Entrevistas/7


PARA CONOCER MÁS PROFUNDAMENTE

LA FIGURA DE MONS. BOGARÍN


Entrevistas con algunos testigos

 

 

Para conocer más profundamente la figura de Mons. Bogarín, hemos conversado con algunos testigos de aquellos años. Son personas que lo han seguido y han tenido el privilegio de estar cerca de él, de acompañarlo, de ser sus amigos. En cada uno de ellos la memoria de Mons. Ramón Bogarín Argaña está viva, y suscita todavía tanta conmoción. Agradecemos a todos por habernos ofrecido la posibilidad de escribir acerca de un hombre, del cual difícilmente uno se olvida.


DR. EMILIO FRACCHIA

Dr. Emilio Fracchia

Fue Responsable Nacional de la juventud de la Acción Católica en diversos períodos de los años 50. Secretario Latinoamericano en el Secretariado General de Pax Romana. Primer Secretario General de la Democracia Cristiana Paraguaya. Director de Cáritas Paraguaya (1961-1972). Promotor de la Pastoral Social Paraguaya. Fue Secretario General de Cáritas Internationalis con sede en Roma (1972-1983) y, sucesivamente,  Secretario adjunto de la Conferencia Episcopal Paraguaya (1983-2004).

  • * ¿Qué significado ha tenido para la Iglesia en el Paraguay la figura de Mons. Ramón Bogarín?

Ángel Acha, de mi generación, más tarde Obispo, solía repetir que toda idea grande necesita siempre un fanático que, a ojos cerrados, pueda sacarla adelante. Este fue el caso del Padre Ramón Bogarín, en la promoción de la Acción Católica Paraguaya.

Si no hubiese sido por la gran firmeza e ilustración de su vocación sacerdotal, por la reciedumbre de su personalidad, por su extraordinaria capacidad de trabajo, por la fecundidad de su incondicional adhesión a la Providencia en el centro de su espiritualidad, por su brillante apertura de relacionamiento humano, y por su habilidad de planificación y administración, jamás esta empresa hubiese podido surgir y avanzar con el desborde de vida que alcanzó. Su invencible amor a la Iglesia, sus grandes dotes de líder, sus acertadas intuiciones en elegir colaboradores excepcionales y en percibir las ansiedades íntimas y legítimas de un pueblo abrumado de sufrimientos morales y materiales, le permitieron superar las difíciles limitaciones de pobreza y mezquindad de un ambiente pequeño y suscitar las esperanzas de que este carecía.

Un hombre con estas cualidades excepcionales consiguió asegurar en principio los resultados que la Iglesia esperaba de una Acción Católica brotada con tanto vigor en poco tiempo. También es cierto que, a pesar de haber promovido los diferentes Movimientos - especialmente los juveniles, que fueron los más importantes - con una formación ampliamente crítica y liberadora, y obtenido, así, la multiplicación de excelentes líderes en todos los niveles, su promoción fue de tal manera poderosa y personal que, cuando le limitaron fuertemente las persecuciones que el ambiente no le ahorró y luego llegó a faltar, toda esta obra languideció rápidamente.

No es extraño que un hombre tan poco común como él haya suscitado admiración y respeto, pero, al mismo tiempo, envidias y temores, tanto dentro de la propia Iglesia como en el ambiente social y político. No fue, ciertamente, un promotor de sí mismo como nos consta a los que estuvimos cerca de él.

  • * ¿Qué colaboración dio Mons. Ramón Bogarín al laicado, sobre todo después del Concilio Vaticano II?

Después que la actuación de la Acción Católica fue interrumpida por el odio político (a mediados de los años 60), los colaboradores más directos de Mons. Ramón Bogarín aseguraron, con otras estructuras, la continuidad del crecimiento de la conciencia cristiana, según las normas del Concilio Vaticano II, que fueron tan providencialmente previstas por él y su equipo en los años 50, y "gustadas" con amor por nuestra dirigencia laica.

  • * ¿Quién era, en definitiva, Mons. Ramón Bogarín Argaña?

A pesar de la complejidad de su figura y de la imposibilidad de catalogarlo, era un hombre hecho para vencer dificultades, más allá de desalientos y tristezas. Además, tenía la gran virtud de saber escuchar a todos, y, después de oír, meditar y experimentar, era de posiciones firmes, y de arranques dirigidos sin tardanza a la acción y a las obras concretas. Si su vocación eclesiástica era inconmovible, su sentido político -ajeno a indicaciones partidarias- era asimismo innegable. Promovido al Episcopado (1955, Auxiliar de Asunción; 1957, Diocesano de San Juan Bautista de las Misiones), tuvo aquella actividad desbordante, unitiva y eficaz, que llevó, además, no solo a una organización básica de la Conferencia Episcopal Paraguaya, sino también a cooperar en el rápido y providencial crecimiento del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).

