Comprender el Derecho Canónico/16

 


¿CUÁL PERMISO?



La entrevista a Pablino Cáceres, posible futuro ministro de Acción Social, publicada en "LaPablino Cáceres Nación" (Paraguay) del 1.º de junio de 2008, en la pág. 5, indica, ya en el título, la gravedad de la situación
, desde el punto de vista del derecho constitucional. En efecto, él habría afirmado: "Qué mejor para el Vaticano tener un Obispo que fue presidente de un País". Esto pone otros tantos puntos de interrogación en el plano del Derecho Canónico.

En cuanto al derecho constitucional, se pone en evidencia una presumida injerencia del Estado Vaticano en los asuntos políticos de un Estado laico soberano, varias veces denunciada en este sitio web como una cosa del todo extraña, y lejana de las preocupaciones y las acciones de la Santa Sede. Además, y esto es peor, se quiere dar la impresión de que la Iglesia Católica saca ventajas de un Estado confesional, intentando entrelazar la política con la religión. Hemos presentado ya también la pregunta si se busca, indebidamente, transformar el significado de la relación entre Estado e Iglesia, identificando el "bien común" del Estado con el de la Iglesia Católica y viceversa.

Parece que, con un salto hacia atrás y haciendo borrón y cuenta nueva acerca de la historia, hemos vuelto al período de la Edad Media, en la que eran la espada y las hogueras las que defendían las verdades de fe, como hoy, en algunos países, son los castigos corporales los que salvaguardan la integridad de ciertas convicciones religiosas.

Es lícito preguntarse si se cae en la cuenta de la gravedad de tales afirmaciones.

En esta sede, de todas maneras, nos limitaremos a abordar solo las implicancias que estas comportan en el Derecho Canónico, a partir de la primera frase que introduce la entrevista en cuestión.

Esta presenta a Pablino Cáceres como "El sacerdote redentorista, quien pidió permiso el año pasado para colaborar con Lugo". Es interesante, en efecto, comprender cuál es la situación eclesial de esta persona y qué significa tal "permiso".

* Primera pregunta: ¿Pablino Cáceres es o no es sacerdote "con dispensa"?

En los días pasados, en los periódicos, se ha escrito de todo respecto a su posible encargo como futuro ministro de Acción Social. En un artículo (cf. "ABC Color", 23 de mayo de 2008, 5), él ha sido definido: primero "ex sacerdote", luego "padre" - lo que significa también siempre religioso y sacerdote - "con permiso"; tanto es que ya había sido presentada la pregunta de qué tipo de "permiso" se tratase.

Curiosa es la terminología utilizada también en el artículo de "La Nación" del 1.º de junio pasado: en apertura, se habla de "sacerdote redentorista", mientras que, en el cuerpo del artículo, se lee "ex sacerdote"; en el final, se escribe que el mismo "sacerdote redentorista" ha recibido "la dispensa del entonces Juan Pablo II para incorporarse a la vida laica en el año 2001".

Además de la imprecisión, puesta en evidencia por nosotros en otros artículos, que se comete, utilizando, para un sacerdote, la expresión "incorporación a la vida laica", mientras que se trata de "pérdida del estado clerical", la confusión de las ideas y de la percepción de la realidad es total: en efecto, esta persona, al mismo tiempo, sería "sacerdote" y "ex sacerdote".

En filosofía, según el principio de no contradicción, "es imposible que lo mismo (el mismo determinante) convenga y no convenga al mismo ente simultáneamente y en el mismoAristóteles respecto"[1]. Un sujeto (por ejemplo un asno) no puede ser una determinada cosa (un asno vivo) y, al mismo tiempo, ser el contrario de ella (un asno muerto). De otra manera, de un mismo sujeto sería posible afirmar que es y no es algo, al mismo tiempo y en el mismo aspecto: esto sería un desastre para la lógica.

No se quiere poner en duda el carácter indeleble que imprime la ordenación sacerdotal, sino se trata de definir si se habla de un sacerdote "con dispensa del estado clerical" o no.

Esto, tal vez, ni el periodista lo sabe. Dada la gran cantidad de imprecisiones acumulada en el artículo, es comprensible que también él tenga las ideas confusas.

Es suficiente contar cuántas veces en dicho escrito se utiliza la palabra "permiso": cuatro veces. Esto hace difícil leer y sobre todo comprender el texto. "Permiso", en efecto, se ha transformado en la palabra "mágica", que se difunde de declaración en declaración, de periódico en periódico. Como para todas las cosas de las que no se tiene una definición exacta, se corre peligro de un efecto avalancha: todos hablan de esta palabra, pero, en realidad, nadie sabe qué es.

* Segunda pregunta: ¿de cuál "permiso" se habla?

Denunciar la confusión terminológica y temporal existente es lícito, más bien, es un acto debido.

El mismo Pablino Cáceres, respondiendo al entrevistador, con respecto a su "situación", declara: "Yo estoy con permiso en este momento". ¿Qué significa la palabra "permiso" utilizada aquí?

