Perfiles misioneros y espirituales


Mons. Paul Schruers: "Cristo en medio de nosotros"

 

Mons. Paul Schruers, Obispo emérito de Hasselt (Bélgica), después de un largo período de sufrimiento, el 25 de agosto de 2008 nos ha dejado para encaminarse hacia la Jerusalén celeste. Es esta la patria donde hallará aquel gozo, aquella paz y aquella amistadMons. Paul Schruers, Obispo emérito de Hasselt (Bélgica) que en la tierra ha buscado vivir y comunicar a todas las personas a las que encontraba.

El P. Emilio y nosotros, como Comunidad Redemptor hominis, ligados a Mons. Schruers desde hace larguísimos años de gran afecto y profunda amistad, hemos participado de sus últimos momentos de sufrimiento en la espera y la oración.

Lo queremos recordar también a través de nuestro sitio web, transcribiendo, traducido al italiano, el mensaje que Mons. Patrick Hoogmartens, actual Obispo de Hasselt, ha querido enviar por su muerte. Él describe, de forma realista, a la figura de Mons. Schruers, como el que "ha realizado, con simplicidad y vitalidad, su lema episcopal: ‘Cristo en medio de nosotros'". Así lo hemos conocido y así permanecerá siempre en nuestra memoria.

Además, queremos presentar a nuestros lectores la introducción del P. Emilio a una recopilación de artículos escritos por Mons. Schruers, publicada por nuestra Comunidad en neerlandés, con el título "De radicaliteit van de liefde", y en italiano en el libro "Come una nave".


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Mensaje de Mons. Patrick Hoogmartens, Obispo de Hasselt, con

ocasión de la muerte del Obispo emérito Mons. Paul Schruers


Nuestro Obispo emérito, Mons. Paul Schruers, ha fallecido hoy, poco después de medianoche, en la casa de reposo S. Isabel, en Hasselt.Mons. Paul Schruers
 

Desde cuando fue afectado por una hemorragia cerebral, domingo 18 de mayo pasado, durante su estadía en la comunidad del Hogar, en Rotselaar, ya no se ha recuperado completamente del coma.

En esta ocasión, quiero expresar mi profundo agradecimiento a las personas que, en los últimos meses, con competencia y devoción, han atendido a Mons. Paul Schruers, y a todos los que lo han acompañado con su presencia y sus oraciones.

Con la muerte de Mons. Schruers, yo mismo pierdo a un padre espiritual y a un hermano en el episcopado; al que, mejor que cualquier otro, conocía a nuestra Diócesis, siguiendo de manera continuada su evolución, también durante su condición de Obispo emérito.

Desde cuando se había vuelto Obispo emérito - y sobre todo desde su estadía en Hasselt, su ciudad natal, en sus últimos dos años - se ha quedado presente de un modo nuevo. Su presencia ha resultado benéfica y él se alegraba de poder así estar cerca de las personas, en todas partes, con amor y discreción.

Para muchos sacerdotes y diáconos, con Mons. Paul Schruers se va el Obispo que los haMons. Paul Schruers y Mons. Patrick Hoogmartens ordenado. Ellos saben que él no nos abandona, mas sigue cuidando de nosotros de una manera nueva y permanece cerca de nosotros.

Para la comunidad católica del Limburgo, la muerte de Mons. Paul Schruers significa una gran pérdida. Durante 34 años - de los cuales 19 como Obispo auxiliar de Mons. Jozef María Heusschen - ha conducido a la Diócesis de manera firme y la ha guiado en profundidad. Su contacto continuado con las parroquias, las escuelas y las comunidades, sus numerosos escritos y su visión del hombre y la sociedad - todo esto nacido de la oración - han inspirado a muchos a asumir responsabilidades en el seno de la Iglesia y la sociedad.

En la sociedad del Limburgo Mons. Schruers era muy apreciado. Tenía una gran sensibilidad social. Mejor que todos estaba en condición de escuchar las historias de las personas, animándolas en todas las circunstancias. Cuando era necesario, sabía también tomar posiciones con autoridad. Con él, el Limburgo pierde un icono de humanidad y a un guía espiritual; para muchos, un punto de referencia. Su amistad con los Obispos de la Iglesia Universal, y en particular de África, lo ha transformado en un verdadero ciudadano del mundo.Mons. Paul Schruers

En este instante, la familia de Mons. Schruers, la Comunidad eclesial del Limburgo, los Obispos de Bélgica, y numerosos amigos en el interior y en el exterior viven momentos de tristeza. Mas, hay, sobre todo, un profundo agradecimiento por todo lo hermoso que Dios nos ha ofrecido a través de la persona de Mons. Schruers.

Ayudado por la gracia divina, él ha realizado, con simplicidad y vitalidad, su lema episcopal: "Cristo en medio de nosotros". Por eso, así canta ahora el corazón de muchos: "Los ángeles te conduzcan al Paraíso. Ellos te lleven a la Jerusalén celeste. Allá estarás por la eternidad en el país de la paz"...


25/08/08