Es inexplicable cómo haya sido olvidado muy pronto, y cómo los mismos Obispos hayan dejado de lado toda la riqueza de vida que él ha transmitido. Podemos decir que, después de él, no se ha encontrado a una figura así relevante, a nivel de Conferencia Episcopal Paraguaya, como la suya, y que la misma Iglesia en el Paraguay ha perdido su eficacia.

LIC. HIGINIO CABRAL

Licenciado en Administración Industrial y Contabilidad, ha sido Dirigente Nacional de laLic. Higinio Cabral Acción Católica. Sucesivamente, primer administrador del Seminario Mayor de la Conferencia Episcopal Paraguaya.

Durante nueve años, gerente de la imprenta "Talleres Gráficos Asunción".

En los años 60-70 fue Contralor contable de la Pastoral Social y del semanario católico "Comunidad".

  • * ¿Puede esbozar la figura de Mons. Bogarín y contar cómo lo ha conocido?

Es difícil hablar de él. Era multifacético, un hombre excepcional. Yo, a pesar de haber recibido una educación religiosa, con el transcurso de los años, dejé de frecuentar la Iglesia.

Formé parte de una generación de jóvenes que, después de la guerra del Chaco, respiraban un aire de renovación y manifestaban su desacuerdo con el gobierno. Era un tipo rebelde; los domingos ya no me iba a Misa; llevaba una vida independiente; trabajaba; tenía mi sueldo como contable, sin ningún tipo de preocupación económica.

Conocí, en aquel entonces, a los jóvenes de la Acción Católica, que formaban parte de la primera generación que Bogarín había formado. Participé, en el mes de mayo de 1947, de un retiro de tres días organizado por la Acción Católica.

En aquella ocasión conocí personalmente al P. Ramón Bogarín Argaña, quien me convenció plenamente.

De este retiro participó también Gaspar Escobar, un militante e hijo de un caudillo del Partido Colorado,[1] que al final del evento, recibió su Primera Comunión. Desde aquel momento, el joven abandonó la política y tomó el camino del sacerdocio.

Del P. Bogarín lo he aprendido todo. Sabía enseñar. Por ejemplo, dictaba cursos sobre el matrimonio, en los cuales entraba en los detalles y a cada uno de nosotros proporcionaba consejos personales. Como él no había ningún otro. Fue, para mí, un amigo y un padre.

Me inscribí como postulante en la Acción Católica y seguí el camino en el interior de la organización, de la cual, sucesivamente, fui dirigente nacional.

  • * ¿Puede hablar de "Trabajo" y de la importancia que Mons. Ramón Bogarín dio a la cultura?

El semanario "Trabajo" salía el sábado, y había mucha expectativa de parte de la gente, porque en él se publicaban los escritos los miembros de la Acción Católica dirigidos por Bogarín. Además, porque formaban parte de la redacción los mejores abogados, médicos y diferentes profesionales, que escribían sobre varios temas. Pero, faltaba una buena imprenta.

Durante una reunión de la Acción Católica, se supo que habían sido donadas al semanario todas las maquinarias para implementar una verdadera imprenta.

Me propusieron que tomara la dirección de la misma; acepté a condición de que trabajase conmigo el señor Víctor Fadul, otro militante de la Acción Católica de Bogarín.

Cuando comuniqué mi decisión de iniciar este nuevo empleo, mis familiares me tomaron por loco. En aquel tiempo, trabajaba como contable en una empresa rural, cuyo propietario tenía 128.000 cabezas de ganado vacuno, y yo cobraba un buen salario.

No conocía muy bien la parte técnica de la imprenta, pero, tuve la suerte de encontrar a un buen jefe de taller. No había muebles, y Bogarín me prestó el único escritorio que poseía. Aconteció así cómo me volví gerente de "Talleres Gráficos Asunción".

Para difundir la cultura, él abrió también la "Librería Católica", y se esmeró para que los libros se vendieran a bajo precio y, de esta forma, estuvieran al alcance de la gente. Estableció que el costo del material pudiera aumentar solo el 10%, para solventar los gastos del mantenimiento. La idea de fondo era la necesidad de difundir la cultura, y la librería tenía que ser un servicio, un medio. Lastimosamente, todo este esfuerzo no fue valorado por la jerarquía, que actualmente ha cambiado la filosofía de la librería, apuntando más a la ganancia.

  • * ¿Qué visión tenía Mons. Ramón Bogarín acerca de la ayuda que hay que proporcionar a los pobres?