El término "permiso" indica el "consentimiento dado por una persona con autoridad para hacerlo" o la "autorización para abandonar, durante un tiempo determinado, el trabajo, el servicio militar u otras obligaciones"[2].

Surge, inmediatamente, la pregunta de qué tipo de "permiso" se trata, puesto que este fue solicitado a partir de "diciembre pasado", mientras que, en la puntualización hecha, poco después, por el periodista, se afirma que Pablino Cáceres ha recibido "la despensa del entonces Juan Pablo II para incorporarse a la vida laica en el año 2001".

Si Pablino Cáceres ha perdido ya (con dispensa papal por él solicitada) el estado clerical desde 2001, ¿de cuál "permiso" se habla? Habiendo perdido el estado clerical, él no necesita recibir ningún permiso para cimentarse en política, como, en cambio, es prescrito por el can. 286 § 2, para los sacerdotes.

¿Tal vez entiende un "permiso" para ser dispensado de las obligaciones del estado clerical, o sea del celibato? ¿Esto tiene relación con su empeño en política?

¿O bien el entrevistado quiere afirmar que ha solicitado el "permiso" para abandonar su Diócesis, donde ha trabajado hasta "diciembre pasado"?

Pero, no se comprende a quién haya solicitado tal "permiso" o a cuál autoridad competente se haya dirigido: a su Obispo o al Superior local (o Provincial o General) de su Congregación.

Afirma, además, Pablino Cáceres: "Terminé mis funciones en Pedro Juan Caballero en diciembre pasado y presenté una nota en la cual solicito permiso".

Si había recibido "la dispensa del entonces Juan Pablo II para incorporarse a la vida laica en el año 2001", ¿cuáles funciones ha desarrollado "en Pedro Juan Caballero en diciembre pasado"?

Notamos, además, que, a pesar de que el periodista, al final del artículo, escribe que Pablino Cáceres ha recibido ya la "dispensa del entonces Juan Pablo II para incorporarse a la vida laica", sin embargo, el interesado, durante su entrevista, no confirma el hecho, sino que continúa siempre y solo hablando de un "permiso", no mejor especificado. Una extraña incongruencia del entrevistador.

Aunque desde 2001 es ya "laico" (usando la terminología impropia del periódico) o "ha perdido el estado clerical" (terminología del Derecho Canónico), Pablino Cáceres, sin embargo, declara ser todavía "religioso".

Además, siendo un redentorista, en todo caso, debe seguir el juicio de los superiores de la Congregación a la que pertenece, para poderse empeñar en política, como prescribe el can. 672.

El "permiso" del que se habla ¿es, tal vez, el solicitado a su Congregación (solicitado, según el periodista, el diciembre pasado) para residir fuera de su comunidad? ¿O para abandonarla?

¿O para actuar en política ad tempus, "en este momento"?

¿Tal "permiso" ha sido concedido o ha sido tan solo presentada la solicitud para obtenerlo ("Presenté una nota en la cual solicito permiso")?

¿Y cuál autoridad de su Congregación, eventualmente, se lo ha concedido?

También su Congregación debe dar una evaluación acerca de la oportunidad de un tal empeño en política, tanto desde el punto de vista de la tutela del carisma de los religiosos, como desde el punto de vista de la vitalidad de la Iglesia local. Por lo tanto, sería interesante conocer cuál es la evaluación que tal Congregación da, acerca de la situación de los propios religiosos, con respecto a la coherencia de vida con el estado que han escogido, y acerca de las competencias de los laicos, cuya justa libertad tendría que ser respetada, en el ámbito de la Ciudad terrenal[3], también en la Iglesia en el Paraguay.

* Tercera pregunta: ¿no existen problemas?

Según este "ex sacerdote" o "sacerdote" - dependiendo de los casos -, la Iglesia no tendría problemas y preocupaciones por la situación anómala (desde el punto de vista eclesial) en que se encuentra el Paraguay: "Las relaciones son muy normales, son naturales"; ninguna "polémica" y ningún "conflicto", afirma él en varias ocasiones.

Ciertamente, estas no son afirmaciones convincentes, por cómo son presentadas por la prensa y por cómo son recogidas, con tantas contradicciones, de una persona que es definida, según los momentos, "ex sacerdote" o "sacerdote", que tiene una "dispensa" o un no mejor identificado "permiso". También para aclaraciones acerca de esta presumida ausencia de problemas, será necesario esperar la posición oficial de la Santa Sede.

Maria Cristina Forconi




[1]Cfr. Aristóteles, Metafísica, IV, 3, 1005 b 19s, en W. Brugger, Diccionario de Filosofía, Editorial Herder, Barcelona 1994, 138.
[2] Cfr. Permiso, en Diccionario de uso del español de América y España, Ed. VOX, Barcelona 2002, 1456.
[3] Cfr. Code de Droit Canonique bilingue et annoté. Direction de E. Caparros - M. Thériault - J. Thorn, Wilson & Lafleur Itée, Montréal 1999, 225.
 


05/06/08