Vida de la parroquia de Obeck-Mbalmayo



FAMILIA DE DIOS "COMPROMETIDA" EN LA CIUDAD



"Iglesia, familia de Dios ‘comprometida'" es el tema del primero de una serie de encuentros, en la Escuela de formación para laicos de Obeck (Camerún), que quiere continuar la reflexión teológico-pastoral sobre el próximo Sínodo de la Iglesia en África, previsto para el mes de octubre próximo.

Después de un fructuoso trabajo parroquial, desarrollado sobre el formulario propuesto por los Lineamenta, la entrega en Yaoundé del Instrumentum laboris, por parte de Benedicto XVI en marzo pasado, había interrogado a nuestros fieles sobre la necesidad de un ulterior ahondamiento, en sintonía con la Iglesia continental y universal.

El encuentro introductor ha tratado de recorrer el entero camino eclesial, desde 1995, cuando la exhortación Apostólica Ecclesia en Africa concluyó el primer Sínodo sobre la Iglesia en el continente (período en que se remonta también la fundación de la parroquia de Obeck), hasta hoy.

Hemos profundizado de qué manera, en el primer Sínodo, fueron afrontados los varios aspectos de la realidad dinámica y compleja de la evangelización, que deben ser considerados siempre en sinergia profunda entre ellos: anuncio, inculturación, justicia y paz, medios de comunicación y diálogo interreligioso. En aquel entonces, se había insistido también sobre la imagen de "Iglesia familia", que, en camino hacia la Trinidad, se construye en la comunión de las diversidades. Esta estaba llamada, sobre todo, a ser "testigo" del Evangelio.

Hoy, el segundo Sínodo sobre la Iglesia en África, entre aquellos cinco principales temas de la evangelización, quiere poner el acento particularmente en la urgencia de la justicia y la paz, en un continente todavía más desgarrado por los conflictos. Se quiere completar, así, la dimensión del testimonio y del anuncio con la del "compromiso" por la transformación de la "ciudad". La imagen de la Iglesia familia, que había atraído la atención del primer Sínodo, debe ser completada, pues, con el adjetivo "comprometida", para expresar la dimensión ética que brota del encuentro con la Palabra y con el Cuerpo del Cristo, acogidos personalmente y celebrados litúrgicamente.

La riqueza de las referencias al Evangelio de Mateo y a la invitación a ser "sal" y "luz" de la tierra, mencionada por el subtítulo del tema sinodal, quieren evidenciar, en definitiva, justo la necesidad de vivir e inculturar, en África, la doctrina social de la Iglesia.

Vuelta a las fuentes

En la parroquia de Obeck, hablar de Iglesia comprometida es algo que hace vibrar la memoria de toda la historia de una enseñanza que, durante años, ha insistido sobre la tarea de los laicos,Mons. Jean Zoa como promovedores de transformación de la vida de los barrios y de la sociedad más amplia. Nos ha reconducido también a las fuentes de tal reflexión, que siguió el Magisterio del arzobispo camerunés Mons. Jean Zoa, que murió en 1998.

La riqueza de dicho Magisterio es redescubierta hoy también por los teólogos más calificados. Hojeando, junto con los fieles de la Escuela de formación para laicos, la sugerencia, por parte de los Lineamenta, de una espiritualidad de los laicos que se inspire en la teología de la creación, ¿cómo no pensar, por ejemplo, cuánto apreciaba este tema Mons. Zoa, que afirma la necesidad de una evangelización integral? Según esta visión, el hombre está llamado a completar, responsablemente, la creación que Dios le ha encomendado, a través del propio trabajo, visto como participación en el Espíritu creador de Dios, y no como una condena por el pecado original.

Actual también es el eco de las intuiciones de Mons. Zoa y de su insistencia, en aquel entonces profética, sobre una conversión y una apertura de las culturas tradicionales a la modernidad. Tal orientación permanece importante en la reflexión compleja de este segundo Sínodo, que percibe la necesidad de un diálogo con la modernidad, pero, también de un discernimiento de los aspectos funestos de la mundialización, que embisten, en particular, a la juventud africana.

Algunos subrayados de los documentos sinodales nos han empujado, por tanto, a beber del pozo de la memoria y a canalizar las próximas reflexiones alrededor de algunas líneas-guía pastorales. Estas últimas estarán sometidas a verificación, en base a la experiencia, y a una actualización, a la luz de la reflexión eclesial en curso.

Las líneas- guía han sido sintetizadas así, junto con los laicos de la Escuela de formación para laicos: la pastoral de la "inteligencia" y de la cultura y la pastoral de la responsabilidad - en particular, de la toma en cargo de la vida económica de la parroquia - unidas a un compromiso en la sociedad, a través de las obras caritativas, de desarrollo, y de justicia y paz.

Tal orientación pastoral, que trata de arraigarse en una espiritualidad de comunión de las diferentes componentes de la parroquia y de las Comunidades Eclesiales Vivientes, se expresa, por fin, en una dinámica misionera de apertura sobre todo hacia el mundo de los jóvenes.

Cristo en el corazón del compromiso por la justicia y la paz

Un intercambio fecundo entre la praxis pastoral y la reflexión sinodal se ha ahondado y será desarrollado en los próximos encuentros. Este simple y amical encuentro, del que han emergido también muchas preocupaciones, vividas cotidianamente acerca del tema de la justicia y la paz en Mbalmayo, nos ha confirmado que el "lugar teológico" principal de la misión es siempre el pueblo de Dios. Y que la memoria purificada es el recorrido seguro que nos indica el futuro. Tal memoria nos ha devuelto, no solo las adquisiciones positivas y los momentos constructivos del camino pastoral de nuestra presencia en África, sino también las dificultades y los fracasos.

Si, a la luz de la reflexión sinodal, podemos alegrarnos, en efecto, por haber puesto ya algunas piedras miliares en la construcción de un laicado responsable, por otro lado, advertimos la profundidad y la sabiduría de la llamada, de los documentos preparatorios al próximo Sínodo, a la dimensión cristológica y eucarística del compromiso por la paz y la justicia. Una evangelización integral exige, en efecto, una firme espiritualidad individual y eclesial, y tiene que basarse, ante todo, en una profunda conversión personal que transforma, por consiguiente, la cultura y las estructuras.

Es alrededor de la mesa de la Palabra y del Pan de vida donde, cada día, se construye el compromiso duradero por la paz y la justicia. El Papa ha puesto el acento sobre estos puntos, también en el encuentro con los miembros del Consejo Especial para África del Sínodo de los Obispos, en Yaoundé, el 19 de marzo pasado. En aquella ocasión, ha vuelto a llamar a la Iglesia del Continente también a una "teología de la hermandad", a la urgencia de la escucha de la Palabra de Dios y de la coherencia de vida y santidad, como primer programa de los discípulos del Señor.

Antonietta Cipollini

29/06/09