Decía que se debía estimularlos a asociarse, porque solo así podían llegar a un verdadero compromiso, por medio del cual habrían podido dar su aporte y lograr, de esta forma, el derecho a pedir.

LIC. VÍCTOR FADUL

Licenciado en Contabilidad, se adhirió activamente a la Acción Católica asumiendoLic. Víctor Fadul distintos cargos administrativos. Ha trabajado en la Conferencia Episcopal como Secretario de Asuntos Económicos, desde 1986 hasta 2005.

  • * ¿Quién fue, para usted, Mons. Ramón Bogarín Argaña?

A Mons. Bogarín le debo lo que soy y lo que he realizado.

Los retiros con él eran diferentes de todos los demás. Era una persona concreta y práctica. No era un intelectual. Era un organizador no solo de grandes estructuras, sino que prestaba atención, con la misma intensidad, también a los detalles. ¡Era impresionante cómo no se le escapaban las pequeñas cosas!

En la relación con él, teníamos la sensación de que cada uno fuera el único y el más importante de los seres humanos.

Además, sabía reconocer en cada uno las cualidades y los talentos. En este sentido, era un buen psicólogo.

Era una persona muy positiva y, al mismo tiempo, no le gustaban las ideas mesiánicas, que atribuían la salvación de la Iglesia o de la historia solo a una persona o a un movimiento.

Era un hombre feliz, siempre con la sonrisa a flor de labios, a diferencia de muchos de nosotros que, muy a menudo, a pesar de tener fe, tenemos el rostro triste, desanimado y nos quedamos parados en el viernes santo, sin alcanzar el gozo de la resurrección. Pero, su alegría no significaba ligereza.

Era un hombre metódico, ordenado y sobrio y nos ha educado en ese estilo de vida, también en la manera de participar en los encuentros. Actualmente, por el contrario, también en el interior de la Iglesia, no hay sobriedad y en cualquier reunión aparecen masitas, bocaditos y sándwiches.

Sabía utilizar todos los medios a disposición, en aquel tiempo, como dones de Dios para el bien de la gente.

Nosotros, a veces, veíamos la parte negativa de los nuevos descubrimientos de la ciencia. Él, por el contrario, tenía un interés especial por la comunicación radial, y por esto fue promotor de la "Radio Educativa". En el año 1945, creó el proyecto de "Escuelas Capillas Radiofónicas" que, después, se difundirá en el continente latinoamericano[2].

DRA. MARÍA CELIA FRUTOS DE MEYER

Doctora en Química y Licenciada en Ciencias Teológicas y Religiosas. Dirigente deDra. María Celia Frutos de Meyer movimientos de apostolado laico.

Formó parte, junto con Mons. Bogarín, del equipo permanente del Departamento de Laicos del CELAM. (1971-1973). Trabajó en el Departamento de Laicos de la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP) de 1973 a 1980.

Entre 1974 y 1976 integró el Equipo de Planificación Pastoral de la CEP. Actualmente, es Secretaria General de la Federación de Asociaciones por la Vida y la Familia (FEDAVIFA).

  • * ¿Nos puede contar algunos episodios de la vida de Mons. Ramón Bogarín?

Mons. Ramón Bogarín fue un padre espiritual, para mí y mi marido, el difunto ingeniero Luis A. Meyer. Nos unió a él una amistad muy profunda, porque juntos tuvimos que enfrentar un momento muy difícil de la Iglesia en el Paraguay. Fue la ocasión en la que él mostró su coraje y, al mismo tiempo, sus cualidades como persona, como miembro de la Iglesia y sobre todo como Pastor.

En el Paraguay, en 1954, asumió el poder el general Alfredo Stroessner, quien, con la supresión de los derechos civiles fundamentales, consiguió alcanzar una estabilidad de gobierno.

Durante la Conferencia de Medellín, la Iglesia hizo un análisis profundo de la realidad en la que vivía, poniendo de relieve las múltiples situaciones de injusticia y muchos otros aspectos de la realidad, contrarios a la voluntad de Dios.

La Conferencia tuvo una gran repercusión en nuestra Iglesia paraguaya, sobre todo porque casi todos los Obispos del Paraguay participaron de ella. Algunos, como presidentes de las Comisiones del CELAM.

La persona que dirigió a la Iglesia en el Paraguay, en esta nueva etapa, fue Mons. Bogarín, en una realidad de pobreza y de dictadura, en el marco mundial de tensión entre los dos bloques de la Guerra Fría.

El régimen del Paraguay formó parte del Operativo Cóndor[3], una estrategia contra las fuerzas políticas en conflicto con el orden social establecido por la dictadura.

