Perfiles misioneros y espirituales


El 18 de agosto, la Iglesia recuerda el 60.° aniversario de la muerte del padre Hurtado Cruchaga, jesuita chileno.

Volvemos a presentar el siguiente artículo sobre este hombre, que ha puesto a Jesús y a los pobres en el centro de su vida.

 



PADRE ALBERTO HURTADO:

LA MÍSTICA EN LO SOCIAL



Canonizando al jesuita chileno Alberto HurtaP. Alberto Hurtado Cruchagado Cruchaga, en la Jornada Mundial Misionera 2005, Benedicto XVI ha puesto en evidencia que él "quiso identificarse con el Señor y amar con Su mismo amor a los pobres", recordando, más adelante, que Cristo sigue exhortando a sus discípulos con las palabras: 'Denles ustedes de comer'. Descubriendo su vida, se ve cuánto son cruciales tales palabras de configuración con el Señor. En efecto, no es suficiente recordarlo por la obra por la que es más conocido, el Hogar de Cristo (que actualmente se ocupa de 29.000 pobres cada día); por el nacimiento de un sindicato obrero, en el cual los trabajadores pudiesen inspirarse a la doctrina social de la Iglesia; por el intenso apostolado a favor de los estudiantes, los trabajadores y los empresarios; por su escritos que analizan la sociedad y la cristiandad chilenas.

Es su vida interior la que da sentido a todo lo que ha hecho, durante pocos años de sacerdocio: ser Cristo para los demás, y ver a Cristo en los demás.

Dónde empieza la revolución cristiana

Su intimidad con Dios es una prioridad absoluta. Por eso, a pesar de sus múltiples compromisos, buscó siempre ese diálogo como fuente de su gran amor a los chilenos. Si es Cristo quien actúa en nosotros, se comprende que solamente en Él, muerto y resucitado por todos, se encuentra el verdadero progreso según los criterios de Dios: "La vida es vida en la medida en que se posee a Cristo".

El proyecto de orientar cristianamente a la sociedad empieza por el "instaurar en nosotros mismos esa revolución social que planeamos". ¿Cómo iluminar si no somos luz? ¿Cómo dar lo que no tenemos? "El mundo está cansado de discursos, exige hechos, exige obras, quiere ver a cristianos que encarnan como Cristo la verdad en su vida". Para Hurtado, esto comenzaba por su propia comunidad religiosa jesuita.

Lo que vale es "ser otro Cristo y actuar como Él, dar a cada problema Su solución, pensando que yo y Cristo somos uno". Y esto exige una vida de fe: oración, meditación, Eucaristía, amistades y lecturas espirituales para poder, "sin salir del mundo, ser sal del mundo y su luz". Hurtado escribe estas palabras cuando tiene 45 años, 6 años antes de su muerte; cuando ya había desarrollado muchas actividades y otras lo esperaban. Las escribe durante uno de los viajes que hacía, para aprender de la experiencia de otros, renovar sus conocimientos y confrontarse. Este es un rasgo característico, junto con los libros con los que regresaba y con las tantas lecturas que hacía, para no empobrecer su espíritu y buscar en ellos nuevos horizontes, con vistas a una actuación mejor, convencido de que todo lo que es verdad, en cualquier lugar se encuentre, interesa a la Iglesia.

Para Hurtado, el sacerdote tiene el deber de predicar: "Somos doctores, esta es la misión. No hablar es el horrendo pecado..., porque nos negamos a generar a niños para el cielo... Cada época presenta su pregunta a la Iglesia: la de nuestro siglo es el problema social... Querrían recibir la respuesta de la Iglesia y qué crimen si no se las damos... por cobardía o pereza". El sacerdote es el educador que "forma el alma del pueblo". Un ejemplo, entre los tantos, es su libro "¿Es Chile un país católico?", con el cual puso al descubierto la realidad: la pobreza, los problemas de la educación, la crisis de los valores, la escasez de las vocaciones sacerdotales, la falta en la mayoría de los católicos de vida interior y "cristianismo integral", que es una actitud de totalidad, con la cual uno conoce a fondo su propia fe, vive la liturgia y se dedica a obras de apostolado, sobre todo entre los pobres.

Alberto Hurtado Cruchaga S. I. (1901-1952)

Doctor en derecho, pedagogía y psicología, se dedica a la enseñanza, dicta ejercicios espirituales y promueve innumerables reuniones; es Asistente nacional de la Acción Católica en Chile. En 1944, funda el "Hogar de Cristo", para acoger a los que no tienen morada, que se extenderá a varias formas de pobreza. En 1947, crea la Asociación Sindical Chilena; en 1951, la revista el Mensaje. Son varios sus escritos sobre temas de la doctrina social. En 1952, muere de cáncer del páncreas, conmoviendo al Chile entero.

 

¿Cuál es el fundamento del "cristianismo integral"? El principio de la encarnación, por el cual los hombres están unidos a Cristo y están llamados a ser uno con Él. Por eso, es necesario extender nuestro amor más allá de Cristo, a Su cuerpo, y traer alivio al hombre, a los pobres. Si no vemos a Cristo en los demás es porque nuestra fe está tibia.

Cuando Hurtado empieza a recoger a los pobres en el Hogar de Cristo, sabe que la ayuda no se puede limitar al plano material, sino que precisa una educación, una perspectiva laboral y una formación espiritual; dar la conciencia de su propio valor, como persona e hijo de Dios. Hay que subrayar que, de los que podían, se exigía una cuota mínima para quedar hospedado, con el fin de educar y proteger la dignidad del pobre. Para Hurtado, es importante "que las cosas no se regalen".

