Vida de la parroquia de Obeck-Mbalmayo


La iglesia en CamerÚn hacia el SÍnodo Africano


Se acerca, a grandes pasos, la segunda Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para África, que se llevará a cabo en Roma, desde el 4 hasta el 25 de octubre próximo.

Después de un primer período de "somnolencia", la Iglesia en Camerún ha vivido, en este último año, una preparación intensa al Sínodo.

Desde el mes de noviembre 2008, más en particular, hubo un florecer de importantes iniciativas académicas para el ahondamiento en el tema sinodal "La Iglesia en África al servicio de la reconciliación, de la justicia y de la paz". Un Congreso internacional de misiólogos católicos y un Coloquio internacional de teólogos africanos, realizados en Yaundé, junto con otras iniciativas, han despertado la atención sobre el acontecimiento sinodal en gestación; atención avivada por la espera del viaje de Benedicto XVI a Camerún, que se ha llevado a cabo en marzo 2009.

Después de dicha visita, hubo otras ocasiones de ahondamiento en el Instrumentum laboris. En el comienzo de junio pasado, por ejemplo, se ha realizado, en el Seminario Mayor de Yaundé, una interesante jornada de estudio e intercambio entre los teólogos y algunos Obispos. Se han confrontadoJoseph Ndi Okalla, profesor en la Universidad Católica las perspectivas eclesial, bíblica, ética y pastoral, en una primera aproximación preparatoria, con vistas a la Asamblea Sinodal.

En la introducción a los trabajos, Joseph Ndi Okalla, profesor en la Universidad Católica y organizador de la jornada, ha insistido sobre la extraordinaria ocasión que la próxima Asamblea Sinodal para la Iglesia en África representa, de hacer conocer a todos la importancia de la dimensión social de su evangelización.

Las varias intervenciones han subrayado también el necesario redescubrimiento de la dimensión profética, en las situaciones actuales del continente. La Iglesia está llamada, en efecto, a recoger el desafío de hablar con honestidad de sus problemas en el propio interior, para poder estar coherentemente dirigida ad extra, hacia la sociedad, para defender los derechos de los más pobres.

Se ha puesto el acento también sobre la importancia de una formación del laicado. Y se ha recordado que se debe promover "una vigilancia especial sobre las creencias y prácticas religiosas de la cultura tradicional" (cf. Instrumentum laboris, n. 32), principalmente sobre las actitudes mágicas e irracionales, para actuar, luego, eficazmente sobre las dimensiones sociales y políticas.

Hay que señalar, además, que la Conferencia Episcopal de los Obispos de Camerún se ha reunido en Asamblea plenaria, a finales de junio, una vez más en Yaundé, para tomar en profunda consideración el viaje de Benedicto XVI y enfocar, a puertas cerradas, los principales problemas, en preparación a la Asamblea Sinodal.

Promover la pastoral de la cultura

Si, en estos años de preparación, se han multiplicado las iniciativas teológicas, hay que notar, sin embargo, que en Camerún el envolvimiento pastoral de los fieles alrededor del tema del próximo Sínodo ha permanecido, generalmente, bastante escaso.

Es la visita del Papa lo que ha permitido el crecer de un espíritu de comunión eclesial más amplio, favorecido por la necesidad de prepararse al acontecimiento. La entrega, en Yaundé, del Instrumentum laboris a las Conferencias Episcopales de África y los discursos del Pontífice, además de dar un precioso impacto espiritual, han constituido un estímulo para colmar la laguna de la participación del pueblo de Dios en la reflexión sobre los mayores desafíos eclesiales, frente a los problemas socio-políticos y culturales.

"Después de la gracia de Cristo, el pueblo es nuestra más grande riqueza", había afirmado la Exhortación apostólica Ecclesia en Africa (cf. n.° 53): este segundo Sínodo para África, que quiere ponerse en continuidad con ella, tendría que subrayar mayormente que, sin una circularidad continua de la reflexión teológica, desde los lugares de ahondamiento científico hasta el contexto pastoral y viceversa, se corre peligro de "construir" solo documentos que pronto serán arrinconados. El próximo Sínodo para África está llamado, más bien, a ser un camino que suscite una conversión espiritual, intelectual y práctica, como fundamento de auténtica reconciliación, justicia y paz.

Muy a menudo, tal circularidad está faltando en el ámbito académico, y en el contexto pastoral mismo se dedica excesivo tiempo a formas de religiosidad popular, como largas vigilias de oración, durante las cuales, a veces, se compite con las sectas en su terreno de las "sanaciones" y de los "exorcismos", pero, poco o ningún espacio se dedica a una pastoral de la cultura, que favorezca el entreabrirse y el arraigarse de un estilo de vida cristiana, como finalidad de una auténtica inculturación.

