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Zoom sobre Camerún/5
 


LOS JÓVENES, UN RECURSO FUNDAMENTAL

La Carta Africana de la Juventud


Camerún ha ratificado, recientemente, la Carta Africana de la Juventud. El anuncio ha sido dado el 11 de febrero pasado por Presidente de la República, con ocasión de la Jornada Nacional de la Juventud.

La Carta ha sido adoptada en la séptima sesión ordinaria de la Conferencia de la Unión Africana (UA), el 2 de julio de 2006, en Banjul en Gambia, y ha entrado en vigencia en agosto de 2009. Es un tratado según los términos del art. 2 del Convenio de Viena, o sea, que compromete a los Estados firmantes.

¿Por qué una nueva Carta?

Podemos preguntarnos si había necesidad de redactar una nueva Carta dedicada a los jóvenes. Por su cantidad y los temas tomados en consideración, ¿los numerosos Tratados africanos ya existentes en materia de derechos humanos no eran suficientes, tal vez, también con respecto a esta categoría de personas?

Para contestar a la pregunta, es necesario entender mejor la finalidad de la Carta.

Su adopción ha sido dictada por la voluntad de los Estados miembros de la Unión Africana de subvenir a las necesidades de orden económico, social, cultural y educativo de la juventud, y por la voluntad de luchar contra la marginación de muchos jóvenes del continente, a causa de la desocupación y del subempleo.

La Carta responde, esencialmente, a la necesidad urgente de implicar a los jóvenes en el desarrollo del continente. Se trata de una estrategia fundamental, puesto que África es el único continente en que los jóvenes jugarán una función de fundamental importancia para su desarrollo. Basta constatar, según el comunicado de prensa de la UA n. 142, del 20 de julio de 2009, que la franja de edad que va desde los 15 hasta los 24 años es, actualmente, igual al 20,4 % de la totalidad de la población africana, mientras el 42 % de los habitantes del continente tiene, hoy, menos de 15 años.

En práctica, 400 millones de personas en África se volverán "jóvenes" en el curso de los próximos veinte años. Dar a estos jóvenes la protección y los recursos necesarios para su promoción integral, significa simplemente trabajar para el desarrollo del continente.

Un patrimonio para África

La Carta procede a la identificación de la categoría de los jóvenes, a la que pertenece cualquiera que tenga entre los 15 y 35 años.

Los jóvenes son así distintos de los "menores de edad", cuya determinación se deja a discreción de cada Estado miembro del Unión Africana. En Camerún, por ejemplo, hay una menor edad civil (bajo los 21 años), una menor edad electoral (bajo los 20 años) y una menor edad penal (bajo los 18 años).

La Carta construye su edificio jurídico a partir de una convicción expresada en su Preámbulo, según el cual "la más grande riqueza de África es su población juvenil"; esta representa "un partner y un recurso indispensable para la paz y la prosperidad del continente africano". De aquí la voluntad de los Estados africanos de redactar un texto jurídico, que apunta a asegurar el desarrollo de los jóvenes dentro de la población africana global.

Después de un largo Preámbulo, la Carta se subdivide en 31 artículos, que se refieren a los derechos y  los deberes de la juventud (artículos de 1 a 28) y a disposiciones finales (artículos de 29 a 31).

Los ejes principales

En el texto de la Carta, se pueden distinguir cuatro ejes mayores, constituidos por la educación, el bienestar de los jóvenes, su acceso al mundo del trabajo y su compromiso en campo político, para divulgar una cultura de la democracia y de la paz en África.

La instrucción ocupa un lugar de muchísima importancia; la promoción social de los jóvenes, en efecto, pasa a través de la posibilidad de una instrucción gratuita y de mejor calidad, que pueda "promover un pensamiento crítico antes que el aprendizaje mecánico de nociones" (art. 13, 4/i). Para hacer esto, es necesario proveer las áreas urbanas y rurales de adecuadas estructuras educativas, y realizar una profunda reforma del sistema educativo.

También la salud de los jóvenes recibe una atención prioritaria. La Carta sostiene el derecho a la seguridad social y a la asistencia sanitaria gratuita. Se alinea contra algunas prácticas consuetudinarias, que ponen en serio peligro la salud o la vida de jóvenes, sobre todo de las muchachas. La plaga del HIV/AIDS se está difundiendo entre la población joven; de aquí la absoluta necesidad de educar a los jóvenes en los centros formativos o a través de los medios de comunicación.

