Entrevistas/9
 


Dar monedas a los niños de la calle,

un esquema perverso

Entrevista al Ing. Fernando Talavera, Presidente de la Fundación Dequení


 

Ing. Fernando Talavera Presidente Fundación Dequení¿Es verdadera generosidad dar algunas moneditas a los niños que nos las piden, en las esquinas de las principales calles del centro de la ciudad? Lo hemos preguntado al Presidente de la Fundación Dequení[1] que se ocupa de los niños pobres.

*   En un artículo del diario "Abc Color"[2]sobre la triste realidad de los niños de la calle, han sido publicadas algunas reflexiones suyas sobre "el esquema perverso", que se fortalece cuando abrimos nuestro moneder y ofrecemos algunas platitas. ¿Puede, ahora, ampliar su punto de vista? 

Realmente este es un tema delicado; nosotros no queremos confrontarnos con esto a lo que los chicos se ven humillados y esforzados a hacer, pero, sí poner la alerta y el énfasis, sobre todo en la ciudadanía, para que entienda que todos debemos poner empeño para cambiar. Hay chicos en las calles porque su trabajo y su presencia tienen éxito, porque reciben dinero. Ellos, por el contrario, deberían estar estudiando. En general, no acceden a la educación, no viven como chicos, no tienen la posibilidad de ser niños. Creemos que el Estado no tiene la política suficiente para lograr que esto sea una realidad. En nuestro programa estamos asistiendo a 4.000 niños, en varios puntos del país, y nos damos cuenta de que muchos de ellos no van a la escuela porque no tienen dinero para comprar los útiles, no tienen dinero para el uniforme, no tienen posibilidad incluso de gastar y de invertir en el ómnibus para que los traslade, por lo cual el tema de la escuela gratuita es una utopía. La educación no es gratuita, porque, por falta de dinero ellos no van a la escuela.

*  En el artículo citado, se subraya la verdad del eslogan de la campaña de captación de la Fundación Dequení: "Dar no es lo mismo que ayudar". ¿Podría profundizar más en su pensamiento al respecto?

Muchas veces, cuando damos creemos estar ayudando. Por eso, simbolizamos el momento de entregar las monedas en los cruces con semáforos, como un esquema que hay que desterrar y cambiar, entregando un libro, porque creemos que, en lugar de dar monedas, debemos aportar educación. Solo asíNiños de la Fundación Dequení durante el almuerzo estamos ayudando.

Pero, presenciar esta realidad cuesta; por eso, cuando encontramos a niños que nos piden, a veces, queremos descargar nuestra conciencia y creemos solucionar el problema regalando unas monedas. Yo sé que esos chicos no son responsables, sino que son víctimas; ellos no están allí porque quieren, sino porque los llevan allí. Si las cosas cambian verdaderamente, menos niños tienen que estar en las calles y muchos más chicos en la escuela o en su patio, por más que sea muy pobre, jugando. Los niños tienen que vivir como niños.

*  ¿Cuál es, según su parecer, la estrategia capaz de proyectar un futuro mejor para tantos niños, que deambulan por las calles de Asunción?

Después de esta entrevista que me hicieron, me llamaron algunos amigos para preguntar que podían hacer. Yo enfatizo que la primera cosa es tomar conciencia, y sobre todo procurar que la clase política se dé cuenta de que, si no nos disponemos seria y efectivamente a invertir en educación, el futuro va a ser cada vez más problemático. Hoy las semillas que estamos plantando, que son estos chicos, tienen un futuro muy poco venturoso. Para mí, este es un problema endémico y debe ser resuelto a través de un proceso. Pero, la única solución va a llegar desde el Estado, que debe invertir en un proyecto real para que los niños vayan a la escuela, reciban educación y no vayan a trabajar por la calle.Niños de la calle

Por lo que se refiere a la familia, el problema es muy complejo, porque, en general, la realidad es que se trata de familias deficientemente constituidas. Gran parte de ellas tienen como cabeza de hogar a la madre de los chicos, una mujer que generalmente es madre de hijos con padres diferentes. Son hogares, cuya complejidad tampoco ayuda a la solución de estos problemas. Por eso, yo hablaba de un proceso, cuyo primer paso es que los niños vayan a la escuela, porque desde la escuela se puede empezar a trabajar en la incidencia sobre una mejor educación en la propia familia, por más que esté constituida por madre e hijo. Solo así habrá futuro también para las familias que estos niños formarán.

(A cargo de Maria Laura Rossi)



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[1] Es una fundación que brinda programas para niños y niñas con sus familias y comunidades, para que puedan superar la pobreza extrema. Nació en el año 1985 del compromiso de jóvenes del Movimiento Apostólico de Schoenstatt en el Paraguay.
[2] Cf. C. Medina Carmagnola, Darles monedas los perpetúa en las calles, in “ABC Color” (2 de agosto de 2009) 47.
 



15/08/09