Perfiles misioneros y espirituales
   


En el trigésimo de Mons. Paul Schruers



Se ha cumplido un mes desde el entierro de Mons. Paul Schruers, Obispo emérito de HasseltMons. Paul Schruers, Obispo emérito de Hasselt (Bélgica) (Bélgica), celebrado el 2 de septiembre pasado. Su entierro ha confirmado lo amado que era por personas tan diversas, así como los numerosos vínculos que había establecido mucho más allá de las fronteras de Bélgica y de la misma comunidad católica.

Han asistido a la ceremonia políticos eminentes con los que había tratado, con discreción y destreza, no solo asuntos importantes, sino también casos humanos de gente sencilla. Se destacaba, entre los ministros y deputados, Willy Claes, ex-Secretario de la OTAN y figura clave del Partido Socialista, con el que Mons. Schruers se había encontrado frecuentemente para intercambiar reflexiones sobre el futuro y compartir respuestas a las grandes cuestiones de la existencia, lo que ha sido considerado un diálogo ejemplar entre un creyente y un agnóstico que busca.  

Participaban también - de formas variadas y a través de diversos representantes - las Iglesias ortodoxas y protestantes, las diócesis hermanas de Galilea, de Brasil, de Burundi, además de otras Iglesias africanas con las que había instaurado relaciones profundas. Sobre todo estaban allá sus sacerdotes, que le han querido mucho y han comprendido cuánto él les quería, los fieles, los refugiados - que en los últimos años eran objeto tanto de su reflexión como de su preocupación concreta - sin olvidar una categoría que amaba mucho, unida en aquel momento por la directa televisiva: los encarcelados.

Al comentar la celebración, el Card. Danneels ha declarado que raras veces le ha ocurridoEl Card. Godfried Danneels participar en un entierro cuyos tonos fueran tan exactos, tan correspondientes a la personalidad del fallecido. Ha recordado la sabiduría de Mons. Schruers, la autoridad de la que gozaba en la Conferencia Episcopal, su autenticidad, la intrínseca concordancia entre palabra y vida, entre enseñamiento y ser que le caracterizaba. Y concluía afirmando que le echaría de menos a este amigo con dotes tan raras.

La homilía pronunciada durante el entierro por Mons. Patrick Hoogmartens, Obispo de Hasselt, ofrece un retrato fiel, y de gran belleza, de este hombre bueno y santo con el que nuestra Comunidad tuvo un vínculo muy fuerte.

Con ocasión del trigésimo, queremos recordarle con cariño, pensando en él en la Gloria de esa presencia divina en la que - como siempre iba repitiendo en los últimos años con una serenidad contagiosa - aguardaba poderse hundir.

Michele Chiappo

02/10/08