Noticias desde el Paraguay



Accidentes de la calle en Paraguay


 

El problema del tráfico, de los accidentes de la calle, la inseguridad en los caminos, sigue siendo en Paraguay una cuestión fundamental.

"En tres meses fallecieron más de 20 personas en accidentes de moto", se leía en la edición digital del periódico ABC Color del sábado 19 de mayo (
http://www.abc.com.py/). En el artículo se añadía que los datos estadísticos de los fallecidos por  imprudencia de los motociclistas, son cada vez más alarmantes. Solo en la capital, Asunción, más del 50% de los accidentes atañe los motociclistas, que generalmente, viajan sin el casco. El año pasado, por este motivo, murieron 186 personas, según los datos de las Emergencias Médicas de la capital.

El mismo diario, el 21 de mayo, así titulaba un artículo: "Inconsciencia deja tres fallecidos y huérfanos". En la Ruta Nacional 2, en el trecho entre Ypacaraí y San Bernardino, los miembros de una familia entera (padre, madre y pequeña hija de dos años), que viajaban en la misma motocicleta, fallecieron en el acto por un choque violento y frontal con un colectivo que venía a gran velocidad. Según los testigos, la motocicleta, con los tres pasajeros sin casco, circulaba por la noche, sin luz y en dirección contraria, en la misma carretera del ómnibus.

Miércoles 23 de mayo, en la edición digital del otro periódico paraguayo Última Hora (
http://www.ultimahora.com/), en un breve informe titulado: "Accidentes de moto: más de cien muertos en el 2007", se traía la preocupante cifra de 117 muertes y 660 lesionados, registrados en la primera parte del año en curso, según la Oficina de Relaciones Públicas de la Policía Nacional.

Las noticias sobre los problemas del tráfico, de la circulación, de los accidentes mortales que se transforman a menudo en verdaderas tragedias para muchas familias, son casi diarias.

Según el Foro Vial Paraguayo, los accidentes de tránsito constituyen, en Paraguay, la cuarta causa de muerte. El centro de Emergencia Médica registra un promedio de 2,5 muertos al día por esto.

En 2005 fueron aproximadamente 8.000 los muertos por accidentes, con un aumento del 23% respecto al 2004. En el primer trimestre del 2006 se ha registrado un aumento del 16% con relación al año anterior (Cfr. Foro vial sobre el Tránsito y Seguridad Vial,
http://www.opaci.org.py/, 18 de julio de 2006).

 A la imprudencia, a la inconsciencia de los automovilistas y motociclistas, se añaden todos los demás problemas vinculados al tráfico de la calle que amenazan constantemente la seguridad de los ciudadanos: la mala condición de calles y rutas, la falta de buenas señales de tráfico que permitan una guía más segura, el problema de la contaminación producida por las emisiones tóxicas de los vehículos y, además, el problema de la corrupción de los agentes de la calle cuyo  deber es controlar y garantizar la seguridad en los caminos. Parece, de hecho, que no es ésta su preocupación, sino otra.

Situados generalmente en lugares donde no pueden ser controlados por sus superiores, algunos de ellos utilizan cualquier pretexto de infracción, aún donde no la hay, como excusa para pedir la coima a los automovilistas que circulan en la zona, como publica el mismo ABC Digital en un artículo del 22 de mayo. Este parece ser el comportamiento común, se lee en el artículo, de algunos agentes de casi todas las municipalidades del área metropolitana.

Paradójicamente, no es importante la infracción a impugnar, sino las condiciones en que se pueda, más fácilmente, inducir un automovilista a pagar una suma inmediatamente.

D
e esta manera, una infracción grave puede solucionarse "de manera amistosa" con una "pena pecuniaria" que no tiene la misma validez educativa que la pena más considerable que el código prescribe para ciertos crímenes graves de la calle. Por lo tanto se alimenta la mentalidad de la impunidad. En el fondo, todo se arregla y las leyes pueden  no ser respetadas...

El problema de una correcta circulación, de la consideración de las normas del código de la calle, del cuidado y el mantenimiento de las estructuras y de las infraestructuras de las calles y de los vehículos en circulación, especialmente si se trata de promedios de tránsito público, como los rocambolescos colectivos paraguayos, no es solo una cuestión ética de importancia fundamental, sobre la cual tenemos que reflexionar, sino que es en primer lugar un problema de educación, de respeto de la vida social, de la propia vida y de la de los demás. Para nosotros que creemos en el Dios de la vida y no de la muerte, es, por otra parte, cuestión de evangelización de la vida.

En este sentido, en los próximos días  propondremos a nuestros lectores un artículo de Emilio Grasso, publicado en nuestro periódico "Missione Redemptor hominis". En él, a partir de la observación y de la averiguación de los problemas causados por el tráfico en Paraguay, donde trabajamos desde hace muchos años, se reflexiona sobre la evangelización de aquellos comportamientos individuales y sociales de la vida cotidiana que afectan la convivencia común de los ciudadanos y su concepción de la vida.