Profundizaciones



Con ocasión de la 46.a Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, proponemos a nuestros lectores una entrevista con Mary, una joven paraguaya perteneciente a nuestra Comunidad Redemptor hominis.




 

Encontrar a Dios y seguir buscándolo

Entrevista a Mary de la Comunidad Redemptor hominis

 

 

 


*     
¿Cómo te llamas?Mary con algunas muchachitas liturgistas

Mary Beatriz Portillo.

*       ¿Cuántos años tienes?

Tengo treinta y un años.

*      ¿Dónde has nacido?

En Capitán Bado (Paraguay), departamento del Amambay, en la frontera con el Brasil.

*       ¿Cuántos años llevas en la Comunidad Redemptor hominis?

Once años.

*     Háblame de tu familia.

He tenido, como padres adoptivos, a Juan e Hipólita, simples y buenos campesinos que tenían muchos hijos. Mi mamá me ha abandonado cuando recién había nacido.

*      ¿Cómo has conocido a la Comunidad Redemptor hominis?

La Comunidad trabaja, desde hace muchos años, en la parroquia de Capitán Bado. Yo vivía en una aldea bastante lejos del centro del país. Cuando adolescente, participando en los grupos de la catequesis, he empezado a conocer más de cerca a las personas que pertenecían a la Comunidad.

*      ¿Qué pensabas de la vida religiosa, antes de conocer a la Comunidad?

Para mí, la vida religiosa era una elección importante que llevaba a la verdadera felicidad, pero inalcanzable. Creía que nunca habría podido hacer dicha elección, a causa de la situación cultural y de pobreza en que vivía.

*      ¿Cómo has llegado a hacer esta elección?

Participando del grupo de los jóvenes de la parroquia y de los encuentros de formación para los catequistas, he comprendido, a través de los discursos que escuchaba, que Dios llama a todos a seguirlo, unos de una manera y otros de otra, y no hace distinción de personas: no mira al color de tu piel, a tu situación económica o cultural. Depende solo de la propia libertad empeñarse para hacer su voluntad.

Reflexionando sobre estos discursos, entendí que Dios me llamaba y esperaba de mí una respuesta.

También yo podía cambiar y hacer una elección diferente.

*      ¿Qué te preguntabas, antes de elegir?

Me planteaba interrogantes la realidad de muchos jóvenes que elegían las cosas fáciles, sin esperar una vida diferente y mejor. Mis compañeras de escuela, a pesar de la joven edad, ya habían destruido completamente su vida, sin posibilidad de esperar todavía.

Me he encontrado ante dos caminos: seguir el ejemplo de mis compañeras o el de las personas de la Comunidad, que eran felices y entusiastas de seguir al Señor y proponían una vida diferente. Y he elegido.

Hoy, puedo decir que la gracia de Dios ha querido que pudiera salir del círculo cerrado en que vivía, para abrirme al mundo entero.

*      ¿Qué te ha gustado de la vida que has elegido?

Cuando he conocido a la Comunidad y he escuchado a Emilio, que hablaba a nosotros losMary con Emilio durante una celebración jóvenes, me entusiasmé al pensar que podía formar parte de una familia religiosa, en la que se trabajaba, se rezaba y se vivía juntos, para servir a los demás. La perspectiva no era solo cambiar a mí misma, sino cambiar a mí misma para ayudar a los demás.

*     ¿Qué dificultad has encontrado en la vida en Comunidad?

Es difícil hacer una elección, pero, si uno sabe hacer este salto, es una conquista grande. No hay que pensar, sin embargo, que después de esta conquista, todo acabe allí. Hace falta luchar cada día, para quedar fiel a aquel "sí" pronunciado.

Hasta cuando uno vive solo y no escucha a nadie, hace lo que quiere y cree estar bien.

Las dificultades inician cuando se vive con los demás, y el otro corrige tus comportamientos, te hace notar dónde tienes que cambiar, sobre cuáles puntos tienes que crecer en la relación de amor con el Señor.

Cambiar sus propios criterios para seguir los de Dios exige una conversión continua, y no es siempre fácil. Pero todo esto es lindo, porque te permite descubrir quién eres realmente, quiénes son los demás, y porque, a pesar de que somos diferentes, no tenemos el mismo carácter y provenimos de culturas diferentes, buscamos juntos, ayudándonos uno a otro, alcanzar la unidad con la Persona que nos ha amado y nos ha llamado a esta nueva vida.

*      ¿Piensas que tu elección puede ser una propuesta para otros jóvenes?

Sí, estoy convencida de esto. Vivía una realidad bastante difícil, se puede decir sin escape y también triste. Creo que cada uno puede cambiar y hacer una elección diferente.

Quien me ha conocido sabe bien cómo me he transformado: también otros jóvenes pueden realizar lo mismo. Si quieren, pueden hacer una elección que rompa la rutina. No están llamados a repetir las mismas cosas de siempre. Cuando vuelvo a mi aldea, para mí, es muy triste ver que los jóvenes a los que conocía se han quedado allí sin hacer nada, sin buscar un futuro diferente.

