Profundizaciones

 



El "discurso" sobre la misión
 
 

El término "misionología" de un punto de vista etimológico significa "discurso sobre la misión". Se puede indicar también con "teología de la misión" o "teología misionera", ya que este "discurso", o bien reflexión, se coloca al interior y a partir de la fe.

En esta sede hablaremos de la misionología católica que se diferencia por algunas características de aquella protestante o de aquella ortodoxa.

Al interior de los estudios misionológicos se colocan disciplinas como la teología bíblica misionera, la teología sistemática de la misión, la historia de las misiones, la misiografía (que incluye geografía y estadísticas), el derecho misionero, el estudio de la fenomenología de las religiones y la teología de las religiones, la catequesis misionera, la antropología social y cultural, la espiritualidad misionera, la teología de la inculturación, la teología pastoral que puede concernir varios ámbitos continentales.

La composición del currículo académico de las facultades universitarias o los institutos de misionología, en varios países, a menudo es variable, por su necesidad intrínseca de conformarse a los desafíos que la Iglesia tiene que enfrentar en un mundo en rápida evolución. Se discute también sobre su misma colocación como ciencia o disciplina dentro de la teología.

En nuestro viaje misionológico elegiremos un preciso itinerario de que queremos dar ahora las motivaciones.

Para un católico, el punto de referencia principal es la palabra de Dios leída dentro de la Iglesia. La lógica católica tiende a no excluir, sino a unir siempre los elementos en juego, como la Sagrada Escritura y la Tradición, la gracia de Dios y la libertad del hombre, Cristo y la Iglesia, la fe y la razón, la unidad y la diversidad, lo humano y lo divino. Preferimos por tanto abordar los fundamentos bíblicos de la misión dentro de la teología fundamental de la misión. Una sana teología siempre une Biblia y Tradición; así aparecerá más claro, también a nuestros lectores, un recorrido que interpreta, para el hoy, algunos datos bíblicos.

También hay otra razón. En nuestra reflexión queremos, principalmente, ayudar a coger la importancia y la necesidad de la dimensión misionera de la Iglesia. El término "misión" ha sido y es todavía muy controvertido. Tiene sentidos múltiples y a veces también equívocos. Partiendo de la teología sistemática de la misión saldrán poco a poco las varias acepciones del término misión y será más fácil, para el lector, comprender de modo más inmediato y concreto la valencia de este vocablo multiforme.

La palabra "misión" es la traducción del latino missio que viene del verbo mittere que significa "enviar". En sentido directo indica el acto de enviar a uno o más  personas a cumplir una función; en sentido derivado, puede designar sea las personas enviadas, sean el objeto y también el destino del envío, sea el carácter o el resultado. Sin embargo, en la historia de la Iglesia, el término ha asumido una valencia particular y muy amplia, que en el diccionario bíblico es traducida con el auxilio de otras expresiones. Es significativo, en efecto, que en el texto de la Vulgata, la versión latina oficial de la Sagrada Escritura, el sustantivo missio, como tal, no aparece; sin embargo él expresa, no sólo una idea y una realidad bien presentes en el Biblia, sino que constituyen más bien su razón de ser sustancial, como veremos en las próximas profundizaciones. Debemos tener en cuenta del hecho de que este término ha adquirido en el tiempo un determinado sentido teológico, fruto de una evolución de la reflexión sobre el concepto de misión.

 

 


 
08/09/07