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Vida de la parroquia de Ypacaraí


 


  LA IGLESIA VIVE EN LA PARROQUIA

Imágenes de la vida de la parroquia
Sagrado Corazón de Jesús
de Ypacaraí (Paraguay)

 



La Iglesia no es una abstracción: se realiza en un lugar concreto. La Iglesia vive en la parroquia, como ha dicho el Papa Francisco a los Obispos de Polonia, durante la última Jornada Mundial de la Juventud. "La parroquia es siempre válida. ... La parroquia es precisamente la casa del Pueblo de Dios, esa donde vive".

En este dosier queremos ilustrar algunos momentos importantes de la vida de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Ypacaraí, los ejes portantes que la sostienen, a partir de la centralidad de la liturgia, de la escucha de la palabra de Dios y de la participación de la mesa del Señor. Precisamente de esta fuente brota la vida de la parroquia, nacen los varios servicios que la animan, los acontecimientos que la unen, la exigencia de una preparación y formación cada vez más profundizada, la belleza de una comunidad que aprende a amar al Señor.

La parroquia es como "la antigua fuente del pueblo que suministra el agua a las generaciones actuales igual que a las generaciones pasadas", según las palabras de san Juan XXIII, y vive si, como actualmente en Ypacaraí, hay tantas personas que se comprometen para que la iglesia parroquial y las varias Capillas activas en el territorio de la parroquia y de ella dependientes, sean lugares siempre cuidados y activos, para acoger a los muchachos que se forman en la vida cristiana por medio de la catequesis, a las personas que se reúnen para rezar, a toda la gente que participa en las celebraciones litúrgicas periódicas, y para administrar la organización de las varias actividades que tienen la finalidad de hacer conocer cada vez más al Señor. En ellas es posible compartir una experiencia que puede transformar la vida. Es así como la Iglesia crece y se desarrolla, cuando los bautizados asumen la responsabilidad de construirla y de ser sus miembros vivos.

En la parroquia hay lugar para todos: para las mujeres y para los hombres, para los ricos y para los pobres, para los de un partido político y para los de otro, para quien ha estudiado y para quien no ha tenido esta oportunidad, para los que están más adelante en el camino de la santidad y para los pobres comunes pecadores. Hay personas que tienen una fe fuerte, otras cuya fe está durmiendo o se está apagando; todos, sin embargo, son miembros del mismo único Cuerpo y para cada uno la Iglesia siempre abre sus brazos. En ella cada uno puede dar su contribución.

Múltiples son los servicios que se pueden desarrollar para que el Señor viva en medio de los hombres, y pueda alcanzar también a los más lejanos y a los más pobres.

En efecto, si es importante ser discípulo del Señor, igualmente fundamental es ser su testigo, que anuncia y propone la vida de la Iglesia en la cotidianidad, porque ella vive en la ciudad y en la distinción, pero no en la separación de funciones y tareas colabora con las otras Instituciones, cada una en el respectivo ámbito, para construir y transformar a la ciudad en un lugar cada vez más humano.

     1.    La centralidad de la liturgia

La liturgia, sobre todo la festiva, es el aspecto central de la vida de la parroquia de Ypacaraí. Es importante, entonces, que sea celebrada seriamente, de manera simple y bella, que haga intuir y transmita el misterio, aunque quedando inteligible y capaz de narrar la historia de la alianza de Dios con los hombres.

Algunos momentos importantes del año litúrgico, como la Semana Santa y la Fiesta Patronal, que comprende también la procesión por las calles de la ciudad, son particularmente participados. Una multitud así ordenada, asidua, tranquila y silenciosa llama la atención. La procesión, expresión cultural de carácter universal, tiene un doble valor religioso. Es un signo del testimonio de fe que la comunidad de los creyentes rinde públicamente a su Señor, y recuerda a todos que somos una Iglesia peregrina y nómada.

Organizar la fiesta para honrar al Santo Patrono, el Sagrado Corazón de Jesús, es un trabajo largo y laborioso, que está subdividido en varias etapas y tomado en cargo por diversas personas, y se vuelve también este un camino de crecimiento humano y espiritual, a fin de que se llegue a comprender profundamente lo que encierra el Corazón de Jesús.

     2.    La formación de los agentes de pastoral

La formación puntual y permanente de todos los agentes de pastoral es una exigencia consolidada en la parroquia. Durante el período veraniego, que en el Paraguay va de mitad de diciembre a mediados de marzo, se desarrollan los varios cursos de formación para la preparación a los diferentes servicios y ministerios laicales necesarios para la parroquia, como los para los catequistas, los ministros extraordinarios de la Comunión, los lectores, los monaguillos y las niñas de la liturgia.

     3.    La catequesis

El compromiso para la catequesis es fundamental. La vida cristiana se basa en el encuentro con Jesús, es una relación de amor y de escucha de su Palabra. Una escucha que debe ser hecha en el orden, en el silencio, en el respeto.

Formar a niños y jóvenes para que sean hombres y cristianos quiere decir guiarlos, corregirlos, educarlos, desde las prácticas más simples y rutinarias de la vida diaria como la puntualidad, la limpieza, el orden, la escucha, hasta la adquisición de comportamientos coherentes con el respeto de sí mismo, de los demás, de las cosas, del ambiente y de las reglas, con la fidelidad a los compromisos tomados, a la palabra dada y a las responsabilidades asumidas... enseñando a ellos que esto es amor.