El desarrollo de los jóvenes requiere, inevitablemente, su acceso al mercado del trabajo. Las exigencias de tal mercado, en el momento actual, son tales que exigen una readaptación del sistema de instrucción, para promover un amplio acceso a las tecnologías de la información y de la comunicación. Además, para luchar contra la pobreza y respaldar la integración económica de los jóvenes, la Carta subraya la necesidad de hacer más atractivas las áreas rurales, mejorando los servicios, de modo que los jóvenes estén preparados a administrar la producción agrícola, minera, comercial e industrial, utilizando las técnicas modernas.

La Carta, en fin, juzga urgente la necesidad de implicar a los jóvenes en la definición de las líneas políticas en las diferentes instancias de poder, a nivel de Gobierno local y nacional, y también en el interior de la misma Comisión de la Unión Africana.

Derechos y responsabilidades

La Carta proclama, a beneficio de la juventud, ante todo, una serie de libertades y derechos que se aplican a cualquier persona. Se trata de la libertad de movimiento, de expresión, de asociación, de pensamiento y de credo religioso; a esto se añade el derecho de no discriminación, la tutela de la familia, de la propiedad, el derecho a la ocupación, a la salud, a la paz y a la seguridad.

 A los jóvenes se les reconoce también el derecho a la tutela de la intimidad y a determinar la propia vida. El art. 8,2, por ejemplo, dice: "Los jóvenes y las mujeres, ya en edad de contraer matrimonio, se casarán en base a su libre consentimiento y tienen que gozar de iguales derechos y deberes".

Además de esto, la Carta proclama algunos derechos específicos de la juventud. Por ejemplo, habla del derecho a una política nacional, para los jóvenes, cuya elaboración tiene que ser fundada en una amplia consulta suya, y tendrá que prever su participación activa en todos los niveles del proceso decisorio y en las cuestiones de gobierno, acerca de argumentos que interesen a los jóvenes y a la sociedad en general (cf. art. 12).

La Carta dedica, además, una particular atención a las muchachas y a las jóvenes mujeres, contra la discriminación en el campo de la instrucción, vigilando, entre otras cosas, por asegurar "que las muchachas y las jóvenes mujeres, que permanezcan embarazadas o que se casen antes de completar los estudios, tengan la oportunidad de seguir su instrucción" (art. 13, 4 /h).

La Carta subraya un ulterior aspecto particularmente importante, o sea, la afirmación del derecho de eliminar las prácticas culturales y tradicionales perjudiciales, como las que amenazan la salud, la vida o la dignidad de los jóvenes, y las costumbres discriminatorias en base a la diferencia de sexo, de edad o de otros criterios (art. 25).

De los derechos proclamados en la Carta derivan, evidentemente, también algunas responsabilidades de los jóvenes respecto a sus familias, a la sociedad, al Estado y a la comunidad internacional. Esto incluye, entre otras cosas, el respeto a los padres y a los ancianos, su asistencia en el contexto de los valores positivos africanos; la participación plena en los deberes de los ciudadanos, incluido el voto; el comprometerse en actividades de voluntariado, el adoptar una ética de trabajo y el no abandonarse a la corrupción, el promover la unidad y la cohesión del continente africano.

¿La Carta será efectivamente aplicada?

Según la Carta, los Estados firmantes deben comprometerse a adoptar las medidas necesarias para actuar sus disposiciones. Compete a la Comisión de la Unión Africana garantizar que los Estados respeten los compromisos y las obligaciones previstas por ella.

La pregunta que se hace es cuáles son las medidas que la Comisión puede adoptar, en caso de incumplimiento de los compromisos de parte de los Estados. A este nivel, hay un "vacío" no llenado que, de hecho, debilita el edificio jurídico de la Carta, que, en última análisis, deja a la buena voluntad de los Estados, o a la capacidad de reivindicación de parte de los mismos jóvenes, la eficacia de las medidas previstas en el texto.

En conclusión, el orden jurídico africano se ha enriquecido de un nuevo instrumento, para garantizar el desarrollo de los jóvenes. La Carta Africana de la Juventud constituye una guía importante para su promoción en el continente.

¿Será esta efectivamente aplicada en los países miembros de la UA? Es la pregunta que permanece abierta.

Camerún ha sido entre los primeros en ratificar la Carta: un acto que lo implica mayormente con vistas a su efectiva actuación.

Silvia Recchi

(Traducido del italiano por Luigi Moretti)


Con la rúbrica “Zoom sobre Camerún”, a cargo de Silvia Recchi, ofrecemos a nuestros lectores algunas informaciones, sacadas de la prensa local, sobre la realidad de Camerún, presentando particulares situaciones culturales y sociales de este país.

 

18/05/2011


 

Sitio de la Comunidad misionera Redemptor hominis