Sin formación profunda de los jóvenes y los adultos, la fe permanece a un nivel de "primera comunión" (como afirmaron algunos Obispos durante el primer debate sinodal de 1994), de memorización de fórmulas no asimiladas, incapaz, sin embargo, de afrontar los desafíos y las situaciones conflictivas de la sociedad africana actual.

Es teniendo presente esto por lo que, desde hace años, se promueve, en nuestra parroquia de Obeck, una regular formación de los laicos; en particular, este año se ha seguido atentamente el camino sinodal y se ha participado de él. En la misma dirección, hemos querido dedicar todo el mes de junio a la lectura del Instrumentum laboris, para hacer de manera que nuestra pastoral se confronte con las consideraciones más amplias de toda la Iglesia del continente, y pueda entrever algunas líneas para el futuro.

En el encuentro conclusivo del año de la Escuela de formación para laicos, hemos dado un espacio más extenso al debate entre los participantes. Así, ha emergido con mayor claridad, la sintonía de la pastoral de la parroquia con las líneas indicadas por el Instrumentum laboris: la formación del laicado en la doctrina social de la Iglesia y en una sana gestión financiera de los bienes; el estímulo a iniciativas de micro-crédito a través de la Amicale; la atención a los pobres con la Cáritas, en coordinación con la Comisión Justicia y Paz y la estructura de la Diaconía parroquial.

Se ha insistido ulteriormente, a partir del n.° 53 del Instrumentum laboris, sobre la dimensión del testimonio y la coherencia en el seno de la Iglesia, para poder expresar mejor, al exterior, su dimensión evangelizadora y profética.

De la confrontación con la reflexión eclesial continental, han emergido también algunas preocupaciones, que representan indicaciones de trabajo; en particular, la necesidad de una formación capilar, más presente en los barrios, donde la realidad de las Comunidades Eclesiales Vivientes - también estas fuertemente promovidas por el Instrumentum laboris - representa una radicación eclesial importante, que, sin embargo, exige una mayor consolidación frente a los desafíos crecientes de las sectas.

Un fortalecimiento de las Comunidades Eclesiales Vivientes quiere decir también el desarrollo de una pastoral de la familia, como Iglesia doméstica y lugar de transmisión de la fe y de educación en ella. La atención dada a la figura de san José en las homilías y los discursos del Papa, durante su viaje a Camerún, ha hecho dirigir la mirada de los cristianos hacia la familia de Nazaret.

En la tournée que desarrollaremos en los próximos meses en las Comunidades Eclesiales Vivientes, junto con algunos representantes de la Escuela de formación para laicos, buscaremos volver a poner sobre el "terreno" tales reflexiones y estímulos. Permaneciendo a la escucha de los desarrollos sinodales, buscaremos así precisar algunas líneas operativas para el próximo año pastoral.

¿Quo vadis África?

Con el acercarse del acontecimiento sinodal, los diversos momentos de reflexión teológico-pastoral nos muestran cómo aumenta el interés por éstas problemáticas, sobre las cuales se concentrará la Asamblea de los Obispos para África, pero, también cómo crece la conciencia de la complejidad del desafío lanzado a la Iglesia: un anuncio que sea pertinente y capaz de escuchar "el grito del hombre africano", y de indicar los nuevos senderos de una evangelización de la cultura y de la sociedad que ofrezca una auténtica esperanza.

El Sínodo para África, ciertamente, no está llamado a dar soluciones bajadas de lo alto, sino a ser un tiempo de descanso espiritual, de reflexión y responsabilidad, para sacudirse de encima toda actitud de fatalismo, frente a los innumerables problemas que atenazan al continente. Como afirmaban ya los Lineamenta, la Iglesia, "familia de Dios", en África no puede hacerse ilusiones, ingenuamente, de que haya soluciones simples a los varios problemas, sino que se dirige al Cristo como fuente de esperanza, de auténtica dignidad y libertad; ella quiere "volver a centrar sobre Él el pensamiento y la acción", para irradiar Su conocimiento y Su vida, para cambiar, en Él, con Él y para Él, la historia y a las sociedades africanas (cf. nn. 30-31). Tarea, pues, de reflexión, de acción, pero, también de rezo, como ha implorado el Santo Padre, al entregar a África el Instrumentum laboris.

Antonietta Cipollini

07/09/09