En nuestro país, se produjo una polarización entre grupos de estudiantes, campesinos y obreros y la estructura opresiva de la dictadura. Con mucha ingenuidad, se creía que algunas protestas pudieran cambiar una realidad, verdaderamente desmesurada para ser transformada por algunos grupos "iluminados". Todo esto tuvo el efecto de un endurecimiento de la dictadura, que reprimió ferozmente a estas nuevas fuerzas.

En tal marco, Mons. Bogarín Argaña tuvo que actuar, en un momento en que la Iglesia paraguaya no decidió esperar pasivamente, sino que, más bien, intentó reaccionar a través de un plan de pastoral orgánica.

En este período, sobrevino una gran represión política, terrorífica, que sentimos muy de cerca por la captura del P. Uberfil Monzón, uruguayo, quien había sido contactado por el Departamento de Laicos del CELAM, cuyo presidente era Mons. Bogarín y cuya sede se encontraba en Asunción, en el mismo local de la Conferencia Episcopal.

Yo y mi marido trabajábamos en la secretaría de su oficina. El 27 de febrero de 1971, el P. Monzón fue llamado por una persona, que se hizo pasar por un compatriota suyo, y él cayó en la trampa. En efecto, lo esperaba la policía y fue así que desapareció.

Mons. Bogarín visitó, personalmente, todas las comisarías y los hospitales y se dio cuenta de que, en realidad, el sacerdote había sido secuestrado.

Enfrentó a las autoridades policiales y denunció el secuestro. Empezó así una campaña internacional con la cual colaboró mi marido, quien, cuando joven, fue Secretario General de movimientos internacionales católicos.

Por la presión de la Santa Sede, del CELAM y del gobierno de Uruguay, se logró liberar al P. Monzón.

Este, durante su prisión, fue torturado brutalmente, ya sea física como psicológicamente. Le hicieron creer que yo también, que trabajaba como secretaria en su despacho de Asunción, estaba siendo torturada. Escuchó muchas veces los gritos de las personas torturadas.

El gobierno, en realidad, quería conseguir que firmara una declaración, con la que se autoacusara de ser un guerrillero y, al mismo tiempo, involucrara a Mons. Bogarín, señalándolo como presunto jefe de la guerrilla en el Paraguay. A pesar de las presiones y las torturas, el P. Monzón decidió no firmar. Fue así que, después que los rastros de las sevicias desaparecieron, lo liberaron. Pero, él nunca más se recuperó de aquella experiencia.

En aquella ocasión, experimenté cómo Mons. Bogarín era capaz de hacerse cargo del otro. Cuando hay una represión, muchas veces la gente se esconde; él, en cambio, estaba en primera fila, haciendo todo lo posible.

Era consciente de que, en el interior del gobierno de Stroessner, había una firme voluntad de desacreditarlo, porque era la figura más importante de la Iglesia paraguaya. Sabía que podía morir asesinado.

No se atrevieron a matarlo, pero lo eliminaron diversamente; porque, en realidad, su corazón explotó por un infarto, por los sufrimientos que le causó el ver la represión en su Diócesis. El golpe final fue el episodio de la anciana señora que lo ayudaba en las tareas domésticas: una pobre mujer brutalmente torturada. El corazón de Mons. Bogarín no aguantó. Era la noche del 3 de setiembre de 1976.

Estos hechos demuestran quién era el hombre Bogarín. Quisiera agregar que, haciendo la comparación con los tiempos actuales, lo que se añora de él es la fidelidad completa a la Iglesia, una fidelidad absoluta, una entrega total.

Fue perseverante en su sacerdocio y en su tarea de Pastor. Estaba profundamente convencido de su misión y de la función de la Iglesia.

Era un hombre extraordinario, con una alegría de vivir, que brotaba de su profunda comunión con Cristo. Era imposible no quedar fascinados por su figura, por su personalidad atrayente y muy positiva. Fue un gran padre. A pesar de los graves problemas que tuvo que enfrentar, no dejaba de ocuparse y preocuparse de las pequeñas cosas, de la cotidianidad y de las relaciones interpersonales. Esto da un poco el sentido de su gran humanidad. Para mí, es una figura insustituible.

(A cargo de Maria Laura Rossi)

 

 


_________________________

[1] El Partido Colorado, fundado en el año 1887, conocido también como Asociación Nacional Republicana, es de inspiración conservadora y nacionalista. Ha gobernado al Paraguay por 61 años (1947-2008).

[2] Cf. A. Dos Santos, Recuerdo de un Obispo del Sur, en Noticias (1 de setiembre de 2001) 39.

[3] Fue un plan de las dictaduras militares, que en los años 70 coordinó el secuestro, el intercambio y la desaparición de miles de opositores políticos de Chile, Paraguay, Uruguay, Brasil, Bolivia y Argentina.


05/07/09