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Una aproximación al fenómeno de la globalización


Introducción al estudio de sus raíces económicas 



 

     

Emilio GRASSO, Una aproximación al fenómeno de la globalización. Introducción al estudio de sus raíces económicas, Centro de Estudios Redemptor hominis, San Lorenzo (Paraguay) 2006, 56 págs.    

En 2002 se desarrolló, en la Universidad Católica “Nuestra Señora de la Asunción”, los días 23-24-25-26 de septiembre, un ciclo de conferencias sobre el tema: “Hacia un compromiso solidario y cristiano con los marginados”, organizado por el Instituto Superior de Estudios Humanísticos y Filosóficos (ISEHF) y por el Instituto de Ciencias Religiosas de la Conferpar.

Los disertantes de las diversas conferencias fueron: el P. Bartomeu Meliá, Mons. Antonio Lucibello, Nuncio Apostólico en el Paraguay, el Dr. José Nicolás Morínigo, el P. Antonio González Dorado S. I., Mons. Pastor Cuquejo, Arzobispo de Asunción y el P. Emilio Grasso.

A mí me fueron encomendados estos dos temas: 

* Globalización, marginación y nueva evangelización.

*  África, el continente de la marginación.

Acerca de estos temas he publicado ya algunos artículos[1]. Con esta breve publicación, quiero poner a disposición de tantas personas, que por diferentes razones suelen interrogarme, una aproximación a las raíces económicas del problema de la globalización.

He constatado, en efecto, que muchos lanzan sobre la materia en cuestión juicios fáciles y superficiales, a favor o en contra, pero son pocos los que tienen una visión clara sobre el tema de la globalización, con un análisis histórico-fenomenológico adecuado de la misma.

Este breve escrito sólo plantea el problema y deja completamente abierto el campo a diferentes respuestas posibles.

La respuesta, según justicia, pertenece al campo de la política, como nos ha recordado Benedicto XVI en su primera encíclica[2].

Ya Pablo VI, retomando la enseñanza del Concilio, había afirmado con claridad: “Tomar en serio la política en sus diversos niveles es afirmar el deber del hombre, de todo hombre, de conocer cuál es el contenido y el valor de la opción que se le presenta y según la cual se busca realizar colectivamente el bien de la ciudad, de la nación, de la humanidad”[3]. “En las situaciones concretas, y habida cuenta de las solidaridades que cada uno vive, es necesario reconocer una legítima variedad de opciones posibles. Una misma fe cristiana puede conducir a compromisos diferentes”[4]. “Aun reconociendo la autonomía de la realidad política, los cristianos dedicados a la acción política se esforzarán por salvaguardar la coherencia entre sus opciones y el Evangelio y por dar, dentro del legítimo pluralismo, un testimonio, personal y colectivo, de la seriedad de su fe mediante un servicio eficaz y desinteresado hacia los hombres”[5].

De esto se deduce que la determinación de los regímenes políticos, como la de sus dirigentes, se tiene que dejar a la libre voluntad de los ciudadanos[6].

La pluralidad de partidos, en los cuales puedan militar los católicos para ejercitar su derecho-deber de participar en la construcción de la vida civil de su país, no puede ser confundida, sin embargo, con un indistinto pluralismo en la elección de los principios morales y los valores sustanciales a los cuales se hace referencia[7].

El proceso de globalización pone a toda la clase política del Paraguay frente a decisiones fundamentales para el bien común de todos los ciudadanos.

Sin embargo, es conveniente recordar, y sobre esto no se insistirá nunca suficientemente, que todos los ciudadanos están llamados a participar en la formación y el control democrático de la clase política que expresan. Y para hacer esto, no pueden sustraerse a la fatiga, al esfuerzo y al sacrificio del conocimiento de los problemas.

Si no lo hacen, llevan la responsabilidad de elegir “libremente” al que les roba, les engaña y les ilusiona que está pensando en el interés de todos, mientras que piensa solamente en los suyos y en los de las pocas personas que él privilegia.