El itinerario de la iniciación cristiana, determinado por los respectivos sacramentos, aunque siendo gradual, es íntimamente unitario y encuentra su cumbre en la Misa, porque en ella está la más profunda comunión con Cristo y, al mismo tiempo, con su Iglesia.

Para los jóvenes de las tres etapas de la Confirmación, en particular, es importante comprender que la Iglesia no es una estación de servicio donde se malvenden los sacramentos. La catequesis para los jóvenes quiere hablar siempre a su conciencia y libertad, a su inteligencia, explicando la racionalidad de las cosas. De la participación a la Eucaristía brota el compromiso por el servicio: la fe está vacía sin las obras, por eso, los jóvenes que quieran recibir la Confirmación tienen que saber dar un poco de tiempo para colaborar en las actividades de la parroquia.

La tradicional Pascua Joven, en los días del Triduo Pascual, ha asumido un carácter de seriedad, compromiso y ahondamiento religioso en temáticas que se refieren a la situación concreta de los jóvenes, a partir de los comportamientos y de los gestos diarios más simples, para vivir como personas responsables, en la libertad y en la verdad.

     4.    Los pobres en el corazón de la Iglesia

En el corazón de la Iglesia están sobre todo los más pobres, los más débiles, los ancianos, los enfermos. La Cáritas, pues, es el corazón de la parroquia.

Ha entrado ya, en nuestra parroquia, la costumbre de ofrecer una canasta de productos alimenticios de larga duración durante las celebraciones eucarísticas, con ocasión de acontecimientos importantes, como la conclusión de la catequesis, las Primeras Comuniones, el cierre del año escolar de aquellos alumnos que quieran presentar al Señor lo que han recolectado, o los aniversarios de nacimiento o de matrimonio. Estos alimentos, luego, son distribuidos a personas necesitadas reconocidas por el Grupo Cáritas de la parroquia.

     5.    La Iglesia nos pertenece

La tradicional fiesta de San Juan, que se organiza durante la novena de la fiesta patronal, no es solo una ocasión para estar juntos en la alegría y para recaudar fondos para el mantenimiento de las estructuras, sino que es sobre todo una manifestación de amor a la parroquia, de compromiso y generosidad por parte de personas conscientes de que la Iglesia debe ser construida por todos.

Los fieles saben hacer vivir a su Iglesia cuando comprenden su valor y pueden tener confianza en ella, gracias a la transparencia en la gestión económica, que representa un pilar fundamental de la pastoral, en nuestra parroquia. Y lo hacen con gozo, también en la ofrenda que, a través de la celebración eucarística, adquiere un valor divino uniéndose al don que el Señor nos hace de su mismo Cuerpo.


     6.    Una parroquia que vive en la ciudad

La celebración eucarística para el aniversario de la fundación de la ciudad de Ypacaraí (el 13 de septiembre de cada año), solicitada por las mismas Autoridades municipales junto con las instituciones educativas, se ha vuelto un momento de encuentro, de reflexión y de oración en que es ratificada la colaboración entre la parroquia y la ciudad en tantos aspectos de recíproco interés: la educación, la cultura, el cuidado del ambiente. Cada uno, en la propia esfera de competencia, en la distinción de las funciones que no significa separación, está llamado a construir la ciudad de los hombres.

En el Paraguay, continúa siendo viva la costumbre de cerrar el año escolar con una Misa, particularmente para los alumnos de las clases terminales. La participación es alta, sea por parte de los estudiantes y de sus profesores, sea por parte de los padres. Allí se encuentran la familia, la escuela y la Iglesia. Tres instituciones ciertamente diferentes, pero convencidas de la necesidad de una colaboración, para el bien de los jóvenes frente a la actual "emergencia educativa".

     7.    Unidos en la fiesta

Una intensa manifestación de fe y una gran fiesta de pueblo: esto ha representado, para la ciudad de Ypacaraí, la visita del Papa Francisco en el Paraguay, culminada en el júbilo por su presencia y, para muchos, en el gozo de verlo en el acto de bendecirlos desde la ventanilla del auto, mientras atravesaba la ciudad.

La entrega a Emilio del título de Ciudadano Ilustre, por parte de las principales Autoridades de Ypacaraí, ocurrida en un clima de profunda conmoción y gran gozo, en presencia de un pueblo numeroso y agradecido y de muchos amigos, ha constituido, para la parroquia y toda la ciudad, un acontecimiento único que ha puesto de relieve la función de la parroquia en el ámbito ciudadano.

También la celebración de la Misa de agradecimiento, por los cincuenta años de vida sacerdotal de Emilio, ha sido un momento especial y emotivamente muy intenso que ha vivido el pueblo de Ypacaraí. Junto con todas las Autoridades ciudadanas, la presencia masiva de la comunidad educativa ha querido expresar a Emilio toda la amistad y la gratitud por su actividad pastoral y su acción educativa, cultural y formativa de las jóvenes generaciones.

(A cargo de Emanuela Furlanetto)



 

24/03/2018

 

Sitio de la Comunidad misionera Redemptor hominis