Profundizaciones
 


¿COMPLEJO ANTIRROMANO?


No acontece a menudo que el nombramiento de un Obispo se transforme en un hecho mediático, aun antes de la comunicación oficial de parte de las autoridades competentes. Es el caso reciente delMons. A.-M. Léonard y el cardenal G. Danneels nombramiento de Mons. A.-M. Léonard, como Arzobispo de Malines-Bruxelles y primado de Bélgica, en calidad de sucesor del cardenal G. Danneels.

La indiscreción sobre el nombramiento, filtrada a través del blog de un periodista italiano[1], había suscitado un interés morboso de la prensa belga, con tonos todo lo contrario a positivos alrededor de la figura de Mons. Léonard, considerado como exponente de una Iglesia conservadora. Las alusiones explícitas estaban en relación con el hecho de que "Roma" (el Vaticano), con este nombramiento, quería abrir, para la Iglesia en Bélgica, un nuevo curso, que estuviese en mayor sintonía con la visión de Iglesia de Benedicto XVI.

Por poner un ejemplo, el más cotizado diario de idioma neerlandés, De Standaard, de sábado 16 de enero, traía un artículo del título "Alarm! Het is Monseigneur Léonard!" (¡Alarma! ¡Es Monseñor Léonard!), aludiendo al peligro de reproducir, en el interior de la Iglesia belga, la polarización entre conservadores y progresistas, ya vista en Holanda en los años setenta y ochenta.

Observando los acontecimientos que se suceden, nuestra atención ha caído, más que sobre las estériles diatribas entre los partidos de los pro-Léonard y los contra-Léonard, sobre un aspecto más profundo, que en las varias discusiones no es considerado. Parece, en efecto, que se está reviviendo aquel "complejo antirromano" que, según el gran teólogo suizo H.U. von Balthasar, se encontraba expresado, entre otras cosas, "por el continuo chorreo de los medios de comunicación, de la prensa y de numerosas publicaciones, que ostentan su madurez cristiana con una superioridad suficiente, si no hasta rencorosa, con respecto a todo lo que emana de Roma, sucede en Roma y va a Roma[2]".

El complejo antirromano

F. Nietzsche, en La gaia scienza (De la gaya ciencia), poniendo el espíritu mediterráneo del sur de Europa en oposición al alemán del norte de Europa, había afirmado: "La arquitectura de la Iglesia siempre gravita sobre una libertad y liberalidad de espíritu meridionales... gravita sobre un conocimiento del hombre, una experiencia del hombre, enteramente diversas de las que el norte posee[3]".

H.U. von Balthasar, al examinar las razones que han fomentado, en el curso de la historia de la Iglesia,H.U. von Balthasar el sentimiento de oposición a Roma, como centro de la cristiandad, y al papado, citaba la afirmación de Nietzsche arriba mencionada, en la cual se encuentra el núcleo del rechazo de cuanto de Roma había sido asumido y transfigurado por el cristianismo[4]. Lo que preocupa, sin embargo, es el hecho de que el sentimiento antirromano tenga que ser descrito, en medida creciente, como un estado de ánimo normal en el interior de la Iglesia católica[5].

Volviendo a nuestra realidad, nos parece emblemático de esta mentalidad el artículo de un sacerdote católico, publicado en el De Standaard, que manifiesta un auténtico rencor, llegado al límite máximo de la tolerancia, con respecto a Roma[6]. "Ratzinger - se dice - es el producto de Wojtyla, y Léonard, el producto de Ratzinger. Quien hace un comentario sobre Léonard, expresa un juicio sobre Ratzinger. ... Así la Roma medieval se insinúa silenciosamente en cada Diócesis local en todo el mundo. A pesar de que esta evolución puede ser triste, nos ofrece la ocasión de liberarnos mentalmente, con más celo todavía, de esta camisa de fuerza de Roma"[7]. El mismo autor concluye su artículo con una doble pregunta: "¿Por cuánto tiempo todavía las autoridades flamencas y belgas podrán tolerar que Papas o imams extranjeros, que rechazan toda cultura democrática como atea, influencien normas y valores del pueblo? ¿Pueden jefes religiosos, que no han sido elegidos democráticamente, ocupar todavía un lugar en la sociedad?"[8].

Recuperación de la dimensión mística

Nos parece que estas afirmaciones están aprisionadas por una visión, que reduce a la Iglesia únicamente a una realidad sociológica y niega su aspecto más fundamental de misterio. Con estas presuposiciones, es fácil, entonces, recaer en aquel sentimiento de odio y oposición, sintetizado en la expresión: "El complejo antirromano".

"El sistema de tensiones de la Iglesia, en cuanto esta última es visible como lo era el hombre Jesús, tiene naturalmente un aspecto exterior sociológico y psicológico, que no se tiene absolutamente que subestimar, porque no podemos separar nunca (adecuadamente) a la Iglesia visible de la invisible. A pesar de esto, la Iglesia es antes de todo un misterio (así como Jesús es antes de todo, y no secundariamente, el Hijo unigénito de Dios) y, por ser este misterio, es el Cuerpo de Cristo y su Esposa. Solo en razón de este misterio, ella se vuelve el pueblo de Dios, la realidad sociológico-psicológica visible"[9].

En la actual circunstancia histórica, para superar las estériles oposiciones entre progresistas y conservadores, y evitar así deletéreas recaídas reduccionistas, es de capital importancia descubrir de nuevo el rostro místico de la Iglesia. La Iglesia es petrina, pero, aún antes es mariana. Estos dos aspectos, que se compenetran recíprocamente, dan el rostro completo de la Iglesia. El uno integra al otro y, desde el punto de vista del aspecto también exterior, humano y afectivo de la vida diaria, lo completa[10].

Sin esta unidad sinfónica, no es imposible no recaer en formas que revelan un mal disimulado complejo antirromano.

Maurizio Fomini



[1] El periodista-vaticanista italiano A. Tornielli, el 13 de enero de 2010, a través de su blog, mencionaba el nombre del Obispo de Namur, Mons. A.-M. Léonard, como probable sucesor del Cardenal G. Danneels, en calidad de jefe de la Iglesia en Bélgica.
[2] H.U. von Balthasar, Il complesso antiromano. Come integrare il papato nella chiesa universale, Queriniana, Brescia 1974, 30.
[3] F. Nietzsche, La gaia scienza, § 358, Adelphi Edizioni, Milano 1965, 231-232.
[4] H.U. von Balthasar, Il complesso antiromano..., 16.
[5] Cf. H.U. von Balthasar, Il complesso antiromano..., 29.
[6] Otros sacerdotes han expresado opiniones similares: cf. S. Nimmegeers, De Ratzinger van België, en "De Morgen" (19 de enero de 2010) 25; M. Cornelis, Een kans, en "De Standaard" (19 de enero de 2010) 21. Además, un sacerdote joven, ha lanzado en red un FaceBookgroep con el título "Gente che trova scandaloso che Léonard sia diventato arcivescovo". ("Gente que encuentra escandaloso que Léonard se haya vuelto arzobispo")
[7] R. Devillé, De Belgische Ratzinger, en "De Standaard" (19 de enero de 2010) 20.
[8] R. Devillé, De Belgische Ratzinger..., 20.
[9] H.U. von Balthasar, Il complesso antiromano..., 24.
[10] La remisión a la complementariedad entre "principio petrino" y "principio mariano" ha entrado hasta en un documento del Magisterio, la Carta apostólica Mulieris dignitatem de Juan Pablo II, de 1988, que cita, en el n.° 27, exactamente un artículo de H.U. von Balthasar.

06/03/2010