Comprometerse por un objetivo por el cual merezca la pena vivir, se puede. Precisa el coraje de saber tomar una decisión.

*     Según tú, ¿cómo puede un joven llegar a encontrar a Dios?

Los jóvenes tienen que abrir su corazón y sobre todo su mente.

Tienen que interrogarse sobre el sentido de su propia vida, sobre el por qué vivir y el por "quién" vivir. Cuando lleguen a hacerse preguntas, el corazón y la mente empezarán a buscar "algo", que va más allá de su pequeña realidad. Es en esta búsqueda donde pueden llegar a encontrar a Dios. Y lo podrán encontrar en el rostro del otro, en personas que testimonian, con su vida, quién es Dios.

Cada uno, antes o después, se encuentra frente a dos caminos: el del bien y el del mal. Hoy hay muchas alternativas fáciles, más simples que el camino arduo de la fe, pero, que no llevan a la verdadera felicidad. La radicalidad del Evangelio requiere que se pague un precio. Es necesario empezar cambiando a sí mismo, comenzando por la escucha, el respeto de la dignidad del propio cuerpo, el ser fiel a las pequeñas cosas de la vida cotidiana, como la puntualidad, el orden, el compromiso en el estudio, el respeto a la palabra dada. Se tiene que empezar por asumir las propias pequeñas responsabilidades.

Este camino ayuda a abrirse al verdadero sentido de la vida, que solo en Dios podemos descubrir.

* ¿Cómo es la vida de los jóvenes en el Paraguay?

Es bastante difícil y también triste, porque la formación escolar es muy mediocre y, noMary con algunos jóvenes durante la Pascua Joven existiendo la familia, los jóvenes tampoco reciben una educación familiar.

Además, hay el gran problema de las madres solteras: los hijos crecen con la abuela, la tía o un pariente cercano, porque sus padres los han abandonado. Muchos niños, cuando adolescentes, viven como criados, en una forma de esclavitud: están obligados a trabajar, sin horario, en la casa que los acoge, recibiendo poca educación y una escasa formación.

Muchos no estudian porque tienen que ayudar económicamente a la familia, y se ponen a hacer los vendedores ambulantes, por las calles. De aquí, es fácil entrar en el mundo de la delincuencia, del alcoholismo, de la droga y de la prostitución.

Muchos chicos no tienen la posibilidad de vivir su juventud: su vida ya se destruye durante la infancia.

Pero, no hay solo el aspecto social: varios muchachos no tienen interés por formarse, aumentar sus conocimientos, abrir la propia mente, estudiar asiduamente, tampoco cuando podrían hacerlo. Así ellos mismos se condenan a vivir una vida sin sentido y ni siquiera una profesión, porque no han querido aprender nada.

*      ¿Qué posibilidad tienen de vivir una vida diferente?

A pesar de la situación socioeconómica del país, los jóvenes pueden salir del miedo y la dificultad de elegir diferentemente y de realizar, con coraje, cosas nuevas. Pueden seguir el ejemplo de muchas personas, que se han transformado y se comprometen a construir otra realidad.

*      ¿Por qué propondrías hoy a un joven tu elección?

Partiendo de mi experiencia, de la situación en que he vivido, diría a los jóvenes que la única posibilidad de ser realmente felices en la vida es tomar un compromiso con Dios, quien llama a cada uno de nosotros a seguirlo, a partir de la fidelidad a las pequeñas cosas.

Los jóvenes, ricos o pobres, intelectuales o no, pueden realizar muchas cosas, encontrando el verdadero sentido de la vida, el amor auténtico de Dios. Hace falta arriesgarse, abandonarse y donarse a Quien te llama por nombre y no hace distinción de raza, de nacionalidad o de clase social. Tenemos que escucharlo y contestarle en el momento en que nos interpela.

La vida religiosa no es huida del mundo, sino inmersión en él. A través de esta vida, la persona que se ha transformado porque ha conocido el verdadero amor, está llamada a mostrar una conciencia de la realidad, que quien vive sin esta dimensión trascendente no tiene.

*       ¿Puedes decir, después del recorrido hecho en Comunidad, que te has conocido a ti misma?

Sí. Cuando se vive una realidad personal y social absurda como una rutina, porque todos loMary en la Plaza San Pedro en Roma hacen, ya no se tiene conciencia de ella; todo parece normal y establecido por el destino. Hasta cuando no encuentres a Alguien que te quiere y te dice la verdad, no conocerás quién realmente tú eres, y te ilusionarás estar por el camino justo.

Entrando en la Comunidad, he conocido a muchas personas, he visitado tantos lugares, he viajado hacia otros países y he tenido muchas experiencias, que me han ayudado a conocerme a mí misma. Pero, la vida religiosa no es una elección que se realiza para hacer el turista o formarse bien. Se puede seguir este camino solo si se ha encontrado a Dios, y se quiere seguir buscándolo cada día.


(A cargo de Maria Grazia Furlanetto)



02/05/09