura de la indiferencia y del descarte. En tiempos marcados por incertezas y miedos, son encomiables vuestras iniciativas que sostienen a los más débiles y a las familias.

No os desalentéis ante las dificultades. No os resignéis ante las que parecen difíciles situaciones de convivencia. Que os anime siempre el deseo de establecer auténticos 'pactos de proximidad'.

San Pablo invita a los cristianos a revestirse con una armadura especial, la de Dios. Dice, en efecto, que se revistan de las virtudes necesarias para afrontar a nuestros enemigos reales, que nunca son los demás, sino 'los espíritus malignos'. En esta armadura ideal está en primer lugar la verdad: 'Ceñid la cintura con la verdad', escribe el Apóstol (Ef 6, 14). Debemos ceñirnos con la verdad. No se puede establecer nada bueno sobre las tramas de la mentira o la falta de transparencia. Buscar y elegir siempre la verdad no es fácil; pero es una decisión vital, que debe marcar profundamente la existencia de cada uno y también de la sociedad, para que sea más justa, para que sea más honesta. La sacralidad de cada ser humano requiere para cada uno respeto, acogida y un trabajo digno.

La vida de cada comunidad exige que se combata hasta las últimas consecuencias el cáncer de la corrupción, el cáncer de la explotación humana y laboral y el veneno de la ilegalidad. Dentro de nosotros y junto a los demás, nunca nos cansemos de luchar por la verdad y la justicia"[2].

"También el tercer y último texto ha agregado Emilio es del Papa Francisco, dirigido a la Organización de la Naciones Unidas. En él se habla de la gran cuestión ecológica. Nosotros la conocemos bien, la estamos viviendo en estos días en el Paraguay con las inundaciones y no solo con estas, y es una cuestión que empeora continuamente: se habla de sobrevivencia del planeta Tierra.

Hay problemas que naturalmente la Municipalidad no puede resolver, son más grandes, pero la Municipalidad puede hacer mucho y es importante porque ella es como la familia, es la primera célula del Estado, del país. Si la Municipalidad no funciona, no puede funcionar el Estado; debemos partir de abajo no de lo alto: si cambiamos nosotros, cambia también la estructura del Estado".

Estas son las palabras del Papa Francisco:

"Existe un verdadero derecho del ambiente porque los seres humanos somos parte del ambiente. Vivimos en comunión con él porque el hombre, aun cuando está dotado de capacidades inéditas que muestran una singularidad que trasciende el ámbito físico y biológico, es al mismo tiempo una porción de ese ambiente. Tiene un cuerpo formado por elementos físicos, químicos y biológicos, y solo puede sobrevivir y desarrollarse si el ambiente ecológico le es favorable. Cualquier daño al ambiente, por tanto, es un daño a la humanidad. Especialmente los vivientes tienen un valor en sí mismos, de existencia, de vida, de belleza y de interdependencia con las demás creaturas.

Debemos abogar por el acceso, para todos, a los bienes materiales y espirituales indispensables: vivienda propia, trabajo digno y debidamente remunerado, alimentación adecuada y agua potable, libertad de espíritu y educación. Al mismo tiempo, estos pilares del desarrollo humano integral tienen un fundamento común, que es el derecho a la vida y, más en general, lo que podríamos llamar el derecho a la existencia de la misma naturaleza humana.

La crisis ecológica, junto con la destrucción de buena parte de la biodiversidad, puede poner en peligro la existencia misma de la especie humana. Las nefastas consecuencias de un irresponsable desgobierno de la economía, guiado solo por la ambición de lucro y de poder, deben ser un llamado a una severa reflexión sobre el hombre: el hombre no es solamente una libertad que él se crea por sí solo. El hombre no se crea a sí mismo. Es espíritu y voluntad, pero también naturaleza. La creación se ve perjudicada donde nosotros mismos somos las últimas instancias. El derroche de la creación comienza donde no reconocemos ya ninguna instancia por encima de nosotros, sino que solo nos vemos a nosotros mismos. Por eso, la defensa del ambiente y la lucha contra la exclusión exigen el reconocimiento de una ley moral inscrita en la propia naturaleza humana"[3].

Concluyendo, y volviendo al rey Salomón, Emilio se ha dirigido a la conciencia de cada uno y ha hecho la misma pregunta que le hicieron al rey Salomón al momento de asumir el poder: "¿Qué sucedería si a nosotros, legisladores de hoy, se nos concediese formular una petición? ¿Qué pediríamos?".

"Es una respuesta que deberían dar a sus electores ha dicho Emilio, pero sobre todo la deben dar a su conciencia, cada uno debe responder en lo secreto de su corazón, en el sagrario de su corazón, en el silencio de la profundidad de su corazón".

"Al joven rey Salomón, a la hora de asumir el poder, se le concedió lo que pedía. ¿Qué sucedería si a nosotros, legisladores de hoy, se nos concediese formular una petición? ¿Qué pediríamos? Pienso que, en último término, también hoy, no podríamos desear otra cosa que un corazón dócil: la capacidad de distinguir el bien del mal, y así establecer un verdadero derecho, de servir a la justicia y la paz"[4].

Agradeciendo a las Autoridades presentes, al final, Emilio ha subrayado la importancia de este encuentro también "para confrontarse con una palabra más alta que la mía, y para que cada uno de ustedes, en lo secreto de su conciencia, pueda responder a este mandato que ha recibido de los electores de la ciudad de Ypacaraí, y pueda hacer un buen trabajo.

Sepan que esta Iglesia en la clara distinción de las competencias, que no significa separación, desea fortalecer la colaboración y quiere rezar, para que el corazón de ustedes sea un corazón puro, no apegado a nada y a nadie, porque, al final, tendrán que responder de lo que han hecho a su conciencia y al Juez de la conciencia de cada uno.

Que puedan hacer un trabajo bello, bueno, aunque sea difícil, un trabajo para que la justicia y la paz reinen en la ciudad de Ypacaraí, y para que esta llegue a ser la más bella de las ciudades de la tierra".


(A cargo de Emanuela Furlanetto)

 

 


[1] Benedicto XVI, Discurso al Parlamento Federal en el Reichstag de Berlín (22 de septiembre de 2011).

[2] Cf. Papa Francisco, Encuentro con la población y el mundo del trabajo de Prato (10 de noviembre de 2015).

[3] Cf. Papa Francisco, Discurso a la Organización de las Naciones Unidas, Nueva York (25 de septiembre de 2015).

[4] Benedicto XVI, Discurso al Parlamento Federal...

 

 
09/01/2016
 

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