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Vida de la parroquia de Ypacaraí


 


LOS JÓVENES Y LA REALIDAD DE LA CRUZ

Hemos pedido a algunos muchachos que han participado en la Pascua Joven de este año una breve reflexión sobre lo que han vivido

 

   

Aracely Argüello: En la Pascua Joven hemos reflexionado con Emilio sobre el tema de la diferencia entre lo real y lo virtual. Lo virtual es algo que no existe: no podemos tener una conversaci ón real con una persona, cuando nos escondemos detrás de una pantalla y nadie sabe lo que vivimos verdaderamente. A menudo, nos expresamos solo con un "me gusta", pero sin darle importancia porque, cuando una persona a quien le hemos dado muchos like sufre, por ejemplo, un accidente, dejamos de poner "me gusta" y nadie hace algo para ayudarlo "realmente". Otro tema ha sido el de la fe que hemos visto en los ejemplos de algunas personas en el momento de la dificultad, fe que mueve las montañas. Hemos comprendido que el aspecto espiritual debe ser, para nosotros, el más importante a fin de soportar el peso de la vida, junto con el amor recíproco, también para una correcta relación entre jóvenes novios, por ejemplo, para no quemar las etapas de la vida. Estas jornadas han servido para reflexionar sobre el estado de nuestra fidelidad a Dios y nuestro amor, para no pasar mucho tiempo frente a una pantalla y aprovechar la belleza de la vida.

Daihana Rojas: Durante la Pascua Joven se ha hablado mucho del sufrimiento y de la Cruz, a través de la historia  de personas reales como Alberto y Daysi, Mons. Oscar Romero, de los cuales hemos conocido la historia, y sobre todo Jesús. Con las reflexiones de Emilio he encontrado la respuesta a la pregunta que me hacía sobre el porqué Dios permite tanto sufrimiento: el amor, así como lo ha vivido Jesús, nos lleva a la reflexión más bella y profunda sobre este tema, y nosotros los jóvenes tenemos que proponernos conocerla. En la vida pasaremos por tantas pruebas para llegar a la meta, pero debemos dejarnos guiar por las enseñanzas de Cristo, porque el amor perfecto se encuentra en este permanecer fieles hasta el final, hasta la Cruz: debemos saber que amar es sacrificarse, como nos ha demostrado Jesús dando su vida por nosotros.

Cristian Vera: He participado por primera vez en la Pascua Joven y me ha impresionado ver a tantos jóvenes congregados en la iglesia con respeto y amor hacia el Señor; he podido compr ender que el amor más grande estaba delante de nosotros, en la Cruz, donde Jesús ha transformado la muerte en amor para todos nosotros. Su amor se puede ver, porque es real y no virtual, porque el amor no se dice solo de palabra, sino que se demuestra por medio de hechos que se pueden ver, tocar, así como se ven en Jesús, quien carga con la Cruz, carga con el amor. Tengo experiencia de otras Iglesias cristianas, pero puedo decir que la Iglesia católica es algo muy diferente. Entrando en la iglesia yo quiero encontrar la verdadera paz, sentirme libre dentro de mí a pesar de tantas adversidades, vencer al miedo y aumentar mi fuerza de voluntad, conocerme para enfrentar lo que me presenta la vida. No tengo necesitad de bailar, saltar, sino de escuchar la palabra de Dios en el silencio, de profundizarla y comprenderla como solo en la Iglesia católica he experimentado que puedo hacer. Todos, antes o después, perciben la necesidad de Dios, pero hace falta sobre todo buscarlo donde se encuentra de verdad. Y puedo afirmar que en ningún otro lugar he encontrado a quien me ha hablado como hace Emilio con los jóvenes.

 Arturo Centurión: Para mí, la idea central de esta Pascua Joven es "abrazar la Cruz del Señor". Estas jornadas de encuentros, del compartir y de servicio, han sido como un examen de conciencia gracias a las palabras de Emilio y una llamada a vivir la realidad, no la virtual, aferrándonos a lo que tenemos y vemos, no a través de la tecnología, sino a través de nuestros propios ojos. Nosotros los jóvenes estamos llamados a pisar tierra, a acercarnos más a esa Cruz de amor que tiene su precio que pagar, pero también su gloria y su resurrección. Los jóvenes pueden volverse buenas personas, pero alguien debe exhortarlos a serlo. Tenemos un don en el profundo de nuestro corazón que merece esfuerzo, sufrimiento, fatiga y saber que Dios está allí esperando nuestra respuesta.

Aurora Morales: Nosotros los jóvenes estamos acostumbrados a relaciones virtuales, escondidos detrás de un pequeño aparato y perdiendo la capacidad de relacionarnos con quien vive al lado de nosotros. Somos esclavos de la tecnología y no nos damos cuenta de que en vez de ser nosotros los que la usamos, es esta la que nos usa y nos manipula, perjudicándonos sin que nos demos cuenta. Nos cuesta dejar las relaciones virtuales (con alguien del que no sabemos ni siquiera si existe) p ara empezar una relación real, pero debemos comprender que una persona a quien conocemos físicamente es verdadera y podrá permanecer a nuestro lado.

Establecer una relación virtual significa hablar con todos y al mismo tiempo con nadie, no conocer la realidad del otro, quien puede mentirnos, diseñarnos el panorama de una vida totalmente diferente de la que realmente tiene, con el riesgo de no conocer nunca la verdad.

Hay ocasiones en que una persona parece perder el hilo de lo que es y crea en su mente un mundo alternativo, sin problemas, en el cual le parece que se siente más feliz. Soñar es una cosa buena, pero hasta cierto punto: no nos hará ningún bien olvidarnos de vivir. Es bello soñar, pero luego tenemos que trabajar sobre este sueño para que se vuelva real. Tener un sueño es fijar una meta y hacer todo lo necesario, pasando por la Cruz de los tantos obstáculos que se presentan en nuestro camino, para transformar este sueño en una hermosa realidad en que nos realizamos como personas. El sueño que Dios pone delante de nosotros no es una realidad virtual, no se acaba, y lleva siempre el signo de la Cruz: sin pasar por la Cruz es imposible realizarlo. El sueño de Jesús era el de salvar al mundo y por eso se ha debido sacrificar. Lo mismo vale para nosotros.

(A cargo de Mariangela Mammi)

  (Traducido del italiano por Luigi Moretti)

 

 

07/05/2018

 

Sitio de la Comunidad misionera Redemptor hominis