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Tacuatí: Domingo de Ramos y mandato a los catequistas



Nuestra Iglesia de Tacuatí guarda celosamente antiguas imágenes que, durante la Semana Santa, se llevan en procesión por las calles de la pequeña ciudad.

El día del Señor de las Palmas, niños y adultos, con las palmas levantadas en una mano y la botella de agua bendecida en la otra, para asegurar la propia casa y protegerla de todo mal, han acompañado, rezando y cantando, al Rey de los reyes y al Señor de los señores, como la persona más importante del lugar, representada por esta imagen de Jesús cabalgando un burrito.

La procesión estaba ordenada y el ambiente silencioso; lentamente la procesión, desde la plaza, ha llegado a la Iglesia.

La imagen ha sido puesta cerca del altar, ante la asamblea, a la que "Jesús" dominaba solemnemente con su mirada.

Durante la lectura de la Pasión, el silencio parecía hacer aflorar más fuerte la conciencia del pecado de aquella "traición" que, de hecho, cada uno repite cada vez que no tiene el coraje de hacer prevalecer la verdad y las exigencias del Evangelio, frente a las de los hombres, siguiendo el ejemplo del Señor.

El Domingo de Ramos, además del Señor de las Palmas, también los catequistas de Tacuatí centro y de las comunidades más cercanas ocupaban un lugar especial, ya que recibían, de parte de la Iglesia, el mandato para desarrollar su ministerio durante el año en curso, comprometiéndose públicamente a participar de la vida de la parroquia, y a enseñar no su propio pensamiento, sino el de Cristo, en la fidelidad a la Iglesia que nos lo trasmite.

Su presencia indicaba, de modo particular, que aquella expresión de fe, manifestada por las calles de Tacuatí, se concretizaba en este empeño de amor, paciencia y perseverancia hacia los más pequeños.

Las jornadas de formación, desarrolladas la semana anterior, habían terminado con una síntesis comprometedora: la catequesis es el catequista, que es un llamamiento a la coherencia entre la palabra dicha y su puesta en práctica. Esto, a partir de las cosas más pequeñas y simples, como el respeto del ambiente, descubriendo que el secreto de la limpieza y de la salud se encuentra, ante todo, en no ensuciarlo y no contaminarlo con todo tipo de basura, echándola en cualquier lugar.

Para hacer posible este comportamiento, los catequistas, junto con los coordinadores de las Capillas, tratarán de poner algunas papeleras para la basura en los alrededores de los lugares donde se hace la catequesis, y se comprometerán a educar a los niños, y no solo a ellos, en esta forma simple y civil de respeto de la creación, del Creador y del prójimo.

Otro aspecto subrayado ha sido el de respetar a su propia persona, llevando un vestido discreto, que no ostente el propio cuerpo, aunque fuese solo para la mirada del primer que pasa
. De hecho, cuando uno consiente a la mirada, al final, cede también a algo más, y fácilmente una muchacha se vuelve "madre soltera", con una vida perdida ya a los 13-14 años. Tacuatí está llena de estos casos.

Hemos hablado de esto también al nuevo grupo de los catequistas y las catequistas jóvenes.

La circunstancia me ha permitido recordar eso mismo a Mercedita, que se había presentado con una camiseta exageradamente escotada. Ella me ha escuchado y ha vuelto corriendo a su casa para cambiarse, volviendo, luego, jadeante, sonriente y puntual.

¿No son, quizás, estos los simples signos que marcan la novedad de un camino que, haciendo morir los pequeños y grandes obstáculos, nos prepara a la fiesta de la Resurrección, porque nos libera de tantas pequeñas y grandes esclavitudes, para hacernos renacer a vida nueva? Una vida que, aceptando la purificación cotidiana, conduce a actuar ya no por obediencia al "maestro exterior", sino siguiendo al "maestro interior", para un cambio real.

Ciertamente, el mandato que estos catequistas han recibido tiene también la función de un signo creativo, capaz de empujar a eliminar muchas debilidades y a ayudar a vivir como auténticos testigos
del mismo Amor, que empujó a Jesús a entrar a Jerusalén, aunque sabiendo que para resurgir habría debido pasar por la pasión y la muerte en la Cruz.

Paola Iacovella

 


28/03/08