Su trato con los pobres toca la relación Iglesia-política. La línea dada por la Santa Sede señalaba ya que la Iglesia no puede desinteresarse del bien común; es necesario formar a los laicos para que participen en la vida política; pero la Iglesia no puede atarse a un partido a través del Clero, porque, exactamente como escribía a los Obispos de Chile, en 1934, el entonces Cardenal Pacelli, los grupos políticos pueden llegar a conclusiones diferentes, sin separarse de la enseñanza católica.

El sindicato obrero deseado por Hurtado está encomendado a los laicos, y para él se reserva solo la tarea de asesor. En este, era importante la preparación religiosa de los dirigentes. En la sede había una capilla donde, a menudo, se celebraba la Misa.

Predicar a los jóvenes la actitud enérgica
de Cristo

Hurtado debe su vocación sacerdotal y social al padre F. Vives Solar, quien, con sus círculos sobre la doctrina social de la Iglesia, en los que cada uno preparaba un tema que debía exponer a los demás para ampliar los conocimientos de todos, le da el gusto de la profundización y del compromiso por los pobres.

De aquí, se comprenden también las ideas claras de su trabajo con los jóvenes y en la AcciónEl Padre Hurtado con los niños del Hogar de Cristo Católica. Refuta algunos métodos, que reducen al grupo a una asociación de beneficencia o de deporte, en que iniciativas espectaculares ("fuegos artificiales" por los discursos pomposos y los muchos aplausos) buscan una eficacia "relámpago", sin una preparación profunda, con la única preocupación de incrementar los "números". Para él, de esta manera, no se tocan las conciencias y el Evangelio no echa raíces. Es necesario, en cambio, orientarse hacia pequeños núcleos de personas bien formadas, antes de esparcirse. Siempre se encuentran a 2 o 3 jóvenes en las parroquias... Los métodos "del engaño" o "de las golosinas", con que los jóvenes están invitados para espectáculos, deporte, excursiones son inútiles: al comienzo ellos vienen; luego, cuando descubren diversiones más atractivas en otro lugar, se largan. La falta de contenidos y de una fuerte vida interior hace vanas también las iniciativas culturales.

Él apunta a una formación a círculos concéntricos, donde hay espacio para quien quiera dar más, tanto en la Acción Católica con el grupo El Servicio de Cristo Rey, como en el Hogar de Cristo, donde hay un núcleo más estrecho que se consagra de por vida.

Para Hurtado, el joven debe conocer al Cristo enérgico y firme del sermón de la montaña, y de la expulsión de los comerciantes del templo; que calma las tempestades; que invita a los hombres a que lo sigan dejándolo todo para poseer solamente a Él; al mismo Cristo que acaricia al hijo pródigo, perdona a la Magdalena y defiende a la adúltera.

En la enseñanza, con respecto, por ejemplo, al problema de Dios, Hurtado subraya que es necesario dar a los muchachos los elementos, para que se pongan el problema y lo solucionen, si sienten la necesidad de esto; pero no es oportuno "defender a Dios". En efecto, él cree en la inteligencia del hombre y también en su poder de captar y transformar la realidad, comenzando por sí mismos, en la responsabilidad social. Subraya, por tanto, la necesidad de formar voluntades fuertes, también con referencia a la vida sexual de los jóvenes; el hombre puede desarrollar su libertad, gracias a un ideal concreto de generosidad y heroísmo. No hay formación de la voluntad, no hay vida ordenada y no hay amor verdadero, sin sacrificio: "Quien no es héroe no es hombre". Él no cree en la idea de Rousseau de la naturaleza humana buena; conoce los bajos fondos del alma, y subraya la lucha que sirve para alcanzar al ideal que fascina. Podemos robustecer la voluntad de los jóvenes, presentando los ejemplos de los santos. El punto, en efecto, no es la justificación intelectual de la vida moral, sino la encarnación viviente y la exaltación del destino espiritual, que muestran, en la fuerza de los santos, toda su verdad, una fuerza mayor de la de quienes buscan riquezas y sexo. Es un ideal concreto lo que forma la El Padre Alberto Hurtado conversando con niños de la callevoluntad. Por eso, Hurtado indica a los jóvenes también el valor de la castidad, de la obediencia y de la pobreza de la vida religiosa, porque, y lo afirma con las palabras de Dostoyevsky: "Quien no comprende al monje, no conoce la vida". No tiene miedo de presentarles las exigencias heroicas de la vida cristiana. A propósito, recuerda la frase de Nietzsche: "¡No arrojes al héroe que hay en tu alma!". Todo depende, en efecto, de las fuerzas de ataque de las propias convicciones.

He aquí por qué estimula a los jóvenes a estudiar, a conocer y a empeñarse: "contemplar" la miseria humana, visitar los hospitales, las cárceles y las casas de los pobres les hará comprender las posibilidades de acción que tienen, hasta el don total de sí, que los mueva a trabajar por una justicia social. Así, encontrarán una perspectiva concreta para el ideal que está en ellos. El fundamento religioso, el comprender que son amados por Cristo y que Cristo espera ser amado, será la base intelectual y afectiva para que no se apague este ideal, porque "quien ha mirado profundamente a los ojos a Jesús, por lo menos una vez, ya no lo olvidará".


Mariangela Mammi



Los textos del P. Hurtado están traídos de: Congregatio Pro Causis Sanctorum, Sancti Iacobi in Chile. Canonizationis Servi Dei Alberti Hurtado Cruchaga. Positio super Virtutibus, I, Roma 1987.


18/08/2012