Noticias desde el Paraguay



 

Sean testigos valientes de la

"Diaconía de la verdad"




Encuentro de Emilio con el Movimiento de Cursillos de Cristiandad
de Asunción (Paraguay)  




“Sean testigos valientes de la ‘Diaconía de la verdad’”: con estas palabras de Juan Pablo II, Emilio ha recordado a los cursillistas de Asunción, más de cincuenta personas, reunidos en el Seminario Metropolitano, el carisma de su Movimiento.

Emilio ha sido invitado, por el Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Asunción, a dictar dos conferencias, el 14 de junio y el 21 de junio de  2005, sobre el papel del laico en la sociedad. Algunos miembros lo habían conocido durante varios encuentros dictados al Consejo Nacional de Laicos e, impresionados por su libertad de palabra y, sobre todo, por llamar cada persona a su verdadero papel en la Iglesia y en la sociedad, le han pedido hablar a su Movimiento.

Emilio, en su discurso, ha subrayado lo fundamental que es, para un laico miembro de un movimiento católico, la fidelidad a su propio carisma. Solamente si una persona tiene una identidad fuerte puede instaurar un diálogo con los demás.
Con referencia a la espiritualidad de los miembros de “Cursillos de Cristiandad”, ha subrayado tres aspectos fundamentales:
  1. El espíritu de peregrinación, que es el espíritu de inquietud, del caminar hacia adelante, de la “ultreya”. Es también un espíritu de hermandad entre los peregrinos que se están esforzando juntos, para alcanzar la meta de una vida dedicada completamente al amor de Dios y del hombre. En este sentido, Emilio ha dicho que el cristiano tiene que tener una mirada escatológica, sabiendo que su verdadera patria es el cielo, aspecto muy importante en el contesto del Paraguay, donde es muy fuerte el nacionalismo y la identificación con la patria terrena.
  2. Reformar la mentalidad y conformar la vida con la imagen de Cristo por medio de la fe, la esperanza y la caridad. Actuando con completa responsabilidad, los miembros transforman las estructuras temporales en las cuales están sumergidos, dirigidos en su actuar por la mirada de Cristo, que continuamente intenta rehacer el mundo según el plan y el designio de Dios. A este propósito, Emilio ha hecho resaltar que es fundamental vivir lo que se quiere decir al otro. Ad intra y ad extra tienen que coincidir.
  3. Ser testigos valientes de la “Diaconía de la verdad”, para trabajar incansablemente con la fuerza de la comunión. Teniendo en cuenta la riqueza de sus experiencias espirituales, los miembros deben  aceptar el reto que nuestro tiempo pone a la nueva evangelización, y responder al mismo sin miedo. Estas mismas palabras fueron dirigidas por Juan Pablo II en el año del jubileo 2000, con ocasión de la tercera Ultreya Mundial del Movimiento. En una nación donde existe la corrupción de la palabra y la mentira reina soberana, Emilio ha dicho que el más grande servicio que se pueda ofrecer es el servicio de la verdad.

Recordando estos aspectos, Emilio ha hecho comprender  que, para que la Iglesia del Paraguay crezca y se haga, cada vez, más católica, el Movimiento de Cursillos tiene un específico papel que desarrollar. Los miembros pueden traer un cambio de mentalidad con su testimonio; pueden mostrar cómo tienen que vivir los verdaderos cristianos. Gracias a la riqueza de sus experiencias espirituales, pueden hablar, sin vergüenza y sin miedo, para que el Evangelio sea vivido en cada situación social.

Con verdad y amor, Emilio ha hecho comprender a todos los presentes lo importante que es, que cada uno responda a su propia vocación, para construir a la Iglesia del Paraguay, sin olvidarse de las necesidades de la Iglesia Universal.