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Vida de la parroquia de Ypacaraí
 


LA CATEQUESIS DE LA CONFIRMACIÓN

EN LAS PALABRAS DE LOS JÓVENES




 

El 21 de diciembre de 2012, Mons. Sebelio Peralta Álvarez, Obispo de San Lorenzo, ha administrado la Confirmación a 135 jóvenes de la parroquia de Ypacaraí. Con vistas a este acontecimiento, preparado desde hace tiempo, Emilio ha escrito una carta a todos los Confirmandos, publicada en nuestro sitio web.

Presentamos, ahora, los puntos importantes de las reflexiones que los jóvenes han elaborado, al final del recorrido formativo.

 



 Los Confirmandos de la parroquia de Ypacaraí (15-17 años) viven, desde dentro, las problemáticas típicas de sus coetáneos en muchas partes del mundo. Están cotidianamente tentados por la droga y el alcoholismo; viven expuestos a relaciones sexuales precoces, y sufren las consecuencias de dramas familiares, debidos a la ausencia de los padres o a la actitud de estos de sustituir el afecto con el "no hacer faltar nada" a los hijos.

En los trabajos prácticos que los jóvenes han escrito al término de su formación, se nota, en primer lugar, cómo esta los ha ayudado a ver diferentemente su realidad. Ya que la catequesis se desarrolla durante la Misa dominical, ellos se han dado cuenta de que la celebración litúrgica no es un conjunto de gestos aburridos y sin sentido, sino la lectura de su misma vida: "He aprendido qué es la Misa y cuál es la relación entre la Misa y la vida". "Conocer la Misa es conocer la vida".

Las homilías -escriben- enseñan a razonar, a descubrir el porqué del actuar cristiano, a tomar conciencia, a distinguir tiempos y lugares, el bien del mal, el amor como juego del amor como sentido de la vida, a actuar en base a la verdad y no a discursos superficiales, basados en el "propio gusto o placer". "En esta parroquia, la catequesis es muy concreta y nos hace reflexionar.

Por ejemplo, si pensamos en el mandamiento no robarás, debemos saber que cometemos un robo también cuando no estudiamos, no emitimos una factura, tiramos la comida a la basura, no desarrollamos bien un trabajo. Con esta conciencia en nosotros y enseñando esto a los demás, mejoramos al mundo". Añade un joven: "No matarás significa también no entrar en la drogadicción o en el alcoholismo o también solo ser puntuales en el trabajo. Se puede matar la juventud y la esperanza de una joven jugando con su sexualidad".

 Es frecuente esta llamada a la dignidad del cuerpo, ya no un producto que usar y tirar, sino presencia de Dios. "El amor no se reduce a la sexualidad, y requiere la fidelidad". "Nadie, aunque sea pobre, debe vender el propio cuerpo, porque ciertas experiencias trágicas dejan una marca por toda la vida. El verdadero amor sabe esperar, implica respeto y tiempo para conocerse, porque significa dar todo de sí, cuerpo e interioridad". "Emilio nos ha enseñado valores, que nos servirán en la vida de cada día. En esta etapa de la adolescencia, es difícil que nos hablen francamente. Emilio se ha asumido esta tarea y, por medio de su perseverancia en repetirnos las cosas muchas veces, nos ha ayudado a crecer".

Amar a Cristo y a la Iglesia

Muchos escriben que con la participación en la liturgia han cambiado, aman y sirven a la Iglesia, han entrado en una relación más profunda con Jesús. "En la Iglesia logramos el encuentro con Dios; en Él encontramos la fuerza para enfrentar muchos problemas". "He comprendido que la oración no es un acto mágico, sino que se acompaña a la intención de cambiar la vida, de convertirse". "La fe no es una idea nuestra, sino la obediencia a la palabra de Dios. Dios siempre tiene la iniciativa, y la fe es salir de nosotros mismos para ir al encuentro del Señor; se trata de conocer y cumplir su voluntad".

 "Participar en la Misa es ver qué es lo que Dios ha preparado para nuestra vida". "Las homilías de Emilio nos empujan a soñar una vida feliz, a no dejar de leer, de estudiar, de conocer, para avanzar y buscar nuestra propia vocación, porque Dios ha puesto en cada corazón un sueño de juventud que debemos descubrir, para poder ser felices". "Hemos comprendido el sentido de la Iglesia en nuestra vida cotidiana. Para nosotros, la Confirmación dura todos los días de nuestra vida". Un joven explica qué quiere decir recibirla: "Ser marcados de modo indeleble, cambiar, ser una creatura nueva. Para quienes han acogido este don, ya nada puede ser como antes. Nos sentimos tocados por la belleza del proyecto de Dios para nosotros y para el mundo; nosotros mismos nos volvemos una ayuda para los otros. Además, ya no tenemos miedo de defender a Cristo, dejando que la verdad del Evangelio empape nuestra manera de ver, de pensar y de actuar". "La catequesis ha dado sentido a mi vida; desde cuando la frecuento he dejado de comportarme estúpidamente, y me he dado cuenta de tantos errores que nosotros los jóvenes cometemos".

Cambiar es unir libertad y responsabilidad

 Los jóvenes cuentan también la linda experiencia del "trabajo comunitario", las horas que han pasado para limpiar las estructuras de la parroquia, "para que el templo sea digno del Señor", "para que los jóvenes sirvan a Cristo y a su Esposa que es la Iglesia, y esta no sea una estación de servicio que se utiliza solo cuando se tiene necesidad de ella". Uno de ellos sintetiza: "Hay una relación entre el trabajo del hombre y la liturgia: sin el pan y el vino no hay Misa; sin el trabajo del hombre, sin su aporte, no hay Eucaristía". Trabajando, ellos se han sentido parte de la Iglesia e interpelados para construirla: "Si no nos comprometemos nosotros, ¿quién pensará en el futuro de la Iglesia?".

En los escritos de los jóvenes, se repiten continuamente las palabras libertad y responsabilidad. En contexto juvenil, sorprende encontrarlas unidas, pero no entre los muchachos de Ypacaraí, para los cuales son las dos caras de la misma medalla: "No hay libertad sin responsabilidad, sin asumir las consecuencias de los propios actos, sin dar respuestas con el pronombre personal yo", porque no se es de veras responsables, sin una toma de conciencia y un proceso de diferenciación de los demás".

 Contra una cultura de la masificación, es importante subrayar este dato fundamental de la fe cristiana: la respuesta y el compromiso personales, que llevan a "no renegar la palabra dada o a ignorar los actos puestos, a asumir sus consecuencias y a saberse organizar para realizar los compromisos asumidos". "Es indispensable saber que en la vida todo tiene un precio, también la libertad: el de pagar por las decisiones que cada uno toma en el bien o en el mal. Dios habla de libertad al hombre en su conciencia, y nos hace comprender que encontramos la verdadera libertad cuando escogemos el bien y nos ponemos al servicio del amor y del bien. La libertad más profunda es la de ser libres para amar: ¿qué sentido tendría ser libres y no amar?".

Concluimos con las palabras conscientes de una joven: "La vida no es fácil. Necesitamos esperanza. La esperanza es Dios que nos da la fuerza para no darnos por vencidos, Él es el único que conoce el sentido y el porqué de la vida".

(A cargo de Mariangela Mammi)
 

(Traducido del italiano por Luigi Moretti)


15/01/2013



 

























 




























 

 

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