El Occidente, donde se ha tomado la decisión de impulsar el proceso de la globalización de la economía, ha conocido en su historia tres sistemas económicos:

  1. El sistema capitalista de la economía de mercado.
  2. El así llamado “socialismo real”, o la versión leninista del marxismo.
  3. El reformismo revisionista, del cual fue promotor Eduard Bernstein, que criticó fundamentalmente el análisis del desarrollo económico de Marx y la perspectiva revolucionaria, indicando como tareas esenciales la lucha por las reformas sociales y el logro de la plena democracia política. Se debe notar, sin embargo, que el revisionismo se afirmó en Alemania, allá donde ya estaba presente el más fuerte partido socialdemócrata del mundo, y era alta la tasa de desarrollo capitalista[8].

Estos tres caminos, exportados a otros países, han fracasado sustancialmente en sus objetivos. Puesto que es inaplicable el modelo socialdemócrata, por el atraso de ciertas naciones, y es trágica la experiencia marxista-leninista en los países donde fue intentada, queda la economía de mercado que, sin embargo, a pesar de todos los correctivos, no puede hacer otra cosa sino marginar a los más débiles.

En este contexto histórico, partiendo de la opción evangélica preferencial, aunque no exclusiva, por los pobres y los jóvenes, por el pueblo oprimido y crucificado, deben ser examinados con inteligencia cuáles son los caminos que la Iglesia tiene que recorrer.

Emilio Grasso

   

 

___________________ 

[1] E. GrassoParola e senso: la vita consacrata e le sfide della globalizzazione, en “Consacrazione e Servizio” 51/4 (2002) 31-35; E. GrassoGlobalizzazione chiama Africa. Le sfide del Vangelo, Editrice Missionaria Italiana, Bologna 2003; E. Grasso, Mondialisation, Marginalisation, Nouvelle évangélisationUn défi pour l’Église en Afrique, Centre d’ÉtudesRedemptor hominis, Mbalmayo 2003; E. GrassoMondialisation autrement… À partir de l’Afrique, en “Mission de l’Église” n. 141 (2003) 33-36; E. GrassoGlobalisation - Marginalisation - New Evangelization. A challenge for the Church in Africa, en “Omnis Terra” (ingl.) 37 (2003) 146-154; en “Omnis Terra” (esp.) 35 (2003) 146-154; en “Omnis Terra” (fr.) 44 (2003) 146-154; en “Omnis Terra” (port.) 9 (2003) 118-126; en “Omnis Terra” (it.) 22 (2004) 82-89.

[2] Cf. Deus caritas est, 26-29.

[3] Octogesima adveniens, 46.

[4] Octogesima adveniens, 50; cf. Gaudium et spes, 43.

[5] Octogesima adveniens, 46.

[6] Cf. Gaudium et spes, 74.

[7] Cf. Congregación para la Doctrina de la FeNota doctrinal sobre algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos en la vida política (24 de noviembre de 2002), 3.

[8] Cf. I. FetscherBernstein e la sfida all’ortodossia, en Storia del marxismo, II. Il marxismo nell’età della Seconda Internazionale, Giulio Einaudi Editore, Torino 1979, 235-274.



ÍNDICE   
 

Prólogo 

7

 

Introducción 

9

I.

Nociones económicas preliminares

13

 

El mercado y la formación de los precios

13

 

Ahorro e inversión

 16

 

La riqueza de las naciones

 18

 

Ricardo y la distribución del producto social

 20

 

El pensamiento de Karl Marx

 21

II.

La globalización: fases preliminares

 27

 

La filosofía individualista

 27

 

La organización científica del trabajo

 29

 

La crisis de Wall Street.

 32

 

El New Deal y las políticas keynesianas

 34

 

La crisis de los años ’70

 37

 III.

El triunfo de la globalización

 41

 

El nacimiento de la globalización

 41

 

La ideología neoliberal

 44

 IV.

Algunas conclusiones acerca de